Pogonomyrmex maricopa | Cosechadora Roja | Antomas
Pogonomyrmex maricopa | Cosechadora Roja | Antomas

Hormiga Cosechadora Roja de Maricopa

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Pogonomyrmex maricopa – Hormiga Cosechadora Roja de Maricopa

BIOLOGÍA

Pogonomyrmex maricopa es una hormiga cosechadora propia de las regiones áridas del suroeste de Estados Unidos y norte de México. Se encuentra desde California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas hasta Baja California, Sonora, Chihuahua y Sinaloa. Está especialmente asociada a ambientes desérticos y semiáridos abiertos, con frecuencia sobre suelos arenosos, franco-arenosos o incluso dunas.

Su actividad gira principalmente alrededor de la recolección de semillas. Las obreras salen a buscar alimento de forma fundamentalmente individual, localizan semillas dispersas y regresan al hormiguero transportándolas entre las mandíbulas. A diferencia de algunas otras cosechadoras norteamericanas, no depende necesariamente de grandes columnas permanentes de forrajeo.

En condiciones naturales puede recorrer distancias considerables en busca de recursos, y los estudios realizados con Pogonomyrmex muestran que para estas hormigas el tiempo necesario para encontrar una semilla rentable puede ser más importante que el propio coste energético de caminar hasta ella. La disponibilidad, tamaño y distribución de las semillas modifica además el número de forrajeras movilizadas.

Los nidos naturales pueden adquirir dimensiones importantes. En determinadas poblaciones aparecen grandes áreas despejadas alrededor de la entrada, montículos de suelo removido y una extensa red de galerías subterráneas que permite separar prole, reservas de semillas y zonas de residuos.

Una de las adaptaciones más interesantes se ha documentado en poblaciones que viven sobre dunas de arena fina. Allí las obreras transportan desde capas inferiores partículas ricas en carbonato cálcico y construyen alrededor del hormiguero una costra superficial endurecida. Estas estructuras pueden contener una proporción muy elevada de carbonato cálcico y ayudan a estabilizar el nido frente a la erosión producida por el viento.

Es un buen ejemplo de hasta qué punto una colonia de hormigas puede modificar físicamente su entorno.

Los vuelos nupciales están estrechamente relacionados con las lluvias estivales del monzón norteamericano. En Arizona suelen producirse durante el verano y con frecuencia después de precipitaciones importantes. Se han documentado vuelos matinales, aunque el horario exacto depende de localidad, temperatura y condiciones meteorológicas y no debe considerarse universal para toda la distribución.

Las colonias son normalmente monogínicas, con una única reina reproductora.

Fundación

Desde un punto de vista fisiológico y de historia natural, Pogonomyrmex maricopa está considerada una especie de fundación claustral.

Las reinas acumulan grandes reservas corporales antes del vuelo y son capaces de producir la primera generación utilizando esas reservas sin necesidad estricta de salir a buscar alimento.

Sin embargo, en Antomas recomendamos tratar las fundaciones en cautividad como semiclaustrales asistidas.

La diferencia es importante.

Que una reina sea fisiológicamente capaz de sacar algunas primeras obreras utilizando exclusivamente sus reservas no significa necesariamente que ese sea el mejor protocolo para conseguir una colonia fuerte en cautividad. Una fundación que produzca únicamente unas pocas naníticas puede llegar al primer invierno con una población demasiado pequeña y encontrarse posteriormente con dificultades para reactivar el crecimiento durante la primavera siguiente.

Por ello recomendamos ofrecer alimento desde las primeras fases, permitiendo que la reina conserve una mayor parte de sus reservas corporales y favoreciendo una primera generación más fuerte.

No es necesario utilizar una gran zona de forrajeo. Una pequeña cámara de fundación conectada a una mini arena o un sistema que permita dejar alimento junto a la entrada es suficiente.

Tampoco es necesario sobrealimentar.

Durante esta fase funcionan especialmente bien las semillas de diente de león (Taraxacum officinale). Técnicamente lo que llamamos semilla es un aquenio, muy pequeño y ligero, y en experiencia de Antomas constituye uno de los alimentos más fáciles de procesar para la especie.

La diferencia frente a otras semillas es enorme: incluso una reina fundadora puede abrir por sí misma los aquenios de diente de león.

También pueden ofrecerse pequeñas cantidades de proteína cuando aparecen larvas, por ejemplo una drosófila o un fragmento muy pequeño de cucaracha.

Por tanto, para Antomas la definición correcta es:

Biológicamente: fundación claustral.

Protocolo recomendado en cautividad por Antomas: fundación semiclaustral asistida.

TAMAÑO Y MORFOLOGÍA

Pogonomyrmex maricopa es una cosechadora robusta de coloración predominantemente roja, rojo-anaranjada o ferruginosa, de ahí el nombre común que utilizamos en Antomas: Hormiga Cosechadora Roja de Maricopa.

Las obreras rondan aproximadamente los 6–9 mm, aunque existe variabilidad geográfica. La reina suele situarse aproximadamente alrededor de 9–11 mm.

No presenta una verdadera casta de soldados ni grandes majors diferenciadas.

La cabeza es robusta y las mandíbulas están adaptadas a transportar, manipular y procesar semillas, aunque su capacidad para fracturar cubiertas extremadamente duras es bastante menor que la que observamos en grandes Messor europeas.

Bajo la cabeza aparece el característico psamóforo, una serie de largas sedas que forman una especie de “barba” y ayudan durante la excavación y manipulación de pequeñas partículas de suelo.

El aguijón está completamente desarrollado y constituye una de las características más importantes de esta especie.

Las pupas son desnudas.

MANTENIMIENTO EN CAUTIVIDAD

Dificultad: 4/5 – Avanzado

Pogonomyrmex maricopa no es especialmente delicada desde el punto de vista ambiental. Su dificultad procede principalmente de la combinación de aguijón muy eficaz, comportamiento defensivo, fundación lenta y necesidad de gestionar correctamente los graneros secos y la zona hidratada de la prole.

Durante la temporada de crecimiento funciona bien aproximadamente entre 25 y 30 °C, calentando únicamente una parte del hormiguero.

No hay que confundir las temperaturas extremas que puede soportar una forrajera durante unos minutos sobre la superficie del desierto con las condiciones adecuadas para mantener durante semanas a la reina y la prole.

La colonia debe poder elegir entre una región caliente y otras considerablemente más frescas.

La humedad debe estar igualmente localizada.

Huevos y larvas necesitan una zona moderadamente hidratada, mientras que los graneros deben permanecer secos. Si las semillas quedan almacenadas permanentemente junto a condensación o sustrato mojado acabarán germinando, fermentando o desarrollando hongos.

Hormigueros recomendados

Una de las ventajas de P. maricopa es que acepta prácticamente cualquier tipo de hormiguero bien diseñado.

En experiencia de Antomas funciona perfectamente tanto en sistemas Qbik Alpha como en sistemas Qbik Wild.

Los Alpha son especialmente prácticos para observar la reina, controlar la prole, localizar los graneros y mantener una separación muy clara entre cámaras húmedas y secas.

Los Wild permiten un montaje mucho más naturalizado y ofrecen a la colonia la posibilidad de excavar, transportar sustrato y modificar parcialmente la estructura del nido.

No consideramos que uno sea biológicamente superior al otro para esta especie.

La elección depende principalmente del tipo de montaje que prefiera el cuidador.

Para colonias pequeñas utilizaremos módulos proporcionados al número de obreras. No tiene sentido introducir una reina o una minicolonia en un hormiguero enorme.

Conforme crece la colonia pueden conectarse nuevos módulos.

En la zona de forrajeo puede añadirse una pequeña cantidad de arena, grava fina o piedras para observar comportamientos naturales de manipulación del sustrato.

Alimentación

La alimentación debe basarse principalmente en semillas pequeñas, relativamente blandas o previamente fracturadas, complementadas con proteína animal cuando existe prole.

Aquí existe una diferencia importante respecto a las Messor europeas.

Aunque P. maricopa es una auténtica cosechadora, no tiene el mismo poder mandibular para partir semillas extremadamente duras que una colonia desarrollada de Messor barbarus, Messor capitatus u otras grandes especies de Messor.

No debemos interpretar “granívora” como “capaz de abrir cualquier semilla”.

En Antomas recomendamos priorizar semillas de tamaño pequeño y cubierta relativamente fácil de fracturar.

Entre todas ellas destaca especialmente el diente de león (Taraxacum officinale), una de las favoritas de P. maricopa en nuestra experiencia.

Lo que denominamos semilla de diente de león es en realidad un aquenio muy pequeño y ligero. No existe un índice universal de dureza que permita asignarle una cifra útil para la cría de hormigas, pero en la práctica su resistencia es suficientemente baja como para que incluso las propias reinas fundadoras puedan abrirlo y aprovecharlo.

Por esta razón es una de nuestras primeras opciones para fundaciones y minicolonias.

También funcionan bien semillas pequeñas como:

  • amapola;
  • amaranto;
  • mijo de pequeño tamaño;
  • pequeñas semillas de gramíneas;
  • mezclas de semillas silvestres de tamaño reducido.

Con semillas mayores o de cubierta dura recomendamos partirlas o machacarlas previamente.

No hace falta triturarlas hasta convertirlas en polvo. Basta con romper la cubierta exterior o partir el grano para que las obreras puedan acceder al interior.

Esta recomendación es especialmente importante para reinas fundadoras y colonias con pocas naníticas.

Conforme aumenta la población y aparecen obreras mayores, la capacidad de procesamiento mejora, pero incluso una colonia adulta sigue teniendo menos capacidad para fracturar determinados granos duros que una gran colonia de Messor.

No recomendamos humedecer las semillas para ablandarlas.

La humedad facilita la germinación y aumenta el riesgo de hongos dentro de los graneros. Es mucho mejor fracturar mecánicamente la semilla y ofrecerla seca.

La proteína animal es complementaria pero importante durante el crecimiento de la prole. Pueden utilizarse drosófilas, moscas, pequeños grillos, cucarachas, tenebrios y otros insectos de cría segura.

La cantidad debe seguir aproximadamente la cantidad de larvas presentes.

Agua limpia siempre disponible.

Los líquidos azucarados pueden ofrecerse ocasionalmente, pero no constituyen la base de la alimentación.

Pogonomyrmex maricopa — Vídeo de Pogonomyrmex maricopa, hormiga cosechadora roja norteamericana, mostrando su comportamiento, alimentación granívora y características generales en cautividad.

Diapausa

La especie experimenta una estacionalidad anual real, pero su amplia distribución hace que no exista un único invierno aplicable a todas las poblaciones.

Una colonia procedente de las zonas bajas y cálidas de Arizona no experimenta las mismas condiciones que otra procedente de regiones interiores de Nuevo México, Utah o Colorado.

No existe suficiente evidencia para establecer una Diapausa fisiológica obligatoria con un umbral térmico único para toda la especie.

Para líneas procedentes de Arizona o del norte de México recomendamos una ralentización de aproximadamente 8–10 semanas alrededor de 16–20 °C, retirando progresivamente el punto caliente.

Durante este periodo se reduce claramente la proteína y la cantidad de alimento ofrecido, pero siempre debe existir agua disponible.

Las poblaciones procedentes de zonas interiores y más frías pueden justificar temperaturas inferiores, aunque no recomendamos reproducir directamente las mínimas nocturnas del exterior dentro del hormiguero.

La procedencia de la línea es, por tanto, importante.

Además, una de las razones por las que recomendamos alimentar las reinas durante la fundación a pesar de su capacidad claustral es conseguir que la colonia llegue a esta primera ralentización con una población suficiente.

Una colonia que entra en invierno con muy pocas naníticas dispone de muy poco margen cuando vuelve a activarse en primavera.

Una fundación bien alimentada durante el primer año tiene muchas más posibilidades de afrontar ese arranque con suficientes obreras para cuidar la nueva prole, buscar alimento y mantener el nido.

No existe información suficientemente sólida para afirmar que P. maricopa atraviese esta fase predominantemente con huevos, larvas, pupas o completamente sin prole.

No asignamos por tanto un estadio concreto como hecho.

Comportamiento y seguridad

El veneno es uno de los aspectos más interesantes de Pogonomyrmex maricopa.

En ensayos toxicológicos clásicos su veneno mostró una LD₅₀ intravenosa en ratón de aproximadamente 0,12 mg/kg, una de las toxicidades por unidad de masa más altas publicadas para un veneno de insecto.

Este dato necesita explicarse correctamente.

No significa que podamos extrapolar esa cifra directamente a una persona ni calcular a partir de ella un determinado número de picaduras letales para un humano.

Se trata de un ensayo realizado en ratones mediante una vía experimental concreta y sirve principalmente para comparar la actividad toxicológica de diferentes venenos.

Para el cuidador, la conclusión práctica es mucho más sencilla: P. maricopa posee un aguijón muy eficaz y una picadura intensamente dolorosa.

El veneno contiene diferentes péptidos bioactivos capaces de alterar la actividad de canales iónicos presentes en neuronas sensoriales, lo que contribuye al dolor y a la reacción inflamatoria producida por la picadura.

Esta defensa tiene sentido ecológico en una hormiga que almacena grandes cantidades de semillas y constituye una fuente potencial de alimento para vertebrados del desierto.

Algunos lagartos cornudos del género Phrynosoma, depredadores especializados de Pogonomyrmex, han desarrollado incluso una resistencia extraordinaria frente a sus venenos.

En cautividad no deben manipularse directamente con la mano.

Recomendamos pinzas largas, tapa segura y una barrera antifuga fiable.

Una colonia grande puede movilizar rápidamente numerosas obreras cuando se perturba la entrada, por lo que es preferible diseñar el hormiguero de manera que alimentación, retirada de residuos y mantenimiento puedan realizarse sin introducir las manos entre las forrajeras.

Dificultad
Experimentado
Sin reseñas

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