Medauroidea extradentata – Insecto Palo
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Medauroidea extradentata – Insecto Palo

Biología

Medauroidea extradentata, conocido como Insecto Palo Vietnamita o Insecto Palo de Annam, es un fásmido originario de Vietnam. Se encuentra asociado a ambientes cálidos y húmedos con abundante vegetación, donde pasa gran parte del día inmóvil entre ramas y hojas.

Su principal defensa es el camuflaje. El cuerpo alargado, las patas estrechas y la coloración vegetal hacen que resulte difícil distinguirlo de una pequeña rama. Cuando permanece quieto parece estar interpretando el papel de una estatua: mantiene las patas estiradas y evita cualquier movimiento que pueda revelar su presencia.

Es una especie fundamentalmente nocturna. Durante el día suele descansar entre la vegetación, mientras que al anochecer aumenta su actividad, se desplaza por el terrario y comienza a alimentarse. Su dieta es completamente herbívora y está formada por hojas de diferentes plantas.

Uno de sus aspectos más interesantes es la reproducción. Muchas líneas mantenidas en cautividad son capaces de reproducirse mediante partenogénesis, de modo que una hembra puede producir descendencia sin haberse apareado con un macho. Puede compararse con una forma de clonación natural, aunque biológicamente el proceso es más complejo y la descendencia no debe entenderse siempre como una copia absolutamente idéntica.

Los machos existen y la especie también puede reproducirse sexualmente, pero son mucho menos frecuentes en numerosas líneas de cría europeas. Cuando solo se mantienen hembras, los huevos partenogenéticos producen principalmente nuevas hembras.

La hembra no construye un nido ni cuida de los huevos. Los deja caer individualmente al suelo del terrario, donde permanecen hasta la eclosión. El periodo de incubación puede variar considerablemente según la temperatura, la humedad y la línea genética, prolongándose normalmente durante varias semanas o algunos meses.

Esta facilidad reproductiva convierte a M. extradentata en una especie muy agradecida, pero también obliga a controlar la cantidad de huevos. Una única hembra puede originar rápidamente una población mayor de la que el terrario puede mantener.

No realiza una diapausa invernal comparable a la de especies procedentes de climas templados. Puede mantenerse activa y reproducirse durante todo el año si dispone de una temperatura estable y alimento fresco.

Tamaño y morfología

Medauroidea extradentata presenta un cuerpo extremadamente alargado y estrecho, sin alas funcionales en ninguno de los dos sexos. Su apariencia recuerda a una rama fina cubierta por pequeñas irregularidades y espinas.

La coloración puede variar entre verde, beige, marrón claro y marrón oscuro. Además, algunos ejemplares muestran tonos diferentes después de cada muda o en función de las condiciones ambientales, la alimentación y la línea genética.

Las hembras son notablemente más grandes, robustas y pesadas que los machos. Su abdomen es ancho, especialmente cuando están cargadas de huevos, y presentan pequeñas espinas a lo largo del cuerpo y de las patas.

Los machos, cuando aparecen, son más pequeños y delgados. Poseen un cuerpo ligero y unas proporciones todavía más estilizadas, lo que facilita diferenciarlos de las hembras adultas.

Medidas aproximadas

  • Hembras: alrededor de 10–12 cm
  • Machos: aproximadamente 7–8 cm
  • Ninfas recién nacidas: alrededor de 1,5–2 cm

Las patas son largas y delicadas. Están perfectamente adaptadas para sujetarse a ramas y hojas, pero pueden dañarse si el animal es agarrado o si se intenta separarlo por la fuerza de una superficie.

Las ninfas deben completar varias mudas antes de alcanzar la fase adulta. Durante la ecdisis se cuelgan de la vegetación y salen lentamente del exoesqueleto anterior. Necesitan disponer de suficiente altura libre, ya que una muda realizada contra el suelo o una pared puede producir patas deformadas o individuos incapaces de liberarse por completo.

Mantenimiento en cautividad

Medauroidea extradentata puede considerarse una especie de dificultad fácil, adecuada para personas que se inician en la cría de fásmidos. Es resistente, acepta varias plantas nutricias y puede reproducirse sin necesidad de mantener una pareja.

Su facilidad no significa que pueda mantenerse sin planificación. La ventilación, el espacio vertical, la disponibilidad constante de hojas frescas y el control de la reproducción son esenciales.

Parámetros recomendados

  • Temperatura: 20–26 °C
  • Temperatura nocturna: puede descender hasta 18–20 °C
  • Humedad relativa: aproximadamente 55–75 %
  • Ventilación: alta, evitando ambientes cerrados y saturados
  • Terrario: vertical, de malla o con amplias superficies ventiladas
  • Sustrato: papel absorbente, fibra de coco o sustrato vegetal limpio

No necesita calefacción adicional en una habitación que se mantenga dentro de estos valores. Las temperaturas excesivamente elevadas, especialmente por encima de 28–30 °C y con poca ventilación, pueden resultar perjudiciales.

La altura del terrario debe ser, como mínimo, unas tres veces la longitud corporal del ejemplar adulto. Para un pequeño grupo se recomienda un recinto de al menos 40–50 cm de altura, con ramas que permitan trepar y colgarse durante las mudas.

Debe pulverizarse ligeramente el terrario cada uno o dos días, adaptando la frecuencia a la ventilación y al clima de la habitación. Las gotas depositadas sobre las hojas también permiten que los animales beban.

No conviene mantener el recinto constantemente mojado. La combinación de humedad elevada, restos vegetales y ventilación insuficiente favorece la aparición de hongos y puede afectar especialmente a los huevos y a las ninfas jóvenes.

Alimentación

Las plantas más recomendables son:

  • Zarza
  • Rosal
  • Roble
  • Espino albar
  • Frambueso

La zarza suele ser la opción más práctica, ya que permanece disponible durante buena parte del año y es aceptada con facilidad.

Todas las hojas deben proceder de lugares libres de pesticidas, herbicidas, tratamientos urbanos y contaminación directa del tráfico. Antes de introducirlas conviene lavarlas y revisar que no contengan arañas, hormigas u otros depredadores.

Las ramas pueden mantenerse frescas dentro de un recipiente con agua. La abertura debe cubrirse con algodón, malla o papel perforado para evitar que las ninfas caigan al interior y se ahoguen.

Las hojas deben sustituirse cuando comiencen a secarse. Una planta que ha dejado de ser atractiva puede provocar que los ejemplares jóvenes pasen demasiado tiempo sin alimentarse.

Reproducción e incubación

Las hembras adultas dejan caer los huevos sobre el sustrato. Pueden recogerse periódicamente y trasladarse a un recipiente de incubación ventilado.

Los huevos deben mantenerse sobre vermiculita, fibra de coco, arena limpia o papel absorbente ligeramente húmedo. El medio nunca debe quedar empapado, ya que el exceso de agua favorece el moho y puede asfixiar el embrión.

Una temperatura cercana a 22–25 °C suele proporcionar un desarrollo estable. Debe mantenerse una humedad moderada y revisar periódicamente los huevos para retirar cualquier unidad deteriorada.

Al tratarse de una especie muy prolífica, no es recomendable incubar todos los huevos producidos. Conviene seleccionar únicamente la cantidad de ejemplares que pueda alojarse y alimentarse correctamente.

Los huevos, ninfas o adultos sobrantes nunca deben liberarse en el medio natural. Es una especie resistente y con reproducción partenogenética, por lo que incluso una sola hembra podría iniciar una nueva población fuera de su área de origen.

Comportamiento en cautividad

Durante el día suele permanecer inmóvil, especialmente si el terrario recibe bastante luz. Su actividad aumenta al caer la noche, momento en el que pueden observarse la alimentación, los desplazamientos y la búsqueda de nuevas hojas.

No es una especie agresiva, no muerde de forma significativa y carece de aguijón o secreciones defensivas peligrosas. Su estrategia consiste principalmente en permanecer camuflada o dejarse caer cuando se siente amenazada.

Puede mantenerse en grupos siempre que disponga de espacio y alimento suficiente. La sobrepoblación provoca competencia por las mejores zonas de muda, acumulación de residuos y un mayor riesgo de lesiones.

Manejo y seguridad

Puede manipularse con cuidado, dejando que el insecto camine voluntariamente sobre la mano. Nunca debe agarrarse o tirar de una pata, ya que puede desprenderse o resultar lesionada.

Las ninfas pueden regenerar parcialmente algunas extremidades perdidas durante mudas posteriores, pero los adultos ya no disponen de esa capacidad de crecimiento. Por ello, la manipulación debe ser mínima y realizarse siempre sobre una superficie segura.

Es una especie inofensiva para el ser humano, pero delicada desde el punto de vista físico. La mejor manera de disfrutarla es observar su comportamiento y permitir que se desplace por iniciativa propia.

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