Gigantiops destructor - Hormiga ninja
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Gigantiops destructor – Hormiga Ninja

Biología

Gigantiops destructor es una de las hormigas más peculiares de Sudamérica y la única especie actualmente reconocida del género Gigantiops. Pertenece a la subfamilia Formicinae y habita los bosques tropicales de la cuenca amazónica, principalmente al este de los Andes.

Se encuentra en Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam y Guayana Francesa, ocupando ambientes de selva tropical donde puede desplazarse tanto por el suelo y la hojarasca como sobre troncos, ramas y vegetación baja.

El nombre comercial Hormiga Ninja describe especialmente bien su comportamiento: posee unos ojos gigantescos, detecta movimientos a distancia, corre a gran velocidad, puede saltar entre superficies y suele evitar los enfrentamientos mediante movimientos extremadamente rápidos.

No es una hormiga que dependa principalmente de grandes rutas químicas. Para Gigantiops, ver el mundo que la rodea es fundamental.

Sus ojos se encuentran entre los proporcionalmente más desarrollados conocidos en hormigas y su sistema nervioso presenta una enorme inversión en procesamiento visual. Las obreras utilizan referencias del paisaje para orientarse y son capaces de aprender rutas individuales entre el hormiguero y sus zonas habituales de forrajeo.

Cuando una pequeña presa comienza a moverse, la obrera puede detectarla visualmente, orientar la cabeza hacia ella y comenzar a perseguirla.

Esto hace que su comportamiento recuerde en algunos momentos más a una pequeña araña saltarina que a una hormiga convencional.

Visión, velocidad y salto

Gigantiops destructor puede impulsarse utilizando sus largas patas y realizar saltos dirigidos tanto durante sus desplazamientos como durante la caza o la huida.

Durante el despegue realiza además una rápida rotación del gáster hacia delante que contribuye a aumentar el impulso.

Los saltos pueden utilizarse para:

  • pasar entre hojas y ramas;
  • superar obstáculos;
  • escapar de otras hormigas;
  • perseguir pequeños artrópodos;
  • lanzarse sobre una presa.

Su primera estrategia ante muchas amenazas no consiste en enfrentarse directamente, sino en verlas antes, esquivarlas, correr y saltar.

Como Formicinae carece de aguijón, pero dispone de ácido fórmico como mecanismo defensivo. Esto, combinado con su movilidad, le permite mantener a distancia a otros artrópodos considerablemente más robustos.

Gigantiops destructor: visión, saltos y ácido fórmico

Gigantiops destructor, la Hormiga Ninja, combina una extraordinaria visión con rápidos saltos y el uso defensivo de ácido fórmico. En este vídeo puede observarse su reacción frente a Odontomachus hastatus y la enorme agilidad con la que evita a otras hormigas.

Una cazadora individualista

Uno de los comportamientos más curiosos de G. destructor es su forma de conseguir alimento.

Las obreras son cazadoras solitarias.

Cuando una trabajadora localiza una presa, normalmente no regresa al nido para formar una columna ni recluta a decenas de compañeras. La detecta, la persigue y trata de capturarla por sí misma.

Este individualismo llega a un extremo muy poco habitual en un insecto social: dos obreras de la misma colonia pueden disputarse una presa entre ellas.

Incluso cuando experimentalmente se proporcionaron grandes cantidades de alimento a colonias que habían pasado varios días sin comer, las trabajadoras continuaron actuando individualmente y no desarrollaron un reclutamiento cooperativo.

Una obrera puede capturar una presa, alimentarse parcialmente de ella y continuar inmediatamente con su propia actividad.

Es precisamente este comportamiento el que hace que podamos hablar, con cierto humor, del “egoísmo de la Hormiga Ninja”: pertenece a una sociedad, cuida la misma prole y vive junto a cientos de hermanas, pero cuando sale a cazar su comportamiento es extraordinariamente individualista.

Las presas naturales incluyen pequeños artrópodos como:

  • termitas;
  • moscas;
  • mosquitos;
  • pequeñas arañas;
  • orugas;
  • otros insectos de la hojarasca.

Las termitas son particularmente apreciadas y se han observado obreras capturando sucesivamente varios individuos.

Las larvas reciben posteriormente pequeñas porciones de presa previamente masticadas por las trabajadoras.

El egoísmo de la Hormiga Ninja

Las obreras de Gigantiops destructor cazan individualmente y no reclutan compañeras hacia las presas. Incluso pueden competir con otras obreras de su propia colonia por el alimento, un comportamiento extraordinariamente individualista para una hormiga social.

Actividad diurna

La especie es marcadamente diurna.

Su actividad exterior comienza después del amanecer y en poblaciones estudiadas se ha observado un máximo de forrajeo durante la mañana.

Esto está directamente relacionado con su extraordinaria dependencia de la visión.

En cautividad recomendamos proporcionar un ciclo claro de día y noche, aproximadamente de 12 horas de luz y 12 de oscuridad. El interior del nido debe permanecer protegido, pero la zona de forrajeo puede estar bien iluminada durante el día.

Un terrario plantado resulta especialmente interesante, ya que genera sombras, diferentes niveles, referencias visuales y rutas que las obreras pueden memorizar.

Nidificación y polidomia

En la naturaleza aprovecha principalmente cavidades preexistentes.

Se han encontrado colonias:

  • en el suelo;
  • bajo troncos;
  • dentro de madera deteriorada;
  • entre raíces;
  • en galerías abandonadas por otros animales;
  • dentro de fragmentos vegetales huecos.

Las obreras pueden modificar estas cavidades utilizando tierra, arena y fibras vegetales.

La especie es monogínica, con una sola reina reproductora, pero las colonias pueden ser polidómicas.

Esto significa que una misma sociedad puede repartirse entre varios refugios próximos. En una colonia estudiada se localizaron siete nidos que pertenecían a la misma sociedad, con una única reina y varios centenares de obreras.

Las trabajadoras trasladaban obreras y prole entre los diferentes refugios.

Este comportamiento encaja extraordinariamente bien con un gran terrario naturalizado: una colonia madura puede seleccionar diferentes cavidades entre raíces, troncos o módulos artificiales y repartir allí parte de su población.

Parabiosis con la hormiga bala

Uno de los aspectos más sorprendentes de la biología de Gigantiops destructor es su asociación con Paraponera clavata, la conocida hormiga bala.

Se han encontrado en diferentes regiones de Sudamérica nidos parabioticos, es decir, estructuras ocupadas simultáneamente por ambas especies.

No se trata de una simbiosis obligatoria. Tanto Gigantiops como Paraponera pueden vivir perfectamente sin la otra especie.

En algunas localidades, sin embargo, Gigantiops utiliza cavidades o sectores asociados a los nidos de Paraponera. Ambas especies muestran una notable tolerancia mutua, aunque tienden a evitar el contacto directo.

Es una convivencia particularmente llamativa porque las diferencias entre ambas son enormes: Paraponera es pesada, robusta y fuertemente armada, mientras que Gigantiops basa buena parte de su supervivencia en ver, correr, saltar y esquivar.

Gigantiops destructor y la hormiga bala: una sorprendente parabiosis

Gigantiops destructor puede compartir estructuras de nidificación con la hormiga bala, Paraponera clavata. Esta parabiosis es facultativa: ambas especies pueden vivir separadas, pero en determinadas localidades muestran tolerancia recíproca dentro del mismo sistema de nidificación.

MANTENIMIENTO EN CAUTIVIDAD

Dificultad: 4/5 – Experta

Gigantiops destructor se recomienda para criadores con experiencia.

El problema no es alcanzar unos parámetros extraordinariamente difíciles, sino comprender que no funciona exactamente como una hormiga convencional.

La fundación necesita acceso a pequeñas presas, su comportamiento depende enormemente de la visión, los montajes excesivamente húmedos pueden generar problemas y las obreras aprovechan muchísimo mejor un entorno tridimensional que una caja de forrajeo vacía.

Es una de esas especies que pueden mantenerse en un hormiguero convencional, pero que realmente se disfrutan cuando viven dentro de un pequeño ecosistema tropical.

Fundación

Recomendamos tratarla como una especie de fundación semiclaustral.

La reina debe disponer de una pequeña zona en la que pueda salir, explorar y cazar.

Durante la fundación recomendamos especialmente mantener:

  • colémbolos vivos;
  • Drosophila;
  • hojarasca;
  • alguna pequeña rama o corteza;
  • una zona húmeda;
  • refugios;
  • agua disponible.

Los colémbolos y las drosófilas son especialmente importantes durante esta fase.

Permiten que la reina pueda capturar presas pequeñas sin enfrentarse a un insecto excesivamente grande y reproducen mejor su estrategia natural de alimentación.

Los colémbolos cumplen además una segunda función dentro de un montaje bioactivo, ayudando a consumir hongos y pequeños residuos.

Las drosófilas, por su parte, permiten observar perfectamente el comportamiento visual de caza.

No conviene inundar el recinto con presas. Es preferible mantener una pequeña población de microfauna y añadir drosófilas de manera periódica.

TERRARIO RECOMENDADO

Para Gigantiops destructor recomendamos especialmente el Qbik GAIA de Anthouse, preparado como un terrario tropical naturalizado y bioactivo.

En esta especie, la zona de forrajeo tiene casi tanta importancia como el propio hormiguero.

Gran parte de los comportamientos que hacen especial a la Hormiga Ninja ocurren fuera del nido:

observar, orientarse, perseguir, cazar, saltar y explorar.

Un buen montaje debería incluir:

  • varias plantas naturales;
  • pequeños troncos;
  • ramas horizontales y diagonales;
  • corteza;
  • raíces;
  • hojarasca;
  • sustrato tropical;
  • zonas húmedas y otras algo más secas;
  • olémbolos;
  • espacios despejados para cazar.

Las ramas no deben colocarse únicamente como decoración.

Conviene construir auténticos recorridos tridimensionales, dejando diferentes alturas y pequeñas separaciones entre superficies para permitir que las obreras utilicen sus saltos.

Las plantas funcionan además como referencias visuales que las trabajadoras pueden incorporar a sus rutas habituales.

No necesita ninguna planta simbiótica concreta.

Puede utilizar nectarios extraflorales en la naturaleza, pero en cautividad podemos proporcionar los carbohidratos mediante néctar específico.

DIAPAUSA

Gigantiops destructor no realiza diapausa.

Es una especie tropical amazónica y puede permanecer activa durante todo el año.

Recomendamos mantenerla aproximadamente entre 24 y 28 °C, permitiendo pequeñas fluctuaciones naturales entre día y noche.

No debe refrigerarse ni mantenerse durante meses a temperaturas propias de hormigas templadas.

Al no existir una diapausa definida, no existe tampoco un estadio concreto de la prole destinado a atravesar una parada invernal.

COMPORTAMIENTO EN CAUTIVIDAD

Esta es probablemente la sección más importante de la especie.

Gigantiops destructor no se mantiene simplemente para observar una reina poniendo huevos. Se mantiene para ver cómo interactúa con su entorno.

Una obrera puede permanecer inmóvil sobre una hoja y, de repente, detectar el movimiento de una drosófila a cierta distancia.

Orienta la cabeza.

Se aproxima.

La sigue.

Y finalmente salta sobre ella.

Es justamente este tipo de secuencia lo que convierte a un terrario naturalizado en una opción mucho más interesante que una caja de plástico vacía.

Las obreras son estrictamente individuales durante el forrajeo y generalmente no forman carreteras.

Cada trabajadora aprende sus propias rutas y referencias visuales.

También pueden saltar entre hojas, ramas y obstáculos cuando simplemente están desplazándose.

No es una especie especialmente agresiva frente a todo lo que encuentra. Ante una amenaza grande suele preferir correr, saltar y esconderse.

Paradójicamente, su nombre destructor suena mucho más intimidante que su comportamiento habitual.

MANTENIMIENTO DEL TERRARIO

Los restos de presas deben controlarse.

La literatura de mantenimiento en laboratorio señala que la especie puede ser sensible a los ácaros, especialmente cuando existe una combinación de humedad elevada y abundantes restos orgánicos.

Por ello recomendamos:

  • buena ventilación;
  • colémbolos;
  • retirada periódica de restos grandes;
  • no encharcar el sustrato;
  • utilizar insectos de alimentación bien mantenidos;
  • Utilizar ácaros depredadores de forma preventiva.

Las colonias pueden tolerar una gama de humedad relativamente amplia. La estabilidad y ventilación son más importantes que perseguir un porcentaje exacto.

MANEJO Y SEGURIDAD

Gigantiops destructor pertenece a Formicinae y carece de aguijón funcional.

Puede utilizar secreciones defensivas, incluido ácido fórmico, cuando queda atrapada o se siente amenazada.

No recomendamos manipular directamente las obreras con las manos.

Su característica más problemática durante el mantenimiento es su capacidad de movimiento.

Corre muy rápido y salta.

Una tapa abierta debe considerarse una vía de escape mucho más sencilla para esta especie que para una hormiga que únicamente camina.

Las tareas de alimentación y mantenimiento deben prepararse antes de abrir el terrario y debe utilizarse una barrera antifugas bien mantenida.

Dificultad
Avanzado
Sin reseñas

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