Camponotus nicobarensis | Comprar y cuidados | Antomas
Camponotus nicobarensis | Comprar y cuidados | Antomas

Camponotus nicobarensis

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Guerreras de la noche asiática con un arma secreta. El veneno de Camponotus nicobarensis no es solo ácido fórmico: es un cóctel con péptidos que protege a sus pupas del moho, un hallazgo científico de 2026. Hormiga carpintera pardo rojiza de Asia tropical, con majors y minors, capaz de plantar cara a la temida hormiga de fuego y de levantar su imperio a una velocidad asombrosa para una Camponotus. Sin diapausa, voraz y agradecida, es una de las mejores Camponotus para empezar. Colonias y reinas, también en grupos de varias reinas. Envío a toda Europa, llegada viva garantizada.

Colonia

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Dificultad: 1/5 – Principiante

Camponotus de tamaño medio de Asia tropical: pardo rojiza, polimórfica y nocturna, con un veneno antifúngico que la ciencia acaba de descubrir. Para nosotros, una de las mejores Camponotus para empezar. Reinas con prole, también en grupos de 2, 3 o 5 reinas, de fundación claustral. Qbik Alpha o Qbik Wild, 24–28 °C, humedad baja a moderada con gradiente, azúcar siempre disponible y mucha proteína. Sin diapausa (descanso opcional de 4–8 semanas a 15–20 °C). Trepa: barrera de aceite mineral.

Camponotus nicobarensis Mayr, 1865 es una hormiga carpintera de tamaño medio de Asia tropical y subtropical: pardo rojiza, polimórfica, con obreras de varias tallas, y de costumbres sobre todo nocturnas. Es una de las Camponotus exóticas más populares del hobby en todo el mundo, y una de las especies que más nos pedís en Antomas. Y, sin embargo, como recordaban en 2025 los autores de un artículo sobre una colonia criada en casa, la literatura científica apenas dice nada de su biología.

Eso está cambiando. En 2026 fue una de las especies modelo de un estudio que demostró que el veneno de las Camponotus no es solo ácido fórmico, y otros trabajos recientes la han enfrentado a las hormigas de fuego. En esta ficha separamos siempre lo documentado en la ciencia, lo que cuentan otros criadores y lo que hemos aprendido criándola en Antomas.

Biología

Un nombre que viajó en la fragata Novara

La describió el entomólogo austriaco Gustav Mayr en 1865, en el volumen de hormigas de la expedición científica de la fragata Novara, que dio la vuelta al mundo entre 1857 y 1859. Su nombre lo dice todo: Mayr la describió a partir de obreras recogidas en Car Nicobar, una de las islas Nicobar, en el océano Índico. Esos ejemplares de referencia, los sintipos, se conservan en el Museo de Historia Natural de Viena.

Desde entonces ha cambiado varias veces de «casillero»: Forel la colocó en 1914 en el subgénero Myrmothrix, y Emery, en 1920, en Myrmoturba y, en 1925, en Tanaemyrmex, donde sigue hoy. Camponotus es un género enorme, con más de mil especies, cuya clasificación interna sigue en obras: la filogenómica de la tribu de 2025 demostró que varias especies asiáticas descritas como Camponotus pertenecen en realidad a géneros nuevos.

Además de la forma típica, se han descrito tres formas infraespecíficas, monticola, rabbani y la variedad exiguoguttatus, que Bingham citaba en 1903 como formas más oscuras. Su estado actual no está claro, y la especie no ha tenido nunca una revisión moderna, con medidas detalladas o con ADN. Por eso, como verás enseguida, hay preguntas abiertas sobre su identidad.

Más que ácido fórmico: el veneno antifúngico de 2026

Durante más de un siglo se dio por hecho que las formicinas, la subfamilia sin aguijón a la que pertenecen las Camponotus, tenían un veneno sencillo: un chorro de ácido fórmico, que en esta subfamilia supone entre el 40 y el 70 % del veneno. En 2026, un estudio publicado en Science Advances por Lukas Koch y una veintena de investigadores desmontó esa idea, y C. nicobarensis fue una de sus protagonistas.

Analizaron el veneno de ocho especies de Camponotus de distintas partes del mundo y encontraron 35 péptidos, pequeñas cadenas de aminoácidos, de dos familias de genes. Los bautizaron formicitoxinas. En C. nicobarensis, el veneno resultó ser un auténtico cóctel:

  • Ácido fórmico, como en todas las formicinas.
  • Un péptido principal de 22 aminoácidos, con una masa de 2.507,53 Da, que llamaron FRTX1-Cnic1a: «FRTX» por formicitoxina y «Cnic» por C. nicobarensis. Su concentración media es de unos 0,36 mg por mililitro de veneno.
  • Lípidos (N-aciletanolaminas y lisofosfatidilcolinas) y bastante potasio, el metal más abundante del veneno, con 1,3 mg/ml.

Y lo produce en cantidad. Las obreras de C. nicobarensis expulsaron a menudo más de 1 µl de veneno: un milímetro cúbico, una gota de algo más de un milímetro de diámetro, enorme para una hormiga de su tamaño.

¿Para qué sirve el péptido? Aquí viene lo sorprendente. FRTX1-Cnic1a frena el crecimiento de los hongos: en el laboratorio inhibió los tres hongos ensayados a concentraciones muy bajas, de 0,5–2,2 micromolar, y no daña los glóbulos rojos, es decir, no es hemolítico. Después lo probaron donde de verdad importa: en pupas de C. nicobarensis infectadas con Metarhizium, un hongo que mata insectos. En las pupas tratadas con el péptido, el hongo tardó bastante más en aparecer. Los autores lo interpretan como un papel del veneno en la higiene de la colonia: las obreras no solo se defienden con él, sino que además protegen a la cría frente al moho.

Un detalle más: en el mismo estudio se aisló un hongo, Penicillium brocae, de una pupa de una colonia de C. nicobarensis criada en el laboratorio. Es decir, se cría en laboratorios europeos como hormiga de estudio, igual que en nuestras casas. Y no es la primera vez: en 2024 fue una de las nueve especies de un trabajo de PLoS Biology sobre la neuroparsina A, una hormona del cerebro que frena los ovarios y cuyo nivel baja cuando una reina joven empieza a reproducirse.

Se traga su propio ácido para desinfectar la despensa

El ácido fórmico no es solo un arma. En 2020, un equipo alemán demostró que las formicinas se tragan su propio veneno. Durante el aseo, la hormiga dobla el gáster hacia delante, se lleva a la boca la punta, donde está el acidoporo, la pequeña boquilla por la que sale el veneno, y toma unas gotas de ácido. Así mantiene muy ácido el buche, el «estómago social» donde guarda la comida que luego reparte boca a boca con sus compañeras. Ese ácido filtra los microbios que entran con la comida y frena los contagios dentro de la colonia.

Se estudió en C. floridanus y en otras siete formicinas, no en C. nicobarensis, pero es un rasgo de toda la subfamilia. Y el estudio de 2026 añade una pieza: fotografió a obreras major de C. nicobarensis limpiándose el acidoporo, el mismo gesto. Si se juntan las dos piezas, el veneno de esta hormiga es a la vez arma, desinfectante de la despensa y fungicida para la cría. Cuando veas a una obrera doblada sobre sí misma, con la boca en la punta del gáster, ya sabes lo que está haciendo.

¿Una especie o varias? Lo que significa «cf.»

Con C. nicobarensis pasa algo frecuente en las hormigas asiáticas del hobby: el nombre es correcto en lo esencial, pero la especie está tan poco revisada que nadie puede asegurar que todo lo que se cría con ese nombre sea exactamente lo mismo. Por eso una de las grandes tiendas europeas la vende como Camponotus cf. nicobarensis. «Cf.» viene del latín confer, «compárese», e indica que la identificación es probable, pero provisional.

Hay varios indicios de que bajo el nombre podría esconderse un complejo de especies, un grupo de especies muy parecidas entre sí:

  • La confusión viene de lejos. En la propia Car Nicobar, Mayr identificó mal una obrera de otra especie del grupo.
  • Tiene una «gemela». En el sur de China convive con C. pseudoirritans, muy parecida, y los rasgos para separarlas están en claves chinas que no están en línea.
  • Variación en el hobby. Los criadores describen colores, tallas y costumbres que cambian según la procedencia, y en los foros se ha propuesto que el nombre agrupa varias especies.

Pero también hay datos que tranquilizan. En un estudio de código de barras genético del sur de China, las cinco secuencias de C. nicobarensis eran casi idénticas entre sí, con un 0–0,2 % de diferencia, y muy distintas de las del resto de especies. Al menos allí, la especie es coherente. Y Bingham dio en 1903 un rasgo práctico para reconocerla: las tibias muy aplanadas y recorridas por un canal (ver «Tamaño y morfología»). Nuestra conclusión es honesta: lo que criamos en Antomas es lo que el hobby conoce como C. nicobarensis, una especie cuya taxonomía espera una revisión. Para criarla, lo que cuenta es la experiencia con las colonias reales, y eso es lo que te contamos en esta ficha.

De la India al sur de China

Es una hormiga de Asia tropical y subtropical. Su área va de la India y las islas Nicobar, a través de Indochina, hasta el sur de China y Taiwán, con registros sueltos en el sudeste asiático insular. En GBIF, la gran base de datos mundial de biodiversidad, suma casi 1.700 registros, la mayoría del sur de China, sobre todo porque allí se ha muestreado mucho.

No le asustan los ambientes humanizados. En un muestreo con casi 4.000 cintas adhesivas cebadas con salchicha, repartidas por parques, bordes de carretera, viveros y bosquetes de una gran ciudad del sur de China, apareció en 98. Y en unas pocas hizo algo curioso: «pavimentó» la cinta, cubriéndola de partículas para caminar sobre ella sin quedarse pegada. De sus nidos naturales no hay descripciones científicas; los criadores hablan de madera muerta, tocones y suelo bajo piedras.

Su clima. En el norte subtropical de su área, el verano es monzónico, con medias de 26–29 °C y una humedad relativa del 78–83 %, y el invierno es fresco y seco, con medias de 16–18 °C en los meses más fríos y sin heladas. En el sur tropical no hay invierno: las medias se mantienen entre 26,5 y 28,7 °C todo el año. Eso explica que se encuentre a gusto a 24–28 °C y que no necesite diapausa, aunque tolere bien un descanso invernal suave (ver «Descanso invernal: opcional y suave»).

Cara a cara con las hormigas de fuego

¿Qué pasa cuando C. nicobarensis se cruza con las hormigas de fuego? Dos estudios recientes, hechos en China, lo han medido en el laboratorio.

Frente a la hormiga de fuego roja (Solenopsis invicta), un trabajo de 2026 la enfrentó a ocho especies en combates individuales y en grupo. C. nicobarensis y su «gemela» C. pseudoirritans fueron las que más mortalidad causaron a las hormigas de fuego en los enfrentamientos en proporción 1:1, con el mismo número de hormigas de cada especie. Los autores atribuyen un papel clave a las sustancias defensivas: al taponar el poro de la glándula del ácido de las especies dominantes del ensayo, la mortalidad que causaban bajó de forma significativa. Eso sí, es un preprint, un trabajo publicado antes de pasar la revisión por pares, y hay que tomarlo con cautela.

Frente a la pequeña hormiga de fuego (Wasmannia auropunctata), con obreras de poco más de un milímetro, la historia cambió. Un estudio de 2023 la enfrentó a cinco hormigas residentes del sur de China, entre ellas C. nicobarensis, y Wasmannia se impuso incluso con el mismo número de obreras, y con más ventaja cuanto más numerosa era. Un detalle del estudio: en los combates en grupo, cuanto más grande era la hormiga residente, menos moría.

Nada de esto pasa en un hormiguero, claro, pero ayuda a entender su carácter: es una hormiga que, cuando le toca defenderse, se defiende muy bien, aunque no es invencible.

La colonia que se mudó a una tetera

La historia más curiosa de la especie la publicó en 2025 un equipo de mirmecólogos de Varsovia, y ocurrió en un piso de esa ciudad. Un aficionado tenía una colonia de C. nicobarensis desde hacía varios años en un formicario. Un día, la colonia encontró una salida, exploró la casa y decidió, por su cuenta, instalarse en una tetera de cerámica vacía.

No fue una huida a la desesperada. En la tetera, la reina siguió poniendo y la cría se desarrolló con normalidad. Ocho meses después, la colonia entera se mudó a otra tetera que estaba al lado, y allí volvió a criar. Y, cinco meses más tarde, cuando la colonia ya había crecido mucho, un grupo de obreras volvió a la primera tetera con muchas larvas y formó allí un nido secundario, un nido satélite de la misma colonia. Las hormigas salían de noche a buscar comida por la casa, sobre todo por la cocina, y en verano llegaban hasta el balcón.

Los autores lo presentan como una prueba de su enorme flexibilidad para anidar y de su gran capacidad de adaptación. Para nosotros, la anécdota deja tres lecciones. Es muy adaptable: se instala a gusto en casi cualquier cavidad seca y protegida. Puede repartirse en varios nidos, lo que se llama polidomía. Y las barreras importan: una colonia que lleva años tranquila en su hormiguero puede encontrar un día la rendija que nadie había visto (ver «Fugas y barreras»).

Una hormiga de la noche

No hay estudios de su ritmo diario en la naturaleza, pero la colonia de Varsovia era claramente nocturna, y los criadores coinciden: es una hormiga sobre todo nocturna, que sale a forrajear al anochecer. Eso sí, las colonias grandes se dejan ver a menudo también de día, sobre todo cuando hay comida a la vista. Algunos criadores interpretan una actividad diurna intensa y constante como una señal de hambre. Si quieres ver la colonia en plena actividad, obsérvala al atardecer.

Pulgones, néctar y una bacteria que fabrica aminoácidos

Como casi todas las Camponotus, vive en buena parte de líquidos azucarados. Se ha incluido en un estudio de las hormigas asociadas a pulgones del sur de China, las que atienden a estos insectos para recoger su melaza, el líquido azucarado que excretan, y se la ha fotografiado explotando nectarios extraflorales, pequeñas glándulas de néctar que algunas plantas tienen fuera de las flores precisamente para atraer a hormigas que las defiendan. Es la trofobiosis: azúcar a cambio de protección.

Una dieta tan azucarada tiene un secreto. Todas las Camponotini, la tribu de las Camponotus, llevan dentro una bacteria, Blochmannia, que vive en células especiales del intestino y pasa de la reina a sus hijas a través de los huevos. Su genoma conserva las rutas para fabricar casi todos los aminoácidos esenciales, los que la hormiga no puede producir, y una enzima que le permite reciclar el nitrógeno.

Es una alianza muy antigua. Según una hipótesis de 2009, la tribu adquirió la bacteria precisamente al atender a insectos chupadores de savia. La filogenómica de 2025 sitúa el origen de la tribu hace unos 38 millones de años, probablemente en Australasia o en la región indomalaya, la de C. nicobarensis, con una historia de la bacteria en buena medida paralela a la de sus hormigas. Y un estudio de 2026 sobre las bacterias de 26 hormigas, entre ellas C. nicobarensis, la encontró como bacteria característica del gáster de las Camponotini. Ojo: eso no es una excusa para escatimar proteína, porque las larvas necesitan insectos para crecer (ver «Alimentación»).

Varias reinas: lo que sabe la ciencia y lo que vemos en Antomas

Es la pregunta que más nos hacéis, porque en Antomas vendemos también grupos de 2, 3 y 5 reinas. Vamos por partes.

Lo que sabe la ciencia: nada. No hay ningún estudio sobre el número de reinas de sus colonias en la naturaleza ni sobre la fundación con varias reinas en esta especie. Conviene distinguir dos palabras. En la pleometrosis, varias reinas fundan juntas una colonia y suman sus fuerzas en la etapa más delicada; en la poliginia, una colonia adulta mantiene varias reinas que ponen huevos. En muchas hormigas, la alianza dura solo la fundación; en otras, las reinas conviven durante años. En C. nicobarensis nadie lo ha estudiado.

Lo que cuentan otros criadores. Las tiendas la describen casi siempre como monógina, es decir, con una sola reina, o como «oligógina», con varias reinas que se toleran, pero viven en zonas distintas del nido. Y en los foros hay de todo:

  • Colonias de 3 y 4 reinas que conviven. Una fundación de tres reinas llegó a unas 120 obreras en pocos meses, sin peleas a la vista.
  • Reinas añadidas a una colonia ya formada que acabaron muy mal: según un criador, despedazadas por las obreras en pocos minutos.
  • Algún caso de una pareja de fundadoras en la que, con el tiempo, las obreras eliminaron a una de las reinas.

Lo que vemos en Antomas. Las reinas de C. nicobarensis no se matan entre ellas, sobre todo si están juntas desde el principio. Por eso las vendemos en grupos que ya conviven y que han criado juntas su primera prole. Lo que no recomendamos nunca es añadir reinas después a una colonia ya formada: ahí las obreras sí pueden rechazarlas.

¿Qué ganas con varias reinas? Más reinas significa más puesta y, en nuestra experiencia, un crecimiento mucho más rápido, sobre todo al principio, cuando una colonia de Camponotus va más despacio. Además, la colonia no depende de una sola reina. No podemos prometerte cifras, pero la diferencia se nota (ver «Grupos de 2, 3 o 5 reinas»).

¿Hasta dónde crece una colonia?

No hay ningún dato científico sobre el tamaño de sus colonias en la naturaleza. Lo que circula procede de tiendas y criadores, y va de unos miles de obreras a 10.000–20.000 en las colonias más grandes. Las cifras mayores que a veces se leen no tienen ninguna fuente detrás.

En lo que sí coinciden casi todos los relatos es en el ritmo: un arranque tranquilo, como en todas las Camponotus, hasta unas decenas de obreras, y después un crecimiento que un criador describía como «disparatado para ser una Camponotus». Una colonia de una sola reina suele cerrar su primer año con unas decenas de obreras o algo más de cien, según el criador y la comida.

En nuestra experiencia, las colonias bien cuidadas pueden pasar de la decena de miles de obreras con relativa facilidad. El motor es doble: proteína abundante y varias reinas. Las colonias con varias reinas crecen muy deprisa, y una colonia bien alimentada cambia de una semana a otra.

Reinas para muchos años

¿Cuánto vive una reina de C. nicobarensis? Nadie lo ha medido. La colonia de Varsovia llevaba «varios años» en su formicario antes de escaparse. Lo que sí se sabe es que las reinas de hormiga están entre los insectos más longevos que existen.

En el género hay un récord célebre. Los entomólogos Caryl y Edna Haskins mantuvieron en su laboratorio una reina de una Camponotus australiana, de la forma entonces llamada C. perthiana, que vivió 23,2 años y crió en ese tiempo entre 5.000 y 7.000 obreras. Cuando se publicó, en 1992, era una de las mayores longevidades documentadas en una hormiga, solo por detrás de una reina de Lasius niger que vivió casi 29 años. Es otra especie y no se puede trasladar sin más, pero da una idea: una reina de Camponotus bien cuidada es una compañera para muchos años.

Tamaño y morfología

Camponotus de tamaño medio, polimórfica, con obreras de varias tallas, de las minors a las majors, y sin aguijón. La descripción científica de referencia es la de Bingham (1903).

  • Color. Pardo rojizo, con la parte trasera del gáster oscurecida. En nuestras colonias, marrón con tonos rojizos, sobre todo en la cabeza y el tórax. El color varía a lo largo de su área: Bingham ya citaba formas más oscuras.
  • Superficie. Mate y finamente rugosa, sin brillo.
  • Cabeza de las majors. Subtriangular, con la parte trasera escotada y mandíbulas cortas y anchas, con siete dientes. En nuestra experiencia, las majors de esta especie son discretas: tienen la cabeza grande, pero no tan exagerada como la de otras Camponotus.
  • Minors. Más esbeltas, más pequeñas y más claras que las majors, con la cabeza oval y el tórax proporcionalmente más largo.
  • Patas. Cortas en las majors, con las tibias muy aplanadas y recorridas por un canal longitudinal: un rasgo útil para identificarla.
  • Pecíolo. El nodo, el «nudo» de la cintura, es convexo por delante, redondeado por arriba y cóncavo por detrás en las majors, y cónico en las minors.
  • Gáster. Casi globoso en las majors. Termina en el acidoporo, por el que sale el veneno.
  • Reina y macho. No hay ninguna descripción publicada.

Medidas aproximadas

  • Reina: unos 10 mm (reinas de Antomas; no hay medidas publicadas)
  • Obreras: 3–5 mm en nuestras colonias; minors de 5–7 mm según Bingham (1903)
  • Soldados (majors): 6–10 mm en nuestras colonias; 7–8 mm según Bingham (1903)
  • Macho: sin medidas publicadas

La única descripción científica con medidas que hemos podido consultar es la de Bingham (1903); las de nuestras colonias son aproximadas. Las primeras obreras de una colonia joven son las más pequeñas, y la talla media aumenta con cada generación. No hay datos publicados de cuándo salen las primeras majors, pero en nuestra experiencia aparecen bastante rápido: a los 3–4 meses ya pueden salir las primeras.

Mantenimiento en cautividad

Dificultad: 1/5 – Principiante

En Antomas la consideramos una de las mejores Camponotus para empezar, y es también la opinión mayoritaria en el hobby: la mayoría de las tiendas y guías la recomiendan para principiantes. Estos son los motivos:

  • No necesita diapausa: puede estar activa todo el año.
  • Come de todo, y con ganas. Es una gran cazadora.
  • Crece deprisa en cuanto arranca, y más aún con varias reinas.
  • Se adapta a distintos nidos y a la temperatura de una casa, con un poco de calor extra.
  • Es fácil de manejar: tímida en el día a día, aunque defiende su nido.

Lo único que pide de verdad es una buena barrera antifugas (ver «Fugas y barreras»). Y merece mucho la pena: es una Camponotus de tonos cálidos, con majors y minors, que crece a ojos vista y que esconde en su veneno uno de los descubrimientos más interesantes de los últimos años.

Parámetros recomendados

  • Temperatura del nido: 24–28 °C en la temporada activa. Coincide con las medias del verano de su área, de 26–29 °C, y con lo que recomiendan los criadores. Con algo menos sigue activa, pero crece más despacio.
  • Zona de forrajeo: a temperatura ambiente, o con un extremo algo más cálido si quieres.
  • Humedad: baja a moderada, con gradiente: una zona algo húmeda y el resto seco (ver «Humedad: baja a moderada, con gradiente»).
  • Agua: siempre disponible, en un tubo de ensayo con agua y algodón en la zona de forrajeo.
  • Luz: basta con dejarles la zona oscura en el nido y el forrajeo con luz, con un ciclo normal de día y noche.
  • Diapausa: no hacen. Si quieres, puedes darles un descanso suave de 4–8 semanas en invierno, a 15–20 °C (ver «Descanso invernal: opcional y suave»).

Para el calor extra, mejor un cable o una manta calefactora en un lateral del nido, con termostato, que una fuente que caliente todo el hormiguero por igual. Evita el sol directo y los radiadores.

Humedad: baja a moderada, con gradiente

Es una hormiga de nido más bien seco. En Antomas recomendamos una humedad baja a moderada, siempre con gradiente: una parte del nido algo húmeda, donde la colonia pueda llevar la cría cuando lo necesite, y el resto seco, con la zona de forrajeo seca. Así es la colonia la que elige. Los criadores coinciden en que el sustrato del forrajeo no debe estar mojado, y la colonia de Varsovia eligió por su cuenta una tetera de cerámica, un nido seco.

  • En el Qbik Alpha, la humedad la aportan los tubos con agua: deja uno conectado, sobre todo mientras la colonia es pequeña.
  • En el Qbik Wild, de yeso, que retiene la humedad, añade agua con moderación, lo justo para que una zona quede algo húmeda.
  • Señales de que sobra humedad: condensación en las paredes, moho o ácaros.
  • Señales de que falta: la cría amontonada junto al agua.

Hormigueros recomendados

En Antomas recomendamos los hormigueros de Anthouse de la gama Qbik Alpha o de la gama Qbik Wild, indistintamente, porque a C. nicobarensis le gustan ambos. Los Qbik Alpha son modulares y de nido más bien seco, con la humedad en los tubos; los Qbik Wild son de yeso, un material que conserva algo de humedad. Elige el que más te guste. Para empezar, un QBIK ONE con galerías medianas:

Para ampliar, el QBIK DUO y, cuando la colonia crezca y aparezcan las majors, galerías más grandes y los formatos mayores de la misma gama:

Si prefieres el yeso, una buena alternativa es el Qbik Wild Duo P 2C Híbrido: un depósito inferior, separado de las galerías, transmite la humedad a través de una malla, y se completa con un tubo bebedero lateral. Así controlas bien cuánta humedad das:

Amplía cuando el nido se les quede pequeño, algo que con esta especie, y sobre todo con varias reinas, llega antes de lo que crees. Pero no te adelantes: en un nido enorme para una colonia pequeña, las cámaras sobrantes acaban convertidas en basureros. Completa el montaje con estos detalles:

  • Barrera antifugas: una franja de aceite mineral en la parte alta de las paredes de la zona de forrajeo, y la tapa bien ajustada (ver «Fugas y barreras»).
  • Zona de forrajeo seca, con algo de arena, piedras planas y alguna rama o corteza para trepar, sin nada que sirva de puente hasta la barrera.
  • Agua siempre disponible, en un tubo de ensayo con agua y algodón.
  • Un bebedero para los líquidos azucarados, nunca en algodón (ver «Alimentación»).
  • Calor suave, solo si hace falta, en un lateral del nido y lejos del bebedero, con termostato.

Fundación y primeras semanas

En Antomas vendemos C. nicobarensis en varias versiones: reina con prole, reina con 5–15 obreras y prole y grupos de 2, 3 o 5 reinas con prole. En todos los casos, son colonias ya iniciadas en un tubo de ensayo. La fundación de la especie es claustral: la reina cría a sus primeras obreras sin salir a comer, con las reservas de su propio cuerpo.

  • Tubo y tranquilidad. Mantén el tubo tal como llega, con su depósito de agua tras el algodón, en un lugar tranquilo, oscuro y sin vibraciones, a 24–28 °C.
  • Agua. Comprueba de vez en cuando que el algodón sigue húmedo y que al depósito le queda agua. Si se acaba o el tubo se ensucia mucho, pasa la colonia a un tubo nuevo por volcado.
  • Comida. En cuanto haya obreras, ofrece una gota de líquido azucarado sobre algo que no empape el algodón, como un trocito de papel de aluminio, y un trocito de insecto una o dos veces por semana. Retira los restos al día siguiente. Una reina sola con su prole también agradece, de vez en cuando, una gotita de azúcar. Nunca pongas el azúcar en el algodón del tubo: se enmohece y estropea el depósito de agua.
  • Paciencia. Según los criadores, del huevo a la obrera pasan unas 4–6 semanas, según la temperatura. Las primeras obreras son pequeñas.

¿Cuándo pasarla al nido? En Antomas la pasamos cuando tiene al menos 5 obreras; lo óptimo es hacerlo con 5–10, siempre a un nido adaptado a su tamaño, con galerías medianas. Un nido demasiado grande para una colonia pequeña complica la humedad y la limpieza: un criador cuenta que perdió así su primera colonia.

Grupos de 2, 3 o 5 reinas

Si has elegido un grupo de reinas, el manejo es el mismo, con unas reglas propias:

  • Mantenlas juntas. Llegan juntas y han criado juntas su primera prole, y así es como conviven. No las separes para volver a juntarlas después.
  • Nunca añadas reinas después. Las reinas nuevas en una colonia ya formada suelen acabar mal.
  • No te alarmes si se reparten. Con el tiempo, cada reina puede ocupar una zona del nido, y es normal verlas separadas: los criadores lo describen en esta especie.
  • Más puesta, más comida. Una colonia con varias reinas necesita más proteína desde el principio.

¿Cuántas elegir? Con 2 reinas ya notarás la diferencia en la puesta; con 3 o 5, la colonia arranca todavía más deprisa. No te podemos dar cifras, pero en nuestra experiencia las colonias con varias reinas crecen muy rápido. Y si un día falta una reina, por edad o por accidente, la colonia sigue adelante con las demás.

Llegada y mudanza

Al recibir tu colonia, déjala reposar en un lugar tranquilo y oscuro, a 24–28 °C, y comprueba que el tubo tiene agua. No la pases al nido nada más llegar. Cuando toque pasarla al hormiguero, en Antomas lo hacemos por volcado: abrimos el tubo dentro de la zona de forrajeo, junto a la entrada del nido, y volcamos con suavidad a la reina o las reinas, las obreras y la cría, ayudando a las rezagadas con un pincel suave. Tres consejos:

  • Prepáralo todo antes: el hormiguero montado, con la barrera de aceite puesta y el tubo de agua conectado.
  • Trabaja sobre una bandeja, por si alguna obrera trepa por el tubo o por las herramientas.
  • Con calma: tras el volcado, las obreras recogen la cría y la llevan al nido. Deja la zona del nido a oscuras para que la ocupen enseguida.

Si algún día tienes que cambiar la colonia de hormiguero, usa el mismo método.

Alimentación

Líquidos azucarados, siempre disponibles. En la naturaleza vive en buena parte de la melaza y el néctar, y en casa no debe faltarle nunca el azúcar. Varía los azúcares: en Antomas recomendamos el Néctar Blue Sugar de Anthouse 4–5 veces por semana y otro líquido azucarado o néctar 1–2 veces por semana. También puedes añadir algo de proteína al néctar. Ofrécelos siempre en un bebedero y nunca en algodón, porque el algodón se enmohece y estropea el líquido enseguida. Usa un bebedero tradicional o casero, donde la gota quede «tendida» y accesible, y renuévalo antes de que fermente.

Proteína: cuanta más, mejor. Son voraces: en nuestra experiencia, una colonia en crecimiento se lanza sobre cualquier insecto y no deja nada. La proteína es el motor de su crecimiento, y es la filosofía de Antomas: si haces mantenimiento a diario y retiras los restos, es mejor sobrealimentar, porque la colonia entiende que tiene más recursos y crece más deprisa y en mayor número. Si no vas a poder limpiar a menudo, mejor no sobrealimentar: la comida que sobra se pudre y trae moho y ácaros.

  • Cambia el tipo de insecto de una semana a otra, para que no coman siempre lo mismo: moscas, grillos, cucarachas pequeñas, gusanos de la harina troceados y, para las colonias pequeñas, Drosophila. Los criadores citan también las cucarachas de madera.
  • Presas vivas, también. Es una buena cazadora: atrapa presas vivas pequeñas y remata a los insectos heridos. A las colonias jóvenes, mejor insectos troceados o recién sacrificados; a las grandes, también presas pequeñas vivas.
  • Fresca y de confianza. La proteína liofilizada sirve de complemento, pero la fresca es mejor. Compra los insectos a un proveedor fiable: los tratados con insecticidas pueden matar a la colonia.

Un truco para una especie nocturna: pon la proteína a última hora de la tarde, cuando empiezan a moverse, y retira los restos a la mañana siguiente.

Agua: siempre, en el tubo de ensayo con algodón de la zona de forrajeo. Aunque su nido sea más bien seco, el agua para beber no les puede faltar.

Descanso invernal: opcional y suave

C. nicobarensis no hace diapausa: puede estar activa todo el año, que es lo que hacen la mayoría de los criadores. Pero, si quieres, puedes dejarla descansar unas semanas en invierno, a una temperatura suave de 15–20 °C. Encaja con su clima: en la parte norte de su área, el invierno es fresco y seco, con medias de 16–18 °C. Es útil, por ejemplo, si tu casa se enfría en invierno y no quieres calentar el hormiguero: la colonia lo lleva bien.

  • Duración: 4–8 semanas, por ejemplo en pleno invierno.
  • Poco a poco: baja la temperatura a lo largo de una o dos semanas, y súbela igual al final.
  • Nunca por debajo de 15 °C: es un descanso suave, no una diapausa fría como la de las hormigas europeas.
  • Durante el descanso: agua siempre disponible, algo de líquido azucarado y poca o ninguna proteína. La puesta se frena, y es normal.
  • Al terminar: vuelve a la proteína en cuanto veas actividad y cría.

Si no quieres hacerlo, no pasa nada: con 24–28 °C todo el año, simplemente sigue creciendo.

Comportamiento en cautividad

Nocturnas. Son más activas al atardecer y por la noche, aunque las colonias grandes se ven a menudo de día, sobre todo si hay comida a la vista (ver «Una hormiga de la noche»).

Tímidas… y seguras de sí mismas. Las fuentes la describen como una hormiga tímida y tranquila en el día a día, pero muy decidida cuando se amenaza su nido. En nuestra experiencia, cuando la colonia ya es grande se muestra muy segura en su territorio: ocupa toda la zona de forrajeo, se lanza sobre la comida y caza con voracidad. Las dos cosas encajan: prudente con lo que no conoce y decidida con lo que considera suyo.

Un tamborileo de alarma. Según los criadores, cuando se alarman, las obreras golpean el sustrato con el gáster, un tamborileo que a veces se llega a oír. Si lo oyes, algo las ha molestado.

Un reparto de tareas que se ve. Como en otras Camponotus polimórficas, las minors son las que más salen a forrajear, y las majors, cuando aparecen, se encargan sobre todo de defender y de despiezar y transportar las presas grandes.

Nidos repartidos. No te sorprendas si la colonia ocupa varias zonas del hormiguero o lleva cría a un rincón del forrajeo: es una especie flexible (ver «La colonia que se mudó a una tetera»).

Observar sin miedo. En Antomas pensamos que las hormigas están para disfrutarlas, observarlas y aprender de ellas, no para tenerlas escondidas. Basta con dejarles su zona oscura en el nido y el forrajeo con luz, y observarlas con delicadeza, interviniendo y estresándolas lo menos posible. Se acostumbran a tu presencia.

Señales de alarma:

  • Cría que se estanca o desaparece: casi siempre falta proteína.
  • Mucha actividad de día, de forma constante: puede que tengan hambre.
  • Condensación en las paredes o moho: sobra humedad o hay restos olvidados.
  • Muchas obreras quietas en el forrajeo, sin sitio dentro: toca ampliar.

Fugas y barreras

C. nicobarensis trepa por las superficies lisas, y los criadores la describen como una buena trepadora. Además, es exploradora: como enseña la colonia de las teteras, si hay una salida, tarde o temprano la encuentra. En nuestra experiencia, la mejor barrera es el aceite mineral:

  • Una franja de aceite mineral en la parte alta de las paredes de la zona de forrajeo, fina y continua. Renuévala cuando veas que acumula polvo o restos.
  • Tapa bien ajustada, como segunda línea.
  • Sin rendijas: revisa las conexiones, los tapones y los tubos, sobre todo cuando la colonia crece y hay más obreras explorando.
  • Nada que sirva de puente: ni ramas ni piedras apoyadas cerca de la barrera.
  • Cuidado al abrir: abre lo justo, trabaja con calma y cierra al terminar.

Con la barrera de aceite y todo bien ajustado, no dan problemas.

Manejo y seguridad

No pican: no tienen aguijón. Si se sienten atacadas, muerden y pueden rociar ácido fórmico, que escuece un poco en la piel sensible o en una pequeña herida. Según los criadores, el mordisco de las obreras apenas se nota, pero la reina sí puede dar un buen mordisco. Nada que deba preocuparte si trabajas con calma. Manipúlalas con herramientas entomológicas, como un pincel suave o unas pinzas blandas, no con las manos, y trabaja despacio para no dañar a ninguna obrera, y menos a una reina. No juntes colonias distintas, porque pelean, ni las mantengas con otras especies. Es una especie exótica: en ningún caso debe liberarse.

Qué no hacer

  • Añadir reinas a una colonia ya formada, o separar un grupo de reinas para volver a juntarlas después.
  • Descuidar las barreras: dejar rendijas, conexiones flojas o tapas mal ajustadas, o no renovar el aceite.
  • Pasar una colonia pequeña a un nido demasiado grande para su tamaño.
  • Mojar todo el nido o el sustrato de la zona de forrajeo.
  • Hacerle un descanso invernal frío: nunca por debajo de 15 °C.
  • Poner los líquidos azucarados en algodón, o dejar que se acaben.
  • Darles siempre el mismo insecto, o dejar restos sin limpiar.
  • Juntar colonias distintas.
  • Manipularlas con las manos.

Fuentes científicas

Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre Camponotus nicobarensis y su género, de los registros de distribución y los datos climáticos de su área, y de la experiencia de Antomas y de otros criadores. Referencias principales:

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  2. Tragust, S. et al. (2020). Formicine ants swallow their highly acidic poison for gut microbial selection and control. eLife 9: e60287. doi:10.7554/eLife.60287
  3. Siddiqui, J. A., Chen, Z., Li, Q., Deng, J., Lin, X. & Huang, X. (2019). DNA barcoding of aphid-associated ants (Hymenoptera, Formicidae) in a subtropical area of southern China. ZooKeys 879: 117–136. doi:10.3897/zookeys.879.29705
  4. Bharti, H., Guénard, B., Bharti, M. & Economo, E. P. (2016). An updated checklist of the ants of India with their specific distributions in Indian states (Hymenoptera, Formicidae). ZooKeys 551: 1–83. doi:10.3897/zookeys.551.6767
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  6. Zhang, W., Jiang, L., Cheng, M., Xu, Y. & Li, J. (2026). Interspecific competition between Solenopsis invicta Buren and eight other ant species. Preprint, Research Square (sin revisión por pares). doi:10.21203/rs.3.rs-9183057/v1
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Dificultad
Principiante
1 Reseñas

Very good!!!
Everything went great. It’s a really lovely colony. Thank you.
Por Danny en 03/11/2026

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