Polyrhachis dives - Hormiga Tejedora Dorada
Tejedoras de oro: la hormiga negra de vello dorado que levanta ciudades de seda y cartón con sus propias larvas, reúne decenas de reinas en un mismo imperio y planta cara hasta a la hormiga de fuego. La tejedora perfecta para empezar: resistente, voraz y de crecimiento imparable. Recomendamos colonias poligínicas, con al menos dos reinas. Envío a toda Europa, llegada viva garantizada.
Dificultad: 2/5 – Principiante
La tejedora más fácil del hobby: construye nidos de seda y cartón con sus larvas, forma colonias de muchas reinas y crece a gran velocidad. Pide calor, un ambiente seco y ventilado y espacio para crecer.
Polyrhachis dives Smith, 1857 es una hormiga tejedora del Sudeste Asiático y del Pacífico occidental, negra, cubierta de un fino vello dorado y armada con espinas en el tórax y en el pecíolo. Pertenece a Polyrhachis, uno de los géneros de hormigas más diversos del planeta, con unas 500 especies descritas, y es probablemente la tejedora más fácil de mantener en casa. Construye nidos de seda y «cartón» con la ayuda de sus larvas, forma colonias con decenas de reinas repartidas en muchos nidos, combate a la temida hormiga de fuego y, desde hace siglos, es la «hormiga negra» de la medicina tradicional china.
Biología
Distribución y hábitat
La especie se describió a partir de ejemplares de Singapur recogidos por Alfred Russel Wallace, el codescubridor de la selección natural. Hoy se conoce del sur de China (Yunnan, Guangxi, Guizhou, Hong Kong y Macao), Taiwán, el sur del archipiélago japonés de las Ryukyu (Okinawa), Filipinas, el Sudeste Asiático, Nueva Guinea y dos poblaciones aisladas del norte de Australia (Territorio del Norte y norte de Queensland). Un estudio de 2025 sobre las 52 especies de Polyrhachis de China la señala como la de nicho ecológico más amplio del país.
Es una hormiga de espacios abiertos y soleados: sabanas arboladas, llanuras costeras pantanosas, bordes de bosque, matorral, herbazales y, sobre todo, paisajes agrícolas. En Okinawa es común en zonas rurales y cultivos, donde anida en los cañaverales, en los aspersores de riego e incluso dentro de las piñas durante el invierno; en Filipinas se ha registrado en arrozales, y en Taiwán ocupa zonas perturbadas junto a la hormiga de fuego. Es una especie nativa en toda esta área y no se conoce como invasora fuera de ella.
Una tejedora a medio camino: nidos de seda y cartón
Como la famosa Oecophylla, P. dives teje su nido con la seda de sus larvas: las obreras toman con las mandíbulas larvas de último estadio, las llevan hasta el punto que quieren unir y les tocan la cabeza con las antenas para que hilen. Pero su obra es distinta. En lugar de coser hojas vivas en grandes bolsas verdes, construye nidos de «cartón»: una mezcla de seda con ramitas, trocitos de corteza, hojas secas, tierra y restos vegetales, en forma de bola o de caja de papel, colgada entre las ramas de un arbusto, en una mata de hierba o cerca del suelo. Un naturalista que los abrió en Java a principios del siglo XX los describió forrados de seda por dentro, con fragmentos de madera y hoja incrustados, y divididos en cámaras por tabiques de seda semitransparente; cuando abrió una brecha, las obreras la repararon con las larvas en las mandíbulas, «igual que Oecophylla».
La gran diferencia está en las larvas. En Oecophylla entregan toda su seda al nido y pupan desnudas; en P. dives aportan seda al nido y aun así hilan su propio capullo para pupar. Los estudios evolutivos sobre el género sitúan a estas tejedoras en un grado intermedio entre las hormigas que apenas usan la seda y la especialización extrema de Oecophylla: en Polyrhachis la vida en los árboles y el tejido son rasgos ancestrales que se han perdido y recuperado varias veces, y la pérdida del capullo ha aparecido de forma independiente al menos dos veces. A diferencia de Oecophylla, no se ha documentado que formen cadenas de obreras para doblar hojas.
La consecuencia práctica es la misma que en las otras tejedoras: sin larvas no hay construcción. Una colonia joven o en pausa de puesta no puede tejer, y por eso conviene empezar con un montaje proporcionado y ampliarlo a medida que la colonia crece.
Ciudades de muchas reinas: poliginia, polidomia y supercolonias
Una colonia de P. dives rara vez tiene una sola reina. En Okinawa, los estudios clásicos de Yamauchi y su equipo describieron colonias policálicas, repartidas en muchos nidos, y fuertemente poligínicas, con cifras citadas de hasta unas cincuenta reinas por colonia. En Taiwán, una tesis doctoral encontró en la naturaleza colonias sin reina, con una reina y con muchas, fundaciones independientes y por gemación en el mismo hábitat, reinas que se aparean con uno o con varios machos y verdaderas supercolonias organizadas en cuatro tipos de unidades: central, reproductora, de apoyo y de reserva.
¿Cómo se acumulan tantas reinas? En China se observó que, tras el vuelo nupcial, muchas hembras recién fecundadas vuelven a entrar en su propio nido o en nidos vecinos y se arrancan allí las alas. Las reinas nuevas pueden además fundar nidos satélite cerca de la colonia sin dejar de formar parte de ella. Por eso esta especie es tan resistente: la colonia no depende de una única reina. Eso sí, en la experiencia de Antomas la colonia suma reinas propias, pero no acepta reinas llegadas de fuera.
Qué come y cuándo sale a forrajear
En libertad, la dieta de P. dives se basa sobre todo en líquidos azucarados: melaza de cochinillas, pulgones y otros hemípteros, néctar y jugos de fruta madura. Las obreras «ordeñan» a estos insectos chupadores y los protegen a cambio: en Okinawa las alimentan las cochinillas de la caña de azúcar, y en Taiwán comparten con la hormiga de fuego la melaza de una cochinilla invasora de la papaya. En su pariente cercana P. simplex, estudiada en Israel, la melaza aporta entre 4 y 9 veces la energía que necesita la colonia.
La proteína para las larvas procede de pequeños insectos, a menudo recogidos muertos o capturados cuando están débiles: no es una gran cazadora, sino una recolectora oportunista. Aun así, sus patrullas limpian las plantas de pequeñas plagas, y en Okinawa los investigadores destacan su papel en los cultivos.
Es una hormiga diurna: el forrajeo y la actividad reproductora se concentran en las horas de luz, con un ritmo circadiano muy marcado en las colonias que tienen reina. En P. simplex el pico de actividad cae al mediodía en los meses frescos y se desplaza a la mañana y a la tarde cuando el calor del mediodía aprieta. En cautividad, con temperatura estable, muchos criadores las ven moverse también de noche.
Guardias, territorio y química
En las supercolonias de Taiwán se ha descrito una casta de guardias: obreras idénticas a las demás por su forma, pero especializadas en la defensa. La especie es muy territorial y ataca a otras hormigas; en Taiwán se ha documentado que agrede y daña las colonias de la hormiga de fuego (Solenopsis invicta), una de las especies invasoras más dañinas del mundo, y se ha propuesto como freno natural frente a su expansión.
No tiene aguijón. Su defensa es la mordida y, sobre todo, el rociado de ácido fórmico: levanta el gáster y lo dispara por el acidoporo. Sus espinas hacen el resto: un depredador que intente tragarse una obrera se encuentra con un pequeño erizo. En Japón se considera menos agresiva que su pariente P. lamellidens, aunque su mordida, según los agricultores de Okinawa, se nota.
Higiene sin antibióticos
Casi todas las hormigas tienen una glándula metapleural que segrega sustancias antimicrobianas. Polyrhachis dives no la tiene, y aun así, en un estudio con el hongo entomopatógeno Metarhizium, las obreras en grupo resistieron la infección tan bien como las hormigas cortadoras de hojas, que sí poseen esa glándula. ¿Su secreto? Se acicalan más que las otras especies del estudio, y su veneno inhibe la germinación de las esporas del hongo. Una hormiga que se lava a fondo y se desinfecta con su propio ácido.
Enemigos de película
Una hormiga tan abundante tiene enemigos especializados. Avispas parasitoides de la familia Eucharitidae (Stilbula polyrhachicida y Stilbuloida doddi) depositan sus huevos cerca de los nidos y sus larvas se cuelan para parasitar la cría. El hongo Ophiocordyceps unilateralis, el célebre «hongo zombi», infecta a las obreras y controla su comportamiento antes de matarlas. Y la oruga de una pequeña polilla del género Batrachedra vive dentro de los nidos alimentándose de la cría.
La «hormiga negra» de la medicina china
En China, la «hormiga negra» (黑蚂蚁) que se usa en la medicina tradicional es precisamente esta especie, publicada a menudo con el nombre Polyrhachis vicina, que hoy es un sinónimo de P. dives. Se ha empleado tradicionalmente contra la artritis reumatoide y otras dolencias, y el «licor de hormigas» aparece ya en textos farmacéuticos de finales del siglo XVII. La investigación moderna ha estudiado sus extractos en laboratorio y en animales: contienen cerca de un 70 % de proteína y decenas de compuestos bioactivos, con actividad antioxidante, efectos sobre el ácido úrico y el riñón en ratas y unos derivados de la dopamina (las polirhadopaminas) que estimulan la proliferación de células madre neurales en cultivo. Es, además, un insecto comestible en China y en partes del Sudeste Asiático. (Información divulgativa; no es una recomendación de consumo.)
Ciclo anual y reproducción
En las poblaciones subtropicales del este de China se ha descrito una generación de adultos al año: la colonia pasa el invierno con reinas, machos, obreras, huevos y larvas, que apenas crecen con el frío y se aceleran en primavera; las nuevas obreras nacen de mayo a noviembre, los machos de agosto a noviembre y las hembras aladas en octubre, y las pupas abundan sobre todo en agosto. En Taiwán, más cálido, las reinas vírgenes aparecen dos veces al año y los machos están presentes todo el año.
Un nombre con historia
El nombre dives significa «rica» en latín, quizá por el brillo dorado de su vello. La especie ha recibido muchos otros nombres a lo largo de los años (vicina, euclides, democles, siwiensis…), que hoy se consideran sinónimos: es una hormiga morfológicamente muy estable en toda su enorme área de distribución. Los especialistas la sitúan en el subgénero Myrmhopla, dentro del llamado grupo dives.
Tamaño y morfología
La obrera es negra y está cubierta de una fina pubescencia dorada, más visible en la cabeza y el gáster, que le da su brillo característico; la base de las mandíbulas y la punta de las antenas son pardo amarillentas. Ya en la descripción original de 1857 destacan sus espinas: dos cortas y curvas en la parte delantera del tórax (pronoto), dos de longitud parecida en la parte trasera (propodeo) y dos largas espinas en el pecíolo, curvadas hacia atrás, que abrazan el gáster. Las patas no tienen espinas. No tiene ocelos y sus ojos son poco salientes.
A diferencia de muchas hormigas del hobby, las obreras son monomórficas: todas tienen prácticamente la misma forma, sin castas de mayores ni soldados, con una variación de tamaño moderada.
La reina es más robusta que la obrera, pero no mucho más larga que las obreras más grandes. Se reconoce por sus tres ocelos, el tórax de hembra alada (o las cicatrices de las alas), los ojos más salientes y las espinas muy reducidas: las del pronoto quedan como dientecillos y las del pecíolo son cortas. Su color, su escultura y su vello son iguales a los de la obrera.
Capullos. A diferencia de Oecophylla, las larvas hilan su propio capullo para pupar, así que en el nido verás pupas envueltas en seda clara.
No confundir con P. lamellidens, más grande, con el tórax pardo rojizo y espinas también en el mesonoto, ni con P. illaudata, notablemente más grande y de desarrollo más lento.
Medidas aproximadas
- Obreras: 5,4–7,7 mm
- Reina: 7–9 mm
Obreras: medidas de 34 ejemplares de la revisión de Kohout (2010). Reina: medida de las líneas de Antomas.
Mantenimiento en cautividad
Dificultad: 2/5 – Principiante
Es la mejor tejedora para empezar y una de las especies tropicales más agradecidas del hobby: tolera mucho mejor que Oecophylla las variaciones de temperatura y de humedad, come de todo, crece rápido, teje su nido con cualquier material que le ofrezcas y casi cualquier barrera antifugas la detiene. Solo pide tres cosas: calor estable, un ambiente seco y bien ventilado, y un montaje que pueda crecer con ella. Para quien da el salto desde las especies europeas, es la puerta de entrada perfecta al mundo de las tejedoras.
Parámetros recomendados
- Temperatura: 26–29 °C de día; por la noche puede bajar a 23–25 °C.
- Punto cálido: 28–30 °C, localizado y lateral (manta térmica en un lado o lámpara), mejor que desde abajo.
- Mínimo: no mantener de forma prolongada por debajo de 22 °C.
- Humedad: ambiente seco. No hace falta pulverizar ni humedecer el nido, que tejen ellas.
- Agua: siempre disponible (tubo con algodón o bebedero).
- Ventilación: imprescindible; evitar la condensación.
- Diapausa: no. Se mantienen activas todo el año; en invierno basta con mantener el calor.
En Antomas recomendamos ambientes secos y bien ventilados, y la experiencia de los criadores lo confirma: el caso de fracaso más citado en los foros es una colonia con calor desde abajo, mucha condensación y poca ventilación, que se recuperó al subir la temperatura a unos 28 °C y ventilar.
El montaje: terrarios GAIA de Anthouse
P. dives no necesita un hormiguero convencional: teje su propio nido dentro de la zona de forrajeo, y los hormigueros de yeso, Ytong o acrílico no suelen funcionarle. En Antomas recomendamos los terrarios GAIA de Anthouse, y en concreto el GAIA Explorer (53 × 29 × 29 cm): un recinto con altura y buena ventilación donde la colonia puede trepar, tejer su bola de seda y cartón a la vista y crecer sin quedarse pequeña.

Terrario GAIA Explorer de Anthouse
Dentro del terrario, dales material para tejer: musgo seco o esfagno, hierba seca, hojarasca, ramitas, fibra de coco o de cáñamo, corteza… Con eso construirán su nido, a menudo pegado a una rama o a una esquina alta. Como sustrato, arena con algo de arcilla o fibra de coco; evita los sustratos muy finos y polvorientos.
Para colonias pequeñas, un tubo de ensayo dentro de una caja de forrajeo funciona perfectamente: las larvas tejerán dentro del propio tubo de vidrio. Cuando la colonia llene dos o tres tubos, es el momento de pasar al terrario. No conviene meter una colonia muy pequeña en un recinto enorme: crece peor.
Ojo con los tubos de conexión: las P. dives tienen la costumbre de ocupar los tubos que conectan módulos y sellarlos con seda y restos, convirtiéndolos en nido. Si conectas varios recintos, usa conexiones cortas y anchas, revísalas y elévalas del suelo.
Higiene: retira los restos de presas en 24–48 h y renueva el líquido azucarado antes de que fermente: una mezcla fermentada puede intoxicar a la colonia.
Colonias poligínicas: por qué recomendamos al menos dos reinas
En la naturaleza, P. dives funda tanto de forma independiente como por gemación, pero la fundación con una reina sola es su fase más frágil. Por eso en Antomas nunca vendemos reinas solas en fundación, y recomendamos comprar colonias poligínicas, con al menos dos reinas: ponen más huevos, la colonia crece más rápido y, si una reina falla, la colonia sigue adelante. Las reinas que llegan juntas conviven sin problemas.
No se pueden adoptar reinas nuevas. A diferencia de Oecophylla, cuyas colonias huérfanas aceptan reinas de fuera, en nuestra experiencia una colonia de P. dives no admite reinas ni obreras ajenas. No intentes unir colonias ni añadir reinas compradas por separado. Tampoco conviene tener muchas reinas para muy pocas obreras: hay casos de colonias con más de una decena de reinas y solo unas decenas de obreras que no conseguían salir adelante.
Orientación de tiempos: unas 4–6 semanas de huevo a obrera a 27–28 °C.
Alimentación
Carbohidratos. Líquido azucarado ad libitum: agua con miel o azúcar, o néctar para hormigas, siempre disponible y renovado antes de que fermente; fruta madura de vez en cuando. Es la base de su dieta, como en libertad, y consumen mucho: una colonia de unas 270 obreras puede vaciar un par de tapones de agua azucarada cada tres días.
Proteínas. Siempre que haya larvas. Principalmente insectos frescos recién matados: grillos, cucarachas pequeñas, moscas, tenebrios troceados y otros insectos de cría seguros. Se les pueden dar vivos si son insectos pequeños, como Drosophila o Thermobia, o si la colonia es muy grande; pero en Antomas recomendamos ofrecerlos siempre muertos, porque no son grandes cazadoras: una presa viva grande las estresa y se desaprovecha. Una colonia de unos cientos de obreras puede comerse un grillo o una cucaracha adultos al día y dejar solo el exoesqueleto.
Agua limpia siempre disponible, aparte del líquido azucarado.
Comportamiento en cautividad
Es una especie muy activa y vistosa: patrulla la arena a todas horas, trepa por las ramas, teje y amplía su nido de cartón, abre nidos satélite y se muda con facilidad. Ante una molestia levanta el gáster y rocía ácido fórmico; si la estresas mucho, puede trasladar o incluso abandonar la cría. El crecimiento es rápido: en los foros se citan colonias que pasan de una decena de obreras a casi trescientas en ocho meses, o de un centenar a varios miles en tres años. Por eso es una especie muy agradecida: verás cambios en la colonia casi cada semana.
Fugas y barreras
Son exploradoras incansables y buscan cualquier rendija, pero no son como Oecophylla: prácticamente cualquier barrera antifugas las detiene (PTFE o Fluon, aceite de parafina, talco), siempre que se mantenga limpia y sin polvo ni condensación. Completa la barrera con una tapa de malla fina bien ajustada.
Manejo y seguridad
No tiene aguijón. Muerde, pero su mordida normalmente no atraviesa la piel; lo que molesta es el ácido fórmico, que escuece si entra en una pequeña herida y que conviene mantener lejos de los ojos. No manipular con las manos; usar pinzas largas. No mantener junto a otras especies de hormigas: es muy territorial. Es una especie exótica: en ningún caso debe liberarse.
Qué no hacer
- Ambientes húmedos con condensación y poca ventilación, o calor solo desde abajo.
- Intentar añadir reinas nuevas o unir colonias distintas.
- Ofrecer presas vivas grandes: mejor siempre muertas.
- Dejar que se acabe el líquido azucarado o que fermente.
- Dejar restos de presas más de 48 h.
- Montajes sin altura ni material para tejer, o recintos enormes para una colonia pequeña.
- Tubos de conexión largos y estrechos sin revisar: los convertirán en nido.
- Mantenerla por debajo de 22 °C durante semanas.
Qué recibes
Colonias de Polyrhachis dives con reinas, obreras y cría, según la opción disponible en cada momento. Recomendamos las colonias poligínicas, con al menos dos reinas; no vendemos reinas solas en fundación. Enviamos a España y a toda Europa, con embalaje térmico cuando hace falta; llegada viva garantizada.
Fuentes científicas
Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre la especie y de la experiencia de Antomas y de criadores europeos. Referencias principales:
- Smith, F. (1857). Catalogue of the hymenopterous insects collected at Sarawak, Borneo; Mount Ophir, Malacca; and at Singapore, by A. R. Wallace. Journal of the Proceedings of the Linnean Society of London, Zoology 2: 42–88. doi:10.5281/zenodo.6297610
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- Robson, S.K.A., Kohout, R.J., Beckenbach, A.T. & Moreau, C.S. (2015). Evolutionary transitions of complex labile traits: silk weaving and arboreal nesting in Polyrhachis ants. Behavioral Ecology and Sociobiology 69: 449–458. doi:10.1007/s00265-014-1857-x
- Yamauchi, K., Ito, Y., Kinomura, K. & Takamine, H. (1987). Polycalic colonies of the weaver ant Polyrhachis dives. Kontyû 55: 410–420.
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