Comprar Messor dentatus – Hormiga Recolectora Dentada | Antomas
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Messor dentatus - Hormiga Recolectora Dentada

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La recolectora de Salomón. Descrita en Jerusalén, en la tierra donde la humanidad domesticó el trigo, la Hormiga Recolectora Dentada es de una estirpe que ya cosechaba semillas mucho antes de que existiera el primer agricultor. Sus mandíbulas rojizas, armadas de dientes, pelan y parten el grano; sus majors de cabeza enorme llenan graneros que resisten el verano seco y el invierno frío del Mediterráneo oriental. Una Messor grande, peluda y tan poco estudiada que lo que veas en tu hormiguero será casi un descubrimiento. Robusta, fácil de alimentar y perfecta para empezar con una especie distinta. Colonias con reina. Envío a toda Europa, llegada viva garantizada.

Colonia

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Dificultad: 2/5 – Principiante

La recolectora de semillas del Mediterráneo oriental: descrita en Jerusalén, de color pardo negruzco y con unas mandíbulas rojizas armadas de dientes. Colonias con reina. QBIK ONE de galerías medianas con zona húmeda y granero seco, semillas variadas, mucha proteína y diapausa de noviembre a marzo o abril por debajo de unos 20 °C.

Messor dentatus Santschi, 1927 es una hormiga recolectora de semillas de Anatolia y Oriente Próximo. La bibliografía actual la cita de Turquía, Siria, Líbano, Israel, Jordania e Irán: una franja de colinas secas, estepas y campos de secano que va de la costa del Levante a los altiplanos iraníes. Se describió con ejemplares de Jerusalén, y su nombre, «dentada», le sienta de maravilla: basta con mirarla de frente para ver unas mandíbulas rojizas, anchas y con una hilera de dientes bien marcada.

Es también una de las Messor menos estudiadas que se pueden criar. No hay medidas publicadas de sus castas, ni censos de sus nidos, ni un solo estudio de su forrajeo: la ciencia la conoce por unos pocos ejemplares de colección y por su lugar en el árbol familiar del género. Por eso, en esta ficha separamos lo que se sabe de la especie, lo que se sabe de su grupo y del género Messor, y lo que hemos aprendido en Antomas criándola.

En casa, eso sí, se porta como sus parientes del oeste: llena el granero, saca majors de cabeza grande y responde con fuerza cuando se la alimenta bien. Si ya conoces a Messor barbarus, te sentirás en terreno conocido.

Biología

Nacida en Jerusalén: de simple variedad a especie

Todo empieza con unas hormigas recogidas en Jerusalén por el naturalista E. Schmitz. Auguste Forel usó el nombre en 1910, pero con un rango por debajo de la subespecie que la nomenclatura zoológica no reconoce; lo hizo oficial en 1927 el médico suizo Félix Santschi, que describió la obrera, la reina y el macho como Messor semirufus var. dentatus. Es el mismo Santschi que, años antes y desde Túnez, había descubierto con M. barbarus que las hormigas se orientan por el sol.

En 1974, el italiano Cesare Baroni Urbani la rebajó a sinónimo de M. semirufus; en 1981, G. y H. Tohmé le devolvieron el rango de especie, y así sigue hoy. Lo curioso es que la revisión más reciente ya no la sitúa junto a semirufus, sino en otro complejo de especies: el de M. wasmanni.

De las grandes de su familia: el complejo wasmanni

El género Messor reúne 168 especies y subespecies actuales. Santschi agrupó muchas de las mediterráneas en el grupo instabilis, que solo en el Mediterráneo oriental tiene 19 especies, y en 2023 un equipo polaco, búlgaro y griego dividió esas especies orientales en dos complejos:

  • Complejo semirufus: especies pequeñas o medianas, con la cabeza de las obreras más grandes de menos de 2,7 mm de ancho, ojos pequeños y el cuerpo negro o negro y rojo.
  • Complejo wasmanni: especies más grandes, con la cabeza de las obreras mayores de más de 2,8 mm de ancho, casi siempre bicolores y con al menos uno de estos rasgos: cabeza más esculpida, sin psamóforo (el «cesto» de pelos bajo la cabeza para cargar arena), dentículos en el propodeo o muchos pelos erectos en el primer segmento del gáster.

En el complejo de las grandes están M. caducus, M. concolor, M. dentatus, M. hebraeus, M. mediosanguineus, M. meridionalis, M. sultanus y M. wasmanni, que da nombre al conjunto y vive en los Balcanes y el oeste de Turquía. Los autores dan estos rasgos para el complejo; nadie los ha comprobado aún uno a uno en M. dentatus, aunque la pilosidad erguida y la cabeza esculpida de nuestras hormigas encajan con ellos.

El complejo guarda además una sorpresa genética. En Italia, un equipo europeo encontró nidos con obreras de varias Messor y obreras de aspecto intermedio, y comprobó con marcadores genéticos y morfometría que M. minor y una M. cf. wasmanni intercambian genes en las dos direcciones. Los híbridos parecen fértiles, algo inesperado en especies que ni siquiera son hermanas, y hay indicios de cruces entre híbridos, muy raros en hormigas. M. capitatus convivía con ellos en colonias mixtas, sin cruzarse. Y el sistema de dos linajes de M. barbarus, con obreras híbridas y reinas que no lo son, ha surgido al menos tres veces por separado en el género. La genética de M. dentatus está sin estudiar: con estos parientes, es una pregunta abierta.

¿Dentada por qué? Dientes delante y detrás

Dentatus significa «dentado» en latín. No hemos podido consultar la descripción de Santschi, así que caben dos lecturas. Un taxónomo pensaría en los dentículos del propodeo, dos pequeñas puntas en la parte trasera del tórax que en este grupo sirven para separar especies: en Jordania, por ejemplo, unas Messor parecidas a semirufus se distinguían de ella por tenerlos bien marcados.

La otra lectura salta a la vista en la foto de nuestra reina: las mandíbulas, grandes, rojizas y con una hilera de dientes muy marcada, que le dan su nombre en nuestra tienda, Hormiga Recolectora Dentada. En todas las Messor son la herramienta de una granívora: con el borde dentado sujetan la semilla, rompen la cáscara y pelan el grano. En la experiencia de Antomas, cuando una colonia tiene sus primeros majors, con la cabeza llena de músculo, las semillas duras dejan de ser un problema.

«Ve a la hormiga, perezoso»: la recolectora de Salomón

Pocas hormigas viven en una tierra con tanta historia escrita sobre ellas. El libro de los Proverbios pone a la hormiga como ejemplo: «Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos y sé sabio», porque, sin jefe ni capataz, prepara su comida en verano y la recoge en el tiempo de la siega (Proverbios 6:6–8).

Siglos después, la Mishná, la gran recopilación de leyes judías cerrada hacia el año 200, legisló sobre los hormigueros de los campos de cereal: si el hormiguero está en medio del cereal sin segar, el grano es del dueño del campo; si aparece detrás de los segadores, el de arriba es para los pobres y el de abajo, para el dueño. El rabino Meir lo quería todo para los pobres. Que hiciera falta una ley dice mucho de cuánto grano reunían aquellas recolectoras.

En Europa, en cambio, se dudó de Salomón durante mucho tiempo: las hormigas del centro y el norte del continente no guardan semillas, y varios entomólogos de prestigio pensaron que los antiguos habían confundido con granos los capullos de las pupas. Lo desmintió Moggridge en 1873, como contamos en la ficha de M. barbarus. ¿Qué especie inspiró los Proverbios? Imposible saberlo. Algunos diccionarios bíblicos apuntan a M. semirufus, y M. dentatus, descrita de Jerusalén, nació precisamente como una variedad suya.

Cosechando en la cuna del trigo

Los países donde vive M. dentatus cubren buena parte del Creciente Fértil, el arco que va del Levante al sureste de Anatolia y a los montes Zagros, en Irán: la tierra donde nació la agricultura, hace unos 10.500 años. En un yacimiento de las faldas de los Zagros, habitado durante unos 2.000 años, se ha documentado el paso de recolectar a cultivar los antepasados silvestres del trigo, la cebada y las legumbres.

Hay un detalle que une las dos historias. Las espigas de los cereales silvestres se desgranan solas al madurar y dejan caer el grano. Los agricultores fueron seleccionando, sin proponérselo, espigas que no se rompen, pero esas formas domésticas tardaron en imponerse: aparecen hace unos 9.500 años, y hace 7.500 aún abundaban en los campos las espigas que se desgranaban. Lo que para el agricultor era grano perdido, para una recolectora es la cosecha. Nadie ha estudiado qué semillas recoge M. dentatus, pero en el género las de gramíneas están entre las favoritas, y en Irán se ha encontrado en el suelo de campos de secano.

Recolectar semillas es un oficio que las hormigas han inventado varias veces: en América lo ejercen las Pogonomyrmex, como P. badius; en el Viejo Mundo, sobre todo las Messor.

Mejor conocida en los hormigueros que en los libros

Lo poco estudiada que está se ve en Jordania. En 2020, una revisión de todas las hormigas del país, con 58 especies y 26 formas sin nombre definitivo, solo pudo citar un ejemplar de M. dentatus: una obrera recogida en Ammán en 1990 por el mirmecólogo Donat Agosti, que se guarda en la Academia de Ciencias de California. Toda su presencia en el país descansa sobre esa hormiga.

En Turquía figura en la primera lista anotada de sus hormigas, de 2012, la misma que sacó a M. barbarus de la fauna turca; en el resto de su área, en los catálogos regionales. No hay ni un dato publicado sobre sus nidos, el tamaño de sus colonias, sus vuelos o el número de reinas: lo poco que se sabe de su vida diaria lo hemos aprendido los criadores.

Los especialistas hablan de caos taxonómico en las Messor de Oriente Próximo: en Jordania, varias se quedaron con un «cf.» delante del nombre, y la revisión de 2023 considera Messor uno de los géneros de hormigas más difíciles de clasificar. En 2018, M. structor resultó ser cinco especies, y una de ellas es M. ibericus, la de la península. Por eso, lo que contamos aquí va «según la bibliografía actual».

Un invierno de verdad: vuelos y diapausa

En la costa del Levante los inviernos son suaves, pero en las colinas del interior alguna vez nieva, y en la meseta de Anatolia y los altiplanos de Irán el clima es continental: veranos calurosos y secos, e inviernos con heladas y nieve, a menudo más fríos que en el interior de la península. Las hierbas granan en primavera, el verano seco deja el campo sin semillas nuevas y el invierno obliga a parar: el granero es el seguro de la colonia para los meses malos.

No hay datos publicados de sus vuelos. En la experiencia de Antomas, M. dentatus vuela en otoño, en la misma época que M. barbarus y después hace diapausa hasta marzo o abril. En el género, la fundación suele ser claustral: la reina recién fecundada se encierra y cría sola a sus primeras obreras con las reservas de su cuerpo. Las colonias que vendemos ya han pasado esa fase.

Tamaño y morfología

Una mirmicina grande y recia, de aspecto peludo. Como no hay descripciones modernas de la especie, lo que sigue combina los rasgos de su complejo con lo que vemos en nuestras colonias.

  • Color. Pardo negruzco y algo brillante, con las patas, las antenas y las mandíbulas rojizas. El complejo wasmanni es casi siempre bicolor; las nuestras son de las oscuras, con el contraste en la cara y en las patas.
  • Mandíbulas. Grandes, anchas y rojizas, con el borde armado de dientes bien marcados: su rasgo más llamativo.
  • Cabeza. Esculpida, con estrías finas, y más ancha cuanto mayor es la obrera.
  • Pilosidad. Pelos largos, erguidos y dorados sobre el tórax y el gáster, muy visibles con buena luz.
  • Propodeo. Puede llevar dentículos, un rasgo del complejo que aún no se ha confirmado en la especie.
  • Polimorfismo. Como en la mayoría de las Messor, las obreras van de pequeñas a grandes sin castas separadas. Los majors llegan cuando la colonia crece.
  • Reina. Más grande, con el tórax voluminoso de las hembras que han volado y las cicatrices de las alas; en nuestras colonias, del mismo pardo negruzco.
  • Desarrollo. Como en todas las mirmicinas, las pupas no tejen capullo: verás perfectamente cómo se forman las nuevas obreras.

Medidas aproximadas

  • Obreras: sin medidas publicadas de la especie
  • Anchura de la cabeza de las obreras mayores, en el complejo wasmanni: más de 2,8 mm
  • Reina y macho: sin medidas científicas

Es la única cifra científica aplicable, de la revisión de 2023, y da una idea de lo grandes que pueden llegar a ser los majors de una colonia madura.

Mantenimiento en cautividad

Dificultad: 2/5 – Principiante

Es una especie para principiantes: resistente, come semillas fáciles de conseguir y las almacena, no pica y no se escapa si tiene lo que necesita. Le damos un punto más que a M. barbarus porque hay muy poca información publicada sobre ella, las colonias pequeñas piden paciencia hasta que salen los majors y su diapausa se alarga hasta marzo o abril.

¿Por qué elegirla? Porque tiene todo el espectáculo del género (graneros, basureros, majors y rutas de forrajeo) con una cara que no se olvida. Y porque lo que veas en tu hormiguero vale oro: si apuntas cuándo nacen los primeros majors o cuándo despierta de la diapausa, reunirás datos que nadie ha publicado.

Parámetros recomendados

  • Temperatura (de primavera a otoño): 22–28 °C en el nido, el rango que usamos con las Messor y que encaja con los veranos de su área. Si usas calor, que sea suave y en un extremo del forrajeo; el nido, nunca por encima de 30 °C.
  • Humedad: una zona húmeda para la cría, sin encharcar, y un granero seco bien separado. El forrajeo, también seco.
  • Agua: todo el año, en un tubo de ensayo con agua y algodón en el forrajeo.
  • Luz: nido en penumbra y forrajeo con luz, sin sol directo.
  • Diapausa: de noviembre a marzo o abril, por debajo de unos 20 °C (ver «Diapausa»).

Hormigueros recomendados

En Antomas recomendamos los Qbik de la gama Alpha de Anthouse, modulares y pensados para crecer con la colonia. Para empezar, un QBIK ONE con galerías medianas, donde la reina, la cría y el primer granero quedan a la vista:

Cuando empiecen a salir los majors, amplía con el QBIK DUO, y hazlo siempre con galerías más grandes: unas obreras con semejante cabeza necesitan pasillos a su medida.

Nada de yeso, ytong ni materiales blandos. Como M. barbarus, M. dentatus puede roerlos hasta destrozarlos. Elige siempre hormigueros profesionales, de materiales que no puedan atravesar.

  • Granero seco y zona húmeda, separados. Humedece solo la parte de la cría; si todo el nido está húmedo, las semillas germinan y se enmohecen.
  • Agua en tubo, azúcar en bebedero. Los líquidos azucarados, nunca en algodón, que se enmohece enseguida, sino en un bebedero donde la gota quede accesible.
  • Un forrajeo amplio y seco, con algo de arena, para su basurero y sus rutas.

Llegada y mudanza

Al recibirla, deja reposar la colonia unas horas en un sitio tranquilo y comprueba que tiene agua. En Antomas la mudamos por volcado: se abre el tubo sobre la entrada del nido o sobre el forrajeo y se vuelca toda la colonia (reina, obreras, cría y semillas) con golpecitos suaves, ayudando a las rezagadas con un pincel. En unas horas habrán ocupado el nido. Las ampliaciones se hacen igual.

Alimentación

Semillas: «les gusta prácticamente todo». Ofrécele alpiste, mijo, avena, trigo, cebada, semillas de césped, chía, lino, sésamo o mezclas para pájaros, sin tratar, sin sal y sin tostar. En una colonia pequeña, semillas pequeñas o blandas, que las primeras obreras puedan abrir; con majors, también las duras. ¿Trigo y cebada para una hormiga de la tierra donde se domesticaron? Pocas cosas tienen más sentido.

  • Deja las semillas en el forrajeo, nunca en la zona húmeda ni junto al algodón, y que sean ellas las que las lleven al granero.
  • Retira las semillas germinadas o con moho y vacía de vez en cuando el basurero.

Proteína, mucha. Las semillas mantienen a la colonia; la proteína la hace crecer, porque la reina la necesita para poner y las larvas, para desarrollarse. En Antomas les damos insectos y también pollo o atún, mejor cocinados. Para una colonia pequeña, Thermobia domestica es una presa perfecta por su tamaño; cuando crezca, alterna grillos, cucaracha argentina y cucaracha runner, cambiando de insecto cada semana. Si en 24–48 horas no se han comido la proteína animal, retírala.

Mejor que sobre. Cuanto más comen, más y más deprisa crecen: si revisas el hormiguero a diario y quitas los restos, sobrealimentar es la mejor estrategia, porque la colonia percibe que hay recursos y cría más. Si no vas a poder limpiar a menudo, ajusta las raciones: la proteína olvidada trae moho y ácaros.

Azúcar, muy de vez en cuando. Para una granívora es un complemento menor. Puedes ofrecerle el Néctar Blue Sugar de Anthouse en un bebedero: en Antomas, una o dos veces al mes. Nunca miel espesa, porque se quedan pegadas.

Agua: el tubo con algodón, siempre lleno. Es lo único que no puede faltar ni un día.

Fundación y crecimiento

Las colonias se venden ya fundadas, con su reina y sus primeras obreras, así que te ahorras la fase más delicada. Los primeros meses son de arranque: obreras pequeñas, crecimiento lento, semillas menudas y proteína en trozos pequeños.

  • Un nido a su medida. Un nido enorme para una colonia pequeña acaba con rincones convertidos en basurero, moho y ácaros.
  • El salto de los majors. En la experiencia de Antomas, el crecimiento se acelera cuando nacen los primeros majors: la colonia puede ya con cualquier semilla y el granero se llena deprisa. Es el momento de ampliar con galerías más grandes, sobre todo si ves obreras paradas en el forrajeo, sin sitio dentro.
  • Una sola colonia por hormiguero. No juntes colonias ni añadas reinas: no hay datos de que la especie admita varias, y las colonias que vendemos tienen una sola.

Diapausa

La diapausa forma parte de su ciclo: en buena parte de su área, el invierno es frío de verdad. En Antomas recomendamos hacerla de noviembre a marzo o abril, con la colonia por debajo de unos 20 °C. Los criadores de Messor suelen bajar a 10–15 °C, un margen que va muy bien, pero basta con una habitación sin calefacción o un trastero donde no hiele.

  • Entrada y salida graduales, en noviembre y en marzo o abril, sin cambios bruscos.
  • Sin calor artificial durante todo el invierno.
  • Agua siempre. Comerán muy poco, casi solo de su granero, pero el tubo no puede faltar.

Sabrás que ha entrado en diapausa porque sale menos, deja de interesarse por la proteína y desaparecen las pupas. Con el calor, la reina vuelve a poner y la colonia arranca la temporada con fuerza. No la acortes para que crezcan más: respetarla es la mejor manera de tener una colonia sana muchos años.

Comportamiento en cautividad

Cada cosa en su sitio. En pocos días verás a la colonia repartirse el nido: la cría en la parte húmeda, las semillas en el granero seco y, fuera, un basurero con cascarillas, restos y obreras muertas. Retíralo de vez en cuando y mantenlo seco.

Recolectoras con carácter. Las Messor no son cazadoras, pero defienden su terreno: en la experiencia de Antomas, las colonias maduras se lanzan en grupo sobre cualquier insecto que invada su forrajeo. Por eso, no juntes colonias ni conectes entre sí dos hormigueros de Messor.

Reinas de combate. En las colonias maduras de Messor criadas en casa aparecen a veces princesas que, sin vuelo posible, se quitan las alas y se quedan en el nido trabajando como obreras, con una agresividad fuera de lo común; las propias obreras suelen acabar con ellas si no les son útiles. Es un fenómeno que conocemos bien los criadores, con base científica en las hormigas cortadoras de hojas, y lo explicamos a fondo en la ficha de M. barbarus. Si aparecen, deja que la colonia decida.

Observar sin miedo. En Antomas lo tenemos claro: una colonia se tiene para mirarla, disfrutarla y aprender de ella. Con el nido en penumbra y el forrajeo con luz, obsérvalas con delicadeza e interviniendo lo menos posible; se acostumbran enseguida a tu presencia.

Señales de alarma: una reina paseando por el forrajeo suele indicar falta de agua; moho en el granero, humedad fuera de sitio; y muchas bajas en poco tiempo, un problema de agua, de temperatura o de restos de comida.

Fugas y manejo

No son escapistas. En la experiencia de Antomas, una colonia de Messor solo busca la salida cuando le falta comida, agua o espacio. Tampoco son grandes trepadoras: una barrera de aceite mineral o de PTFE en el borde del forrajeo funciona muy bien. Eso sí, revisa tapones, juntas y piezas blandas: con esas mandíbulas, lo que pueden morder acaban por atravesarlo.

Manejo. En la práctica no pican, y la mordida de una major se nota, pero se queda en un pellizco. Para volcarlas o limpiar, usa un pincel suave o unas pinzas blandas, con especial cuidado con la reina. Y nunca liberes una colonia: fuera de su área natural sería una especie introducida.

Qué no hacer

  • Instalarlas en yeso, ytong o cualquier material blando: lo roen.
  • Juntar semillas y humedad: el granero, siempre lejos de la zona húmeda y del algodón.
  • Darles un nido demasiado grande para el tamaño de la colonia.
  • Quedarse corto con la proteína o, al revés, dejarla más de 24–48 horas.
  • Convertir el azúcar en su comida diaria: basta con una o dos veces al mes.
  • Poner líquidos azucarados en algodón, agua al descubierto o miel espesa.
  • Quitarles el agua, ni siquiera en invierno.
  • Saltarse la diapausa o terminarla de golpe y antes de tiempo.
  • Juntar colonias o conectar hormigueros de Messor distintos.
  • Calentar el nido por encima de 30 °C o dejar el hormiguero al sol.
  • Esconderlas: disfrútalas, con delicadeza y sin intervenir más de lo necesario.

Fuentes científicas

Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre Messor dentatus, su complejo de especies y el género Messor, y de la experiencia de Antomas y de otros criadores. Referencias principales:

  1. Tanno, K. & Willcox, G. (2006). How fast was wild wheat domesticated? Science 311: 1886. doi:10.1126/science.1124635
  2. Steiner, F. M., Seifert, B., Grasso, D. A., Le Moli, F., Arthofer, W., Stauffer, C., Crozier, R. H. & Schlick-Steiner, B. C. (2011). Mixed colonies and hybridisation of Messor harvester ant species (Hymenoptera: Formicidae). Organisms Diversity & Evolution 11: 107–134. doi:10.1007/s13127-011-0045-3
  3. Kiran, K. & Karaman, C. (2012). First annotated checklist of the ant fauna of Turkey (Hymenoptera: Formicidae). Zootaxa 3548: 1–38. doi:10.11646/zootaxa.3548.1.1
  4. Riehl, S., Zeidi, M. & Conard, N. J. (2013). Emergence of agriculture in the foothills of the Zagros Mountains of Iran. Science 341: 65–67. doi:10.1126/science.1236743
  5. Plowes, N. J. R., Johnson, R. A. & Hölldobler, B. (2013). Foraging behavior in the ant genus Messor (Hymenoptera: Formicidae: Myrmicinae). Myrmecological News 18: 33–49. Texto completo en Myrmecological News
  6. Romiguier, J., Fournier, A., Yek, S. H. & Keller, L. (2017). Convergent evolution of social hybridogenesis in Messor harvester ants. Molecular Ecology 26: 1108–1117. doi:10.1111/mec.13899
  7. Steiner, F. M., Csősz, S., Markó, B., Gamisch, A., Rinnhofer, L., Folterbauer, C., Hammerle, S., Stauffer, C., Arthofer, W. & Schlick-Steiner, B. C. (2018). Turning one into five: integrative taxonomy uncovers complex evolution of cryptic species in the harvester ant Messor «structor». Molecular Phylogenetics and Evolution 127: 387–404. doi:10.1016/j.ympev.2018.04.005
  8. Borowiec, L. & Salata, S. (2020). Review of ants (Hymenoptera: Formicidae) from Jordan. Annals of the Upper Silesian Museum in Bytom, Entomology 29: 1–26. doi:10.5281/zenodo.3733156
  9. Salata, S., Lapeva-Gjonova, A., Georgiadis, C. & Borowiec, L. (2023). Review of the Messor semirufus complex (Hymenoptera, Formicidae) in Greece. ZooKeys 1185: 105–142. doi:10.3897/zookeys.1185.111484
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