Carebara diversa - Hormiga Tanque
El récord mundial de polimorfismo: minors diminutas y berserkers más de 500 veces más pesados, cazando en enjambre, construyendo carreteras de tierra y levantando imperios de cientos de miles de obreras. La hormiga tanque, un espectáculo sin descanso para criadores con experiencia. Colonias con reina y tubos cargados de prole. Envío a toda Europa, llegada viva garantizada.
Dificultad: 4/5 – Avanzado
La hormiga con el polimorfismo más extremo del planeta: minors diminutas y soldados que pesan más de 500 veces que ellas, cazando en enjambre y construyendo carreteras. Pide calor, mucha humedad y mucho espacio, y un cuidado constante de la cría.
Carebara diversa (Jerdon, 1851), la hormiga tanque, es una de las hormigas más espectaculares que se pueden mantener en casa. Conocida durante más de un siglo como Pheidologeton diversus, es una de las dos «hormigas merodeadoras» (marauder ants) de Asia: colonias de cientos de miles de obreras que salen a cazar en enjambre, construyen auténticas carreteras de tierra y reúnen en un mismo nido a obreras diminutas y a soldados gigantes. En Japón la llaman Yokozuna-ari, por los yokozuna, los grandes campeones del sumo. Casi todo lo que sabemos de ella se lo debemos al mirmecólogo y fotógrafo Mark W. Moffett, que la estudió durante años en Singapur, Malasia, Tailandia y la India.
Biología
Distribución y hábitat
Vive desde la India y Sri Lanka, por todo el Sudeste Asiático, hasta el sur de China, Taiwán, Filipinas e Indonesia. Es la hormiga merodeadora más común en los hábitats alterados por el ser humano: además de la selva primaria y secundaria, ocupa arrozales, plantaciones de caucho y cocoteros, otros cultivos y los parques y jardines de las ciudades. Donde abunda, escasean las Pheidole, a las que desplaza de la comida; y en los bosques de la Malasia peninsular cede el terreno a su pariente Carebara silenus.
El nido es subterráneo, a menudo en la base de un árbol, en un tronco podrido o aprovechando madrigueras, termiteros viejos, raíces muertas e incluso botellas y latas enterradas. Casi todas las cámaras están a menos de 80 cm de profundidad: una zona central con la reina y la cría, y cámaras satélite, hasta a metro y medio, ocupadas por las «repletas», obreras que hacen de despensa.
El récord mundial de polimorfismo
Ninguna hormiga conocida tiene obreras tan distintas entre sí. En C. diversa la anchura de la cabeza varía 10 veces de la obrera más pequeña a la más grande, y los soldados más grandes pesan más de 500 veces que una minor. Para comparar, en las cortadoras de hojas Atta, famosas por su polimorfismo, la diferencia de peso ronda las 100 veces. Las minors, diminutas, son al menos el 99 % de la colonia; por encima de ellas hay obreras de todos los tamaños, de las medias a las majors y los enormes «supermajors» que en el hobby se conocen como berserkers.
Moffett distinguió cuatro castas físicas: minors, medias, majors y repletas. Estas últimas son medias y majors con el buche lleno de una reserva oleosa que viven fijas en el nido y regurgitan comida a sus compañeras: una despensa viviente. En una de las colonias estudiadas eran casi la mitad de todas las obreras que no eran minors. Además, las minors se reparten el trabajo según la edad: las más jóvenes cuidan la cría y las más viejas salen a combatir.
Las castas de la hormiga tanque (Anthouse).
Los berserkers en acción (Anthouse).
Merodeadoras: caza en enjambre
La hormiga tanque no tiene exploradoras solitarias. Sale a cazar en masa: decenas de miles de obreras forman columnas estrechas o enjambres en abanico de 2 a 4 metros de ancho que avanzan a unos 2–3 metros por hora, con un frente en el que unas obreras relevan a otras centímetro a centímetro, y que pueden recorrer más de 20 metros. Cuando encuentran una presa, las minors se le echan encima por cientos hasta inmovilizarla, aunque muchas mueren en el intento, y después llegan las medias y las majors, que cortan patas y apéndices con sus mandíbulas. No tienen aguijón funcional: todo lo hacen a mordiscos.
Están activas a cualquier hora, de día y de noche, y su actividad depende muchísimo de la humedad. En los días húmedos salen muchas más incursiones y son mucho más agresivas: en un experimento de Moffett, el 39,5 % de las obreras atacaba un dedo en días húmedos, frente a solo el 3,9 % en días secos. Es la primera pista de lo que es esta especie: una hormiga que vive y muere por la humedad.
Las obras públicas de la hormiga tanque
Cada colonia mantiene una o dos carreteras: senderos troncales de entre 5 y 100 metros que pueden durar más de dos meses. Son lisas, con muros laterales de tierra, a veces totalmente techadas en forma de arcadas o incluso hundidas bajo el suelo. Las minors alisan el firme; las medias y las majors apartan los obstáculos empujándolos con la cabeza o royéndolos, y las majors más grandes apisonan los techos. Ya en 1903 el naturalista Charles Bingham escribía que los soldados parecían «las paletas y los pisones del Departamento de Obras Públicas de las hormigas». En el tráfico intenso, las que vuelven cargadas van por el centro y las que salen, por los lados. Las arcadas solo se construyen con tierra húmeda: en seco se desmoronan.
Autobuses escolares: minors a lomos de los soldados
Una de las imágenes más curiosas de la especie: más de veinte minors pueden viajar subidas encima de una major grande, durante hasta veinte minutos. Moffett las comparaba con autobuses escolares que llevan a las pequeñas al frente. Viajar encima ahorra energía y sirve de escolta: las minors subidas a la comida que transportan las majors espantan a las moscas ladronas que intentan robarla.
Omnívoras extremas
Comen prácticamente de todo. Más o menos la mitad de su dieta es animal: insectos, lombrices, caracoles, cochinillas de la humedad, ciempiés, arañas, huevos e incluso pequeñas ranas y gecos. La otra mitad es vegetal: semillas de decenas de especies, que las medias arrancan de las gramíneas y las minors transportan en una auténtica cinta transportadora, mientras las majors trituran las más duras; además de fruta, cocos, plátanos, higos o mazorcas de cacao. Una colonia puede retirar 300 gramos de semillas en ocho horas, y en un caso más de 6.000 obreras por minuto entraban y salían de una mazorca de cacao que vaciaron en un día. Para las presas grandes se organizan en equipo: un centenar de obreras puede arrastrar una lombriz de 10 cm que pesa 5.000 veces más que cada una de ellas, y sobre la carroña o la fruta grande construyen cubiertas de tierra para explotarla durante días.
¿Legionarias? Casi, pero no
Por sus incursiones en masa, sus senderos cubiertos y sus guardianas, la hormiga tanque se parece mucho a las hormigas legionarias africanas, pero no es nómada: tiene un nido fijo y solo se muda de vez en cuando, usando su carretera como vía de emigración durante varias noches. Tampoco forma las colonias gigantescas que a veces se le atribuyen: las colonias excavadas por Moffett tenían entre 85.000 y 250.000 obreras, que ya es decir.
La reina: una sola y bien protegida
En la naturaleza casi todas las colonias tienen una sola reina, y Moffett observó algo insólito: reinas viejas y desgastadas arrastradas fuera del nido por las minors y cubiertas de tierra en el borde del sendero, señal de que la colonia sustituye a su reina. Los vuelos nupciales se producen de noche, en la estación de lluvias; en Singapur, en mayo, con chaparrones casi diarios. La fundación es claustral: la reina se arranca las alas, cava una cámara y pone entre 50 y 250 huevos que lleva pegados en una zona lisa bajo el gáster, y cría a sus primeras obreras sin comer, gracias a sus reservas de grasa y a un buche lleno de líquido oleoso.
Por qué es tan delicada en cautividad
El propio Moffett intentó criarlas en acuarios con tierra y en tubos, y fracasó: las obreras apenas comían, las minors y las larvas morían rápido, y de 16 reinas ninguna llegó a criar larvas. Su conclusión fue que necesitan mucho más espacio para el nido y para forrajear del que se suele dar a una hormiga. La experiencia de los criadores europeos va en la misma línea: la mayoría de las colonias que se pierden no mueren por la reina, sino porque se hunde la población de obreras y no hay cría que la reponga. En el apartado de mantenimiento explicamos cómo evitarlo.
Un nombre nuevo para una hormiga antigua
Durante más de 150 años fue Pheidologeton diversus. En 2014, una revisión del género Carebara demostró que Pheidologeton no tenía caracteres propios que justificasen separarlo, y la especie pasó a llamarse Carebara diversa. El género Carebara reúne hoy unas 230 especies, muchas de ellas diminutas y subterráneas; la hormiga tanque es su representante más espectacular. En el hobby circulan principalmente dos formas (subespecies) de la especie.
Tamaño y morfología
Las minors son de color castaño, lisas y brillantes, con las antenas y las patas pardo amarillentas. Las majors son castaño oscuro, con mandíbulas casi negras y una enorme cabeza rectangular estriada, que es pura musculatura para morder, triturar semillas y empujar obstáculos. Tienen un rasgo sorprendente: un ocelo, un pequeño «tercer ojo», en la frente, que dio a la especie uno de sus antiguos nombres, Pheidole ocellifera; las obreras intermedias pueden tener de uno a tres. La reina se parece a una major más oscura, con el tórax corto, alto y macizo y un gáster voluminoso. Los machos son pardo oscuro, con la cabeza pequeña y ojos y ocelos muy grandes.
Las antenas tienen 11 artejos con una maza de 2, frente a los 12 artejos y la maza de 3–4 de las Pheidole, con las que a menudo se confunde. Las majors tienen un par de espinas en el propodeo. Y, aunque pertenece a las mirmicinas, la mayoría de las cuales pican, la hormiga tanque no pica: muerde.
Medidas aproximadas
- Obreras minor: 1,5–3,5 mm
- Obreras medias y majors: 4,5–13 mm (la mayor medida, unos 15,6 mm)
- Reina: 18–20 mm (15–16 mm en la forma filipina)
- Macho: unos 13 mm
Medidas de las descripciones clásicas (Bingham 1903; Forel 1912; Wheeler 1929) y de colecciones. Son valores orientativos: el tamaño de los soldados depende mucho del tamaño y la alimentación de la colonia.
Mantenimiento en cautividad
Dificultad: 4/5 – Avanzado
No es una especie difícil por el día a día: come de todo, crece muy rápido cuando está bien asentada y es un espectáculo constante. La dificultad está en que no perdona los descuidos con la humedad: sus obreras viven poco, la colonia necesita producir cría sin parar, y si la cría se corta, la colonia puede venirse abajo en pocas semanas. Además necesita calor, mucho espacio, mucha comida y unas barreras antifugas bien mantenidas. Para quien pueda dárselo, es una de las especies más impresionantes del hobby.
La clave de todo: humedad, cría y eclosión
En la experiencia de Antomas, la eclosión de los huevos de C. diversa depende de un punto de humedad muy exacto. En una colonia sana, la propia masa de cría (larvas y pupas) ayuda a las obreras a autorregular ese microclima: las obreras amontonan la cría y la mueven por el nido buscando la humedad justa. Pero si la colonia colapsa y se queda sin larvas ni pupas, pierde esa capacidad de regulación y los huevos dejan de nacer. Y como las obreras no son especialmente longevas (algunas viven un mes y la media está en 3–4 meses; los soldados, cuanto más grandes, más viven), una colonia sin cría se apaga rápido.
La experiencia de otros criadores lo confirma: el patrón de colapso más repetido es una colonia en la que la puesta o la cría se cortan durante unas semanas (por frío, sequedad, estrés o ácaros) y la población de minors se hunde sin reposición. Y un nido seco puede matar obreras en menos de un día. Por eso todo el montaje gira alrededor de una idea: mantener siempre una humedad alta y estable y una colonia con mucha cría.
Parámetros recomendados
- Temperatura: 26–30 °C, con gradiente (calor lateral, no debajo del nido). Por encima de 30 °C, si la humedad es adecuada, la colonia crece muy rápido; nunca superar los 34 °C.
- Humedad: alta y estable en el sustrato y en la zona de cría; nunca dejar que se seque.
- Riego: pulverizar no es suficiente; hay que regar el sustrato según el tamaño del terrario. Como referencia, en un GAIA Oasis, alrededor de 1 litro de agua a la semana.
- Agua: siempre disponible, además del riego.
- Ventilación: suficiente para evitar el moho y la condensación excesiva, sin secar el terrario.
- Diapausa: no. Especie tropical activa todo el año.
El montaje recomendado: terrario naturalizado GAIA de Anthouse
En Antomas recomendamos mantener la hormiga tanque en terrarios naturalizados, y en concreto en la gama GAIA de Anthouse. El GAIA Oasis (29 × 29 × 29 cm) es un buen punto de partida. Un terrario con una buena capa de sustrato húmedo permite a la colonia excavar su propio nido como en la naturaleza, mover la cría a la humedad que necesita en cada momento y amortiguar los cambios: es la forma más segura de que la cría no se interrumpa.

Terrario GAIA Oasis de Anthouse
Sustrato: una mezcla al gusto de fibra de coco, sustrato de plantas normal y algo de arcilla para que puedan construir galerías y sus famosas arcadas. No pongas plantas vivas: las suelen matar. Ramas, corteza o piedras planas les dan puntos donde montar el nido.
La alternativa: nidos de yeso muy húmedos. También se pueden mantener en hormigueros, pero en ese caso siempre de yeso; los modelos de evaporación y los híbridos de Anthouse funcionan bastante bien. Eso sí: exigen cuidados muy intensos para mantener la humedad a diario, y lo más probable es que, en algún descuido, la colonia colapse, se quede sin prole y el huevo no vuelva a nacer. Por eso preferimos el terrario.
Higiene y ácaros: la hormiga tanque entierra comida para recuperarla más tarde, y los restos que se pudren atraen ácaros, la otra gran causa de pérdida de colonias según los criadores. Retira los restos que veas en 24 h y no añadas tierra del jardín sin esterilizar.
Reinas, unión de colonias y qué hacer si la colonia colapsa
En Antomas vendemos colonias de una reina, siempre con muchísima prole, y nunca reinas solas: los criadores coinciden en que sacar adelante una colonia desde una reina sola, o desde unas pocas decenas de obreras, es casi imposible.
La hormiga tanque acepta bastante bien la poliginia, y se pueden unir colonias, siempre que sean de la misma forma (subespecie). En el hobby circulan principalmente dos, y en Antomas anotamos cuál vendemos en cada lote. Si quieres unir colonias, dinos cuándo compraste la tuya y te diremos si la que tenemos disponible es compatible.
Si tu colonia colapsa y se queda sin larvas ni pupas, no está necesariamente perdida: se puede añadir otra colonia compatible, que aporta obreras jóvenes y, sobre todo, cría, para recuperar el ciclo. Como enviamos siempre las colonias muy cargadas de prole, es la mejor forma de reflotarla. Pregúntanos antes por la compatibilidad de la subespecie.
Alimentación
Proteína: es la base, en grandes cantidades y a diario: grillos, cucarachas, tenebrios, moscas, lombrices y cualquier insecto de cría seguro. Aceptan presas vivas y muertas, y las colonias grandes despedazan presas enormes. Como orientación, una colonia de unas mil obreras puede comerse varios grillos grandes al día.
Semillas: aceptan casi cualquiera, y en colonias grandes pueden llegar a ser la mitad de la dieta. Les encanta el cacahuete machacado (sin sal). No pasa nada si alguna semilla germina en el nido: la retiran cuando les molesta.
Azúcares: no son la base de su dieta. Basta con ofrecer un poco de agua con miel o néctar una o dos veces al mes.
Agua: siempre disponible.
Una colonia de Antomas creciendo a toda velocidad (canal de Antomas).
Un banquete de hormigas tanque (Anthouse).
Comportamiento en cautividad
Cuando la colonia está bien asentada, el crecimiento es explosivo: en pocas semanas puede multiplicar su número de obreras y aparecen medias, majors y, con el tiempo, los grandes berserkers. Verás columnas, incursiones sobre la comida, galerías y cubiertas de tierra y una actividad casi constante, de día y de noche. Son sensibles al estrés: huyen de la luz directa y no les gusta que se las moleste a menudo. Para mudarlas no hace falta forzarlas: basta con dejar el tubo en la zona de forrajeo y se mudan rápido.
Fugas y barreras
Las minors son diminutas y pasan por rendijas casi invisibles: la tapa tiene que estar bien ajustada y hay que revisar todas las uniones. Cualquier barrera antifugas sirve, pero ojo: el aceite, el Fluon y la vaselina se los pueden saltar echando sustrato encima. Hay que estar atento, limpiarlas y restablecerlas con regularidad.
Manejo y seguridad
No pican, pero muerden con ganas: las minors, de forma molesta, y las majors grandes pueden llegar a cortar la piel. No es peligroso, pero sí doloroso. No manipular con las manos. Es una especie exótica: en ningún caso debe liberarse.
Qué no hacer
- Dejar que el sustrato o el nido se sequen, aunque sea un día.
- Fiarse solo de pulverizar: hay que regar.
- Bajar de 26 °C durante semanas o superar los 34 °C.
- Poner plantas vivas en el terrario.
- Usar hormigueros que no sean de yeso, o nidos húmedos sin poder vigilarlos a diario.
- Dejar restos de comida pudriéndose: atraen ácaros.
- Empezar con una reina sola o con una colonia mínima.
- Unir colonias de subespecies distintas.
- Descuidar las barreras: las cubren de sustrato y las cruzan.
Qué recibes
Colonias con reina y cientos de obreras, enviadas en tubos grandes y muy cargados de prole, a veces con más cría que obreras, para que la colonia arranque con fuerza. Enviamos a España y a toda Europa prácticamente todas las semanas, con embalaje térmico cuando hace falta; llegada viva garantizada.
Fuentes científicas
Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre la especie y de la experiencia de Antomas y de criadores europeos. Referencias principales:
- Moffett, M.W. (2019). Marauder Ants (Carebara in part). En C. Starr (ed.), Encyclopedia of Social Insects. Springer. doi:10.1007/978-3-319-90306-4_75-1
- Moffett, M.W. (1987). Division of labor and diet in the extremely polymorphic ant Pheidologeton diversus. National Geographic Research 3(3): 282–304.
- Moffett, M.W. (1988). Foraging dynamics in the group-hunting myrmicine ant, Pheidologeton diversus. Journal of Insect Behavior 1(3): 309–331. doi:10.1007/bf01054528
- Moffett, M.W. (1988). Nesting, emigrations, and colony foundation in two group-hunting myrmicine ants. En J.C. Trager (ed.), Advances in Myrmecology: 355–370. Brill. doi:10.1163/9789004630765_026
- Moffett, M.W. (1984). Swarm raiding in a myrmicine ant. Naturwissenschaften 71: 588–590. doi:10.1007/bf01189188
- Moffett, M.W. (2010). Adventures among Ants: A Global Safari with a Cast of Trillions. University of California Press.
- Fischer, G., Azorsa, F. & Fisher, B.L. (2014). The ant genus Carebara Westwood: synonymisation of Pheidologeton Mayr under Carebara. ZooKeys 438: 57–112. doi:10.3897/zookeys.438.7922
- Bingham, C.T. (1903). The Fauna of British India, including Ceylon and Burma. Hymenoptera, vol. 2. Taylor & Francis.
- Foo (2022). Biodiversity Record: Carebara diversa ants attacking an Oriental whip snake. Nature in Singapore 15: e2022049. doi:10.26107/NIS-2022-0049
- Cassill, D.L. & Tschinkel, W.R. (2000). Behavioral and developmental homeostasis in the fire ant, Solenopsis invicta. Journal of Insect Physiology 46: 933–939. doi:10.1016/s0022-1910(99)00200-0
- Dificultad
- Experimentado