Comprar Myrmecocystus mendax - Hormiga Mielera | Antomas
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Myrmecocystus mendax - Hormiga Mielera Poligínica

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En las sierras del suroeste americano, cada montaña dicta sus propias leyes. En unas, Myrmecocystus mendax vive con una sola reina; en otras, varias reinas sin parentesco comparten el trono toda la vida y crían juntas a sus obreras y a sus repletas, despensas vivas que cuelgan del techo cargadas de néctar. Diurna, de cuerpo oscuro y cara naranja, esta «mentirosa» esconde además especies crípticas que la genética apenas empieza a desvelar. Colonias con 2 o 3 reinas. Envío a toda Europa, llegada viva garantizada.

Colonia

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Dificultad: 4/5 – Avanzado

La mielera de las sierras: diurna y oscura (reina de cabeza y mesosoma naranjas con el gáster gris negruzco; obreras gris negruzcas de cara naranja rojiza) y una de las pocas hormigas en las que reinas sin parentesco comparten la colonia toda la vida. Colonias con 2 o 3 reinas, ya formadas, que conviven sin luchar. Nido Qbik Wild con altura para las repletas, temperatura de una casa (los criadores, 24–31 °C), azúcar con cuentagotas hasta las primeras repletas y después a voluntad, presas diminutas a diario y diapausa de unos 4 meses, de noviembre a febrero, a 14–16 °C. Aceite mineral como barrera.

Myrmecocystus mendax Wheeler, 1908, la Hormiga Mielera Poligínica, es una mielera diurna de las sierras y mesetas del suroeste de Estados Unidos y del norte de México. Como el resto del género, guarda el néctar en obreras repletas que cuelgan del techo del nido. Lo que la hace única es su vida social: según la sierra en la que viva, sus colonias tienen una sola reina o varias reinas que no son parientes y conviven toda la vida. Y, por si fuera poco, la genética está descubriendo que bajo su nombre se esconde más de una especie.

En Antomas la vendemos en colonias con 2 o 3 reinas que ya viven juntas. En esta ficha te contamos qué dice la ciencia de esa convivencia, qué hemos aprendido criándola y cómo cuidar una colonia en la que varias reinas conviven sin luchar.

Biología

Una «mentirosa» que despista a los taxónomos

Mendax significa «mentiroso» en latín. No sabemos por qué la bautizó así William Morton Wheeler en 1908, pero el nombre le sienta de maravilla, porque pocas mieleras han despistado tanto a los especialistas:

  • Wheeler la describió como una subespecie de M. melliger, su pariente más cercano, con obreras casi iguales en la forma de la cabeza, la puntuación y el pecíolo.
  • Ese mismo año describió orbiceps, una mielera de Texas de obreras con la cabeza redondeada, que pasó por melliger y por placodops antes de que Roy Snelling la incluyera en 1976 dentro de mendax.
  • Las poblaciones grandes y de pelo largo de Nuevo México y Arizona, que antes se llamaban melliger o comatus, se consideran hoy una variante peluda de mendax.
  • Y las reinas y los machos de mendax, melliger y placodops parecen, sencillamente, imposibles de separar.

Con este historial, no es raro que la genética moderna haya encontrado sorpresas (ver «¿Una especie o varias? El complejo críptico de mendax»).

La sierra decide cuántas reinas

En 2019, Ti Eriksson, Bert Hölldobler, Jesse Taylor y Jürgen Gadau publicaron un estudio que convirtió a M. mendax en un caso de manual. Compararon dos poblaciones de Arizona y encontraron dos sociedades distintas:

  • En la Sierra Ancha, en el centro del estado, todas las colonias maduras muestreadas tenían varias reinas, con una media de 6,27 reinas por colonia.
  • En las montañas Chiricahua, en el sureste, la mayoría de las colonias maduras tenían una sola reina.

La misma especie, con el mismo aspecto, pero con una organización social que cambia de una montaña a otra. Los autores apuntan a presiones ecológicas locales, como la densidad de colonias o el clima, y recuerdan que la cooperación duradera entre reproductoras no emparentadas es rara en los insectos sociales y, cuando aparece, suele limitarse a ciertas zonas.

¿Y el nombre de «Poligínica»? Describe bien nuestras colonias, con 2 o 3 reinas que conviven sin luchar, y poblaciones como la de Sierra Ancha. Que en otras sierras la especie viva con una sola reina es variación natural entre poblaciones, no un rasgo de nuestras colonias.

Reinas que no son hermanas: la poliginia primaria

Muchas hormigas con varias reinas las consiguen adoptando a sus propias hijas tras el vuelo nupcial. Es la poliginia secundaria, y en ella las reinas de una colonia son parientes. M. mendax de Sierra Ancha hace algo más raro: el parentesco genético entre compañeras de nido indica que sus reinas no son familia. Se unieron al fundar la colonia y siguieron juntas. Es la poliginia primaria.

Para ver lo excepcional que es, basta compararla con su pariente la Hormiga Mielera Bicolor (M. mimicus). Allí las reinas también fundan a menudo en grupo, pero, cuando nacen las primeras obreras, estas las van eliminando hasta dejar una sola. En la Sierra Ancha, en cambio, la alianza no se rompe: las reinas siguen poniendo huevos codo con codo durante toda la vida de la colonia.

Fundar sola o en equipo

El estudio de 2019 siguió también a las fundadoras, en el campo y en el laboratorio:

  • Las reinas de Chiricahua fundan casi siempre solas: es la haplometrosis.
  • Las de Sierra Ancha pueden fundar solas o en grupo, lo que se llama pleometrosis facultativa.
  • En el laboratorio, las fundadoras de Sierra Ancha establecieron colonias juntas sin eliminarse tras nacer las primeras obreras, y las colonias con varias reinas criaron más obreras de la primera generación y más obreras que podían hacer de repletas que las de una sola reina.
  • Las fundadoras de Chiricahua, en cambio, se mostraron muy agresivas cuando se las obligó a fundar juntas.

Es decir: el comportamiento de las fundadoras cambia de una población a otra, como corresponde a un complejo de especies que todavía se está estudiando (ver «¿Una especie o varias? El complejo críptico de mendax»). Las colonias que vendemos en Antomas son poligínicas: sus reinas conviven sin luchar (ver «Poligínica de verdad: reinas que no luchan»).

Guerras de cría y colonias que se fusionan

Entre las colonias jóvenes de mieleras, la competencia es feroz: las obreras de colonias vecinas se roban la cría unas a otras. En M. mimicus, esa guerra acaba con una colonia que se queda con todo y con asaltos que han dado fama a la especie. En M. mendax, el equipo de Eriksson provocó en el laboratorio robos de cría entre colonias incipientes de Sierra Ancha y vio dos desenlaces:

  • En general, sobrevivían con más probabilidad las reinas de la colonia que tenía más obreras.
  • Pero en algunos casos las dos colonias rivales se fusionaron, y las reinas de ambas siguieron poniendo juntas.

La fusión de colonias incipientes es un fenómeno raro en las hormigas, y los autores creen que puede ayudar a explicar por qué las colonias maduras de Sierra Ancha tienen tantas reinas. En cautividad, eso sí, no conviene ponerlo a prueba (ver «Qué no hacer»).

Islas en el cielo

M. mendax vive desde el centro de Colorado hasta Texas, por el oeste hasta las sierras desérticas del sureste de California, y en el norte de México. Los registros se concentran en Arizona y Nuevo México, seguidos de Texas y Colorado, con menos en Nevada, California y Utah; en México, sobre todo en Chihuahua, y también en Sonora, Zacatecas y Baja California.

No es una hormiga de las llanuras más tórridas, sino de montaña media. En Colorado vive entre unos 1.100 y 2.000 m de altitud, en bosques de piñón y enebro y praderas de hierba corta; en Texas, en sabanas de piñón y encina y de mezquite y acacia. Algunas de sus poblaciones viven en las llamadas «islas del cielo» madrenses, como las montañas Chiricahua: sierras aisladas del sureste de Arizona y del noroeste de México que se levantan sobre el desierto como islas, con bosques en las cumbres y matorral en los valles. Ese aislamiento favorece que las poblaciones se diferencien, y ayuda a entender lo que viene a continuación.

¿Una especie o varias? El complejo críptico de mendax

En 2021, la gran filogenia del género de Tobias van Elst y sus colaboradores, basada en miles de fragmentos de ADN, ya avisó de que varias mieleras esconden diversidad críptica: linajes que parecen iguales pero son genéticamente distintos. En 2026, un equipo encabezado por Magnus Wolf, con varios de los mismos autores, se centró en M. mendax con 140 ejemplares y 2.508 regiones del genoma. Sus resultados, todavía en forma de preprint pendiente de revisión, son reveladores:

  • Encontraron cinco linajes de tipo mendax y dos posibles especies crípticas: una entre ejemplares con aspecto de mendax y otra entre ejemplares con aspecto de M. placodops.
  • La mayoría de los mendax forman un grupo bien definido, hermano de M. melliger.
  • En las islas del cielo, junto a la frontera entre Estados Unidos y México, hay indicios de hibridación actual entre mendax y melliger.
  • Dentro del grupo principal se ven señales de adaptación a distintos ambientes.

En un estudio de 2022 sobre los ojos de las mieleras, la especie aparece incluso con una etiqueta numerada, «M. mendax-03», un indicio de que los investigadores ya distinguen linajes dentro de ella. La «mentirosa» todavía guarda secretos.

Bajo una piedra, en suelo de arcilla

Sus nidos son discretos. Según Snelling, suelen estar bajo piedras, con una aparente preferencia por los suelos arcillosos, y pueden tener o no un pequeño cráter de tierra alrededor de la entrada. Otras descripciones hablan de suelos duros y pedregosos, a menudo en laderas, con una o varias entradas de 2–3,5 cm, desnudas o rodeadas de un cráter irregular. Wheeler, con el nombre de orbiceps, describió colonias maduras de hasta unas 500 obreras.

Para la cría, el dato interesante es la piedra: bajo una losa, el suelo conserva una humedad y una temperatura mucho más estables que en la superficie. Un nido con un punto húmedo, una zona algo más cálida y cámaras estables, sin condensación, imita bien esas condiciones (ver «Humedad estable, techo seco»).

Ojos pequeños para el sol del mediodía

M. mendax es una mielera diurna. Pertenece al grupo que Snelling llamó Endiodioctes, «cazadoras del mediodía»: especies oscuras o bicolores que trabajan con luz y calor, frente a las pálidas y nocturnas del grupo de M. mexicanus. Sus ojos lo delatan. En 2022, Robert Johnson y Ronald Rutowski compararon parejas de mieleras de tamaño parecido, una pálida y otra oscura, y eligieron precisamente a M. mendax como la oscura del par de especies grandes, frente a M. mexicanus:

  • Las facetas de los ojos de M. mendax miden unos 14,8 µm de diámetro medio, frente a 20,8 µm en M. mexicanus, que las tiene 1,4 veces mayores.
  • En las especies grandes, el ocelo frontal, un pequeño «ojo» simple en la frente, es mayor en las oscuras que en las pálidas.

Ojos más pequeños y facetas más estrechas: el equipo de una hormiga que no necesita captar la escasa luz de la noche. Las mieleras diurnas tienen otro rasgo que importa en la cría: según un estudio de 1978 de Kay y Whitford, se quedan inmóviles por el frío hacia los 11–12 °C, mientras que las nocturnas siguen activas casi a 0 °C (ver «Diapausa de montaña: cuatro meses a 14–16 °C»).

Carroñera a pleno sol

Las obreras de M. mendax son carroñeras activas: recorren el suelo a pleno día en busca de artrópodos muertos, cazan presas vivas cuando pueden y recogen la melaza de los pulgones y el néctar cuando los hay. Snelling destacó que las mieleras de su grupo son muy depredadoras de pequeños artrópodos. En cautividad se nota: aunque sea una «mielera», la proteína es el motor de su crecimiento, y más aún en una colonia con varias reinas que ponen a la vez (ver «Alimentar a varias reinas: azúcar medido, proteína diaria»).

Repletas para varias reinas

Como todas las mieleras, M. mendax guarda el néctar en repletas: obreras grandes cuyo buche social, la parte del tubo digestivo donde se guarda la comida que se comparte, se dilata hasta ocupar casi todo el gáster. Cuelgan del techo de las cámaras como despensas vivas y, en tiempos de escasez, devuelven la comida boca a boca a sus compañeras. En el género hay incluso repletas claras, casi de agua, que funcionan como depósitos para la sequía.

En una colonia con varias reinas, las repletas tienen más trabajo: hay más bocas que alimentar y más cría. El estudio de 2019 encontró que las colonias incipientes con varias reinas producían más obreras capaces de hacer de repletas que las de una sola reina, y un criador documentó en un foro una colonia de M. mendax con unas 42 obreras y 5 repletas a los seis meses, a 25–26 °C. Es una experiencia aislada, pero da una idea del ritmo.

Despensas que cuelgan del techo: repletas de mielera en su cámara (en el vídeo, de su pariente M. mimicus; vídeo de Anthouse).

Las repletas salen de obreras grandes, así que no esperes verlas en la primera generación, que es pequeña. Y un detalle curioso: el color de una repleta depende de lo que almacena; en el género se han obtenido repletas azules y rojas dando a las colonias agua azucarada teñida.

Vuelos con las lluvias del verano

Los vuelos nupciales de M. mendax se dan en la estación de lluvias del verano, cuando las tormentas del monzón norteamericano empapan el suelo de las sierras del suroeste. Tras el vuelo, la reina se quita las alas y se encierra a fundar. La fundación es claustral: cría a sus primeras obreras sin salir a comer, con sus propias reservas.

Es en esos primeros días cuando se decide qué tipo de colonia será. En Chiricahua, cada reina suele cavar su propia cámara. En la Sierra Ancha, algunas fundadoras comparten cámara y, a diferencia de lo que ocurre en otras mieleras, siguen juntas cuando nacen las obreras. En el género, las primeras obreras son pocas y pequeñas, y no se convierten en repletas.

Una mielera entre 29

Myrmecocystus es un género exclusivo de Norteamérica, con 29 especies descritas y pariente cercano de Lasius, el de la hormiga negra de los jardines. Según la filogenia de van Elst, se diversificó hace unos 14 millones de años, mientras se formaban los desiertos del suroeste. M. mendax pertenece a un grupo de mieleras grandes y diurnas junto a M. melliger, su hermana, y M. placodops. Se parece también a M. mimicus, otra diurna, de la que se distingue por los ojos pequeños, la pilosidad y el color. Y las hormigas mieleras de Australia y de otros continentes no son parientes suyas: llegaron por su cuenta a la misma idea, guardar el néctar en obreras vivas.

Tamaño y morfología

Mielera grande, robusta y polimórfica, sin aguijón y con un colorido muy distinto entre la reina y las obreras.

  • Reina de nuestras colonias. Cabeza y mesosoma (el tórax) naranjas y gáster gris negruzco.
  • Obreras de nuestras colonias. Gris negruzcas, con la cara de un naranja rojizo.
  • Color según la ciencia. Las descripciones dan un cuerpo de amarillo a pardo ferruginoso y un gáster de pardo medio a oscuro, con variación entre poblaciones, y el estudio de 2022 la incluye entre las especies oscuras. Con linajes crípticos y poblaciones de pelo largo y corto, no es raro que el color cambie de unas colonias a otras.
  • Pilosidad. Numerosos pelos erectos en las mejillas (la zona malar). Los pelos largos del pronoto y del segundo segmento del gáster miden al menos 0,6 veces el diámetro del ojo y se afinan poco a poco. La longitud del pelo varía de una zona a otra.
  • Ojos. Pequeños y de facetas estrechas, como corresponde a una especie diurna.
  • Polimorfismo. Obreras de tallas muy distintas; las mayores son las candidatas a repletas.
  • Defensa. No tiene aguijón: muerde y libera ácido fórmico por el acidoporo, en la punta del gáster.

Medidas aproximadas

  • Obreras: anchura de la cabeza de 0,9–1,9 mm (clave de Snelling)
  • Facetas de los ojos: unos 14,8 µm de diámetro medio (Johnson y Rutowski, 2022)
  • Longitud total de las obreras: sin medida publicada a la que hayamos podido acceder
  • Reina: sin medida publicada a la que hayamos podido acceder
  • Repletas: gáster muy distendido; en el género, del tamaño de un guisante al de una cereza

La revisión del género de Snelling (1976), con las medidas completas, no ha estado a nuestro alcance, así que no damos cifras que no podamos respaldar. Como orientación, Wheeler midió 12 mm en la hembra de M. melliger, su pariente más cercano, cuyas reinas son casi imposibles de distinguir de las de mendax.

Mantenimiento en cautividad

Dificultad: 4/5 – Avanzado

En Antomas la consideramos una especie para criadores con experiencia, por las mismas razones que el resto de las mieleras y alguna más:

  • Un arranque delicado: las colonias jóvenes de mieleras son frágiles y crecen a impulsos.
  • Azúcar dosificado hasta que aparecen las primeras repletas, para que ninguna de las reinas se convierta en una.
  • Varias reinas: conviven sin luchar, pero ponen más que una sola, y la colonia necesita más comida.
  • Repletas frágiles y una diapausa templada, propia de una especie diurna.

A cambio, dos o tres reinas poniendo a la vez suelen dar un crecimiento más rápido que el de una colonia con una sola reina, y verlas compartir la cámara de cría es un espectáculo que muy pocas hormigas ofrecen. Además, es una especie en plena investigación: estarás criando un pequeño misterio de la ciencia.

Colonias con 2 o 3 reinas: así conviven

En Antomas vendemos M. mendax en dos opciones: «2 Reinas y 5/15 obreras» y «3 Reinas y 5/15 obreras». Son colonias ya formadas, en las que las reinas llevan tiempo juntas y han criado obreras en común. Nuestra experiencia es clara: son colonias poligínicas, con 2 o 3 reinas que conviven toda la vida y no luchan entre ellas. En la práctica:

  • No hay que separarlas ni vigilarlas: comparten la cámara de cría y ponen en el mismo montón de huevos.
  • Más reinas significa más huevos: la colonia crece más deprisa, siempre que no le falte proteína.
  • No hace falta añadir reinas: la colonia ya trae las suyas. Y, como con cualquier especie, no unas colonias distintas: en el laboratorio, las colonias jóvenes de mendax se robaban la cría (ver «Guerras de cría y colonias que se fusionan»).
  • Si alguna vez muere una de las reinas, la colonia sigue adelante con las demás.

Encaja con lo que se sabe de la especie: en la Sierra Ancha, las colonias tienen de media más de seis reinas que no son parientes, y en el laboratorio las fundadoras de esa población no se eliminaron entre sí.

Poligínica de verdad: reinas que no luchan

Que en la naturaleza unas poblaciones tengan una reina y otras varias no significa que las reinas de M. mendax se lleven mal. Es una variación natural entre poblaciones de un complejo de especies que todavía se está estudiando: en la Sierra Ancha, las fundadoras se unen y siguen juntas toda la vida; en Chiricahua fundan solas y, en el laboratorio, se mostraron agresivas cuando se las obligó a compartir cámara. El mismo nombre científico, con comportamientos sociales distintos según la sierra.

Nuestras colonias son del tipo poligínico. En la experiencia de Antomas, sus 2 o 3 reinas conviven toda la vida y no luchan entre ellas: comparten cámara, ponen juntas y sacan adelante una sola colonia. No hay que separarlas ni temer que una elimine a otra. Es justo lo que hace única a esta especie y lo que le da nombre en nuestra tienda: es poligínica.

Hormigueros recomendados

Para una mielera, el nido ideal tiene cámaras con techo alto y rugoso, del que cuelguen las repletas, y una humedad estable, sin gotas. Con varias reinas, la colonia crece más deprisa, así que conviene pensar desde el principio cómo ampliarlo. Nuestra secuencia recomendada:

1. Para empezar: Qbik Wild One P 1C. Un módulo pequeño, de unos 6,8 × 6,8 cm y 5 cm de alto, con un punto de humedad central, pensado para colonias jóvenes de hormigas grandes. Una colonia de 2–3 reinas y 5–15 obreras cabe de sobra, y su altura deja sitio a las primeras repletas.

2. Para crecer: recomendamos también los híbridos. El Qbik Wild Duo P 2C Híbrido, de doble tamaño, combina un depósito inferior que da humedad por evaporación, sin agua en contacto con las cámaras, y un tubo bebedero lateral. Humedad estable, sin condensación que haga caer a las repletas, y agua siempre disponible: justo lo que piden. Si das calor, que sea por un lateral, nunca bajo el depósito.

3. Para colonias maduras: Qbik Wild NoNa Diáfano. Un módulo grande y diáfano, sin cámaras hechas, que se rellena de sustrato para que la colonia excave su propia red, como bajo una piedra en la sierra. Usa un sustrato compacto, que no se derrumbe, y humedécelo solo en una zona. Resérvalo para colonias grandes.

Los Qbik se amplían acoplando módulos, así que la colonia puede crecer sin cambiar de casa. Completa el montaje con una zona de forrajeo seca, el tubo de agua, un bebedero y la barrera de aceite mineral.

Parámetros recomendados

  • Temperatura: la de una casa, como las tenemos en Antomas. Si quieres afinar, los criadores con éxito en el género usan 24–31 °C, con un punto cálido en un extremo, y señalan unos 29 °C como ideal. Al ser diurna, agradece un rincón templado y luminoso.
  • Repletas: en la zona estable, lejos de la fuente de calor.
  • Humedad: nido más bien seco, con un punto húmedo junto a la cría y sin condensación.
  • Agua: siempre, en un tubo de ensayo con agua y algodón en el forrajeo o en el bebedero lateral del híbrido.
  • Forrajeo: seco, ventilado y con luz.
  • Reinas: 2 o 3 por colonia, que conviven sin luchar.
  • Diapausa: unos 4 meses, de noviembre a febrero, a 14–16 °C.

Humedad estable, techo seco

Bajo una piedra, en suelo arcilloso, el nido de M. mendax conserva una humedad estable sin encharcarse. Esa es la idea para la cría: un punto húmedo cerca de la cría, porque los huevos y las larvas no deben secarse, y el resto del nido más seco, con el techo de las cámaras siempre libre de gotas. La condensación es el gran enemigo de las repletas: en un techo mojado pierden el agarre y caen, y una repleta que cae puede reventar. Si ves gotas, reduce la humedad unos días; si ves moho, busca restos de comida olvidados.

Al llegar: tubo, calma y agua

Tu colonia llega en un tubo de ensayo con su depósito de agua tras el algodón, con sus 2 o 3 reinas, entre 5 y 15 obreras y cría. Déjala reposar en un lugar tranquilo, a temperatura de casa y sin sol directo, y comprueba que el depósito tiene agua. No hace falta pasarla al nido el primer día. Al día siguiente, ofrécele una gotita de azúcar y una presa diminuta. Lo normal es ver a las reinas juntas, cerca de la cría. Cuando el tubo se le quede pequeño o se ensucie, pásala al Qbik Wild One por volcado (ver «Mudanza por volcado, con las reinas a salvo»).

Alimentar a varias reinas: azúcar medido, proteína diaria

Una colonia con varias reinas pone más huevos y necesita más comida, sobre todo proteína. La pauta de Antomas:

Azúcar, en dos fases:

  • Hasta las primeras repletas, con cuentagotas: gotitas que se acaben en poco tiempo, varias veces por semana, para que ninguna reina se convierta en repleta (ver «Tres reinas, ninguna repleta: la muerte dulce»).
  • Desde que nacen las primeras repletas, ad libitum: a partir de ahí, el azúcar no puede faltar nunca.

Varía los azúcares: en Antomas recomendamos el Néctar Blue Sugar de Anthouse 4–5 veces por semana y otro líquido azucarado o néctar 1–2 veces por semana; también se le puede añadir algo de proteína al néctar. Siempre en bebedero, con la gota «tendida» y accesible, y nunca en algodón, que se enmohece y estropea el líquido.

Proteína, a diario y diminuta al principio. Drosophila, pececillos de plata (Thermobia), termitas y microgrillos, en piezas exageradamente pequeñas y, si puede ser, todos los días. Cuando la colonia crece, acepta presas mayores, como moscas, grillos o cucarachas pequeñas, y se le puede dar más cantidad, pero más espaciada. Cambia de insecto cada semana. Como carroñera diurna, la aprovechará mejor si se la pones por la mañana; retira los restos al día siguiente. Si limpias a diario, mejor que sobre, porque la colonia crece más deprisa cuando entiende que hay recursos; si no puedes limpiar a menudo, no sobrealimentes, porque los restos traen moho y ácaros.

Larvas de mielera (M. placodops) recibiendo su ración de proteína en Antomas: el combustible de una colonia que crece (canal de Antomas).

Y el agua, aparte: un tubo con agua y algodón en el forrajeo, siempre lleno.

Tres reinas, ninguna repleta: la muerte dulce

En las mieleras, el exceso de azúcar en una colonia sin repletas tiene una víctima inesperada: la reina. Las obreras, sin despensas vivas donde guardar el sobrante, se lo dan a ella, y su gáster se hincha hasta convertirla en una repleta más. Una reina así pone mucho menos o deja de poner, y puede morir. En una colonia con 2 o 3 reinas, el riesgo se multiplica: cualquiera de ellas puede acabar así. No hay estudios científicos sobre ello; es experiencia de cría, y este vídeo de Anthouse lo muestra.

La muerte dulce: reinas de mielera con el gáster lleno de néctar, el motivo del cuentagotas en las colonias jóvenes (vídeo de Anthouse).

Por eso el cuentagotas: poco azúcar y a menudo, hasta que veas colgar las primeras repletas. Si notas que alguna reina tiene el gáster más hinchado de lo normal, reduce el azúcar unos días y mantén la proteína.

Mudanza por volcado, con las reinas a salvo

En Antomas se mudan por volcado: se abre el tubo dentro de la zona de forrajeo del nido nuevo, junto a la entrada, y se vuelca la colonia con suavidad. Con una mielera de varias reinas:

  • Cuenta las reinas antes y después, y asegúrate de que todas entran en el nido. Si alguna se rezaga, guíala con un pincel suave.
  • Muda pronto, antes de que haya muchas repletas, y vuelca a poca altura, sobre arena.
  • Las repletas, nunca con pinzas: su gáster se rompe con facilidad. Guíalas con un pincel, sin apretar el gáster, o deja que las obreras las arrastren.
  • Prepáralo todo antes y deja el nido a oscuras para que lo ocupen enseguida.

Con los Qbik, la colonia crece acoplando módulos, de modo que las mudanzas son pocas.

Comportamiento en cautividad

Diurna. Se mueve con la luz y el calor: es el momento de verla forrajear, recoger presas y visitar el bebedero.

Reinas juntas. En nuestras colonias, lo normal es ver a las reinas cerca unas de otras, junto a la cría. Son poligínicas y no luchan entre ellas: es uno de los grandes atractivos de la especie.

Tranquila, pero defiende su casa. En el día a día es una hormiga calmada; si se abre o se golpea el nido, las obreras salen a defenderlo, muerden y pueden rociar ácido fórmico.

Observar sin miedo. En Antomas pensamos que las hormigas están para disfrutarlas, observarlas y aprender de ellas, no para tenerlas escondidas. Deja la zona del nido a oscuras y el forrajeo con luz, y obsérvalas con calma, interviniendo lo menos posible: se acostumbran a tu presencia.

Señales de alarma: una reina con el gáster hinchado (sobra azúcar), repletas en el suelo (condensación o golpes) y cría que no avanza fuera de la diapausa (falta proteína).

Diapausa de montaña: cuatro meses a 14–16 °C

M. mendax vive en sierras con inviernos de verdad, y agradece su reposo invernal. En Antomas le hacemos una diapausa de unos 4 meses, de noviembre a febrero, algo más corta que la de nuestras especies autóctonas. Algunas tiendas dicen que esta especie no la necesita; nosotros preferimos respetar su ciclo.

¿A qué temperatura? Como mielera oscura y diurna, se queda inmóvil por el frío hacia los 11–12 °C, mientras que las pálidas y nocturnas, como M. mexicanus, siguen activas casi a 0 °C y admiten una diapausa más fría. Para M. mendax proponemos 14–16 °C, como cifra orientativa: lo bastante fresca para que la colonia descanse y frene la puesta, y por encima del umbral en el que se paraliza. Es algo más fresca que la que recomendamos para la diurna del desierto M. mimicus, porque mendax es una especie de montaña.

  • Baja la temperatura poco a poco, en un par de semanas, y súbela igual a finales de febrero.
  • Agua siempre y un poco de azúcar disponible, con cuentagotas si todavía no hay repletas.
  • Proteína solo si hay larvas creciendo.
  • En reposo, la puesta de las reinas se detiene y la cría deja de avanzar: es normal.

Fugas, manejo y seguridad

No es muy escapista: con una franja de aceite mineral en la parte alta de las paredes del forrajeo y la tapa bien ajustada basta. Revisa conexiones y tapones, y no dejes ramas que hagan de puente.

No tiene aguijón. Si se siente atrapada, muerde y libera ácido fórmico, que escuece en la piel sensible, sin más. Manipúlala con un pincel suave o unas pinzas blandas, nunca con las manos, y no toques a las reinas ni a las repletas si no es imprescindible. Es una especie exótica: en ningún caso debe liberarse.

Qué no hacer

  • Unir dos colonias distintas.
  • Dar azúcar a voluntad antes de que haya repletas, o dejar sin azúcar a una colonia que ya las tiene.
  • Poner el azúcar en algodón.
  • Escatimar la proteína a una colonia con varias reinas.
  • Despegar repletas con pinzas o volcar la colonia desde altura.
  • Dejar que se forme condensación en el techo del nido.
  • Hacerle una diapausa fría: hacia los 12 °C se queda inmóvil.

Fuentes científicas

Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre Myrmecocystus mendax y su género y de la experiencia de Antomas y de otros criadores. Referencias principales:

  1. Eriksson, T. H., Hölldobler, B., Taylor, J. E. & Gadau, J. (2019). Intraspecific variation in colony founding behavior and social organization in the honey ant Myrmecocystus mendax. Insectes Sociaux 66: 283–297. doi:10.1007/s00040-019-00687-y
  2. Wolf, M., Rensing, N., Neuhaus, H., van Elst, T., Eriksson, T. H., Borowiec, M., Ward, P. S., Johnson, R. A. & Gadau, J. (2026). Understanding cryptic diversity within the honeypot ant species complex of Myrmecocystus mendax. bioRxiv (preprint). doi:10.64898/2026.04.20.719579
  3. van Elst, T., Eriksson, T. H., Gadau, J., Johnson, R. A., Rabeling, C., Taylor, J. E. & Borowiec, M. L. (2021). Comprehensive phylogeny of Myrmecocystus honey ants highlights cryptic diversity and infers evolution during aridification of the American Southwest. Molecular Phylogenetics and Evolution 155: 107036. doi:10.1016/j.ympev.2020.107036
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  11. Conway, J. R. (1994). Honey ants. American Entomologist 40: 229–234. doi:10.1093/ae/40.4.229
Dificultad
Experimentado
1 Reseñas

He comprado una colonia con dos reinas y me ha llegado perfecta, mucha prole y bastantes obreras, con la parte mas dificil ya hecha solo queda disfrutarlas!
Por Víctor en 23/09/2026

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