Acromyrmex octospinosus | Comprar Hormiga Cortadora | Antomas
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Acromyrmex octospinosus - Hormiga Cortadora de Hojas

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Colonia

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Acromyrmex octospinosus– Hormiga Cortadora de Hojas

BIOLOGÍA

Acromyrmex octospinosuses una hormiga cortadora de hojas neotropical distribuida desde México y Centroamérica hasta buena parte del norte de Sudamérica y diferentes islas del Caribe. Se encuentra en selvas húmedas, bosques secundarios, zonas abiertas y ambientes agrícolas, y ha sido estudiada con detalle en lugares como Panamá y Trinidad.

Su taxonomía ha cambiado de forma importante recientemente. Una revisión filogenómica publicada en 2025 concluyó que el antiguo complejo Acromyrmex octospinosus estaba mucho más fragmentado de lo que justificaban los datos genéticos. Especies anteriormente reconocidas como Acromyrmex echinatior y Acromyrmex volcanus, además de varias subespecies, pasan a considerarse sinónimos de una única especie muy variable: Acromyrmex octospinosus.

Esta revisión es importante también para interpretar su biología, porque comportamientos y estructuras sociales que antiguamente aparecían publicados bajo el nombre A. echinatior forman ahora parte de la variabilidad conocida de A. octospinosus.

La colonia no se alimenta directamente de las hojas que corta. Las obreras recolectan hojas, flores, pétalos, tallos tiernos y otros tejidos vegetales para utilizarlos como sustrato de cultivo de un hongo simbionte, tradicionalmente identificado como Leucoagaricus gongylophorus.

El material vegetal atraviesa un procesamiento muy elaborado. Las obreras lo cortan, lamen, raspan, perforan, mastican y reducen progresivamente antes de incorporarlo al jardín. Las trabajadoras más pequeñas se encargan después de preparar las partículas más finas y colocarlas exactamente donde el hongo está creciendo.

Durante este proceso las hormigas también obtienen alimento directamente. Al cortar y manipular tejidos vegetales pueden ingerir parte de la savia y de los líquidos liberados por las hojas, mientras que el hongo constituye una fuente esencial de nutrientes para la colonia y especialmente para el desarrollo de las larvas.

La división del trabajo es muy marcada. Las obreras grandes participan con mayor frecuencia en corte, transporte, defensa y manipulación inicial de hojas; obreras de tamaños intermedios procesan material y realizan otras tareas internas; las minors más pequeñas pueden introducirse dentro de la estructura tridimensional del jardín y son especialmente importantes en el cuidado del hongo, huevos y larvas.

No existe, sin embargo, una casta de soldados claramente separada como en muchas especies de Atta. En Acromyrmex encontramos principalmente un continuo de tamaños y especializaciones obreras.

Las colonias pueden alcanzar varios miles de individuos. En Trinidad, el mayor nido excavado en un estudio de campo contenía alrededor de 14.000 individuos, y una colonia mediana-grande podía producir aproximadamente 200–300 sexuados durante la temporada reproductiva. Esta cifra no debeentenderse como un máximo absoluto de la especie, pero demuestra que las colonias maduras pueden superar ampliamente los diez mil individuos.

Una agricultura extremadamente compleja

Mantener A. octospinosus significa mantener mucho más que una colonia de hormigas.

La supervivencia de la sociedad depende de todo un microecosistema agrícola compuesto por las hormigas, su cultivar fúngico y diferentes microorganismos asociados.

El jardín puede sufrirataques de hongos especializados como Escovopsis. Para combatirlos las hormigas realizan una limpieza constante del cultivo: eliminan fragmentos alterados, se acicalan entre ellas, limpian las partículas antes de incorporarlas y utilizan secreciones antimicrobianas.

También existen bacterias simbiontes asociadas a la cutícula de determinadas obreras, entre ellas actinobacterias relacionadas con Pseudonocardia, capaces de participar en la protección del jardín frente a microorganismos competidores.

Se ha comprobado además que no todas las trabajadoras tienen exactamente la misma relación con estas bacterias. Determinadas obreras con una capa bacteriana externa pasan proporcionalmente más tiempo realizando tareas relacionadas con el mantenimiento y limpieza del hongo.

El jardín no es por tanto una masa pasiva que simplemente recibe hojas: es un cultivo sometido a selección, limpieza, poda, fertilización, control microbiano y eliminación constante de residuos.

Plantas tóxicas, pesticidas y aprendizaje

Las cortadoras poseen una extraordinaria capacidad para seleccionar qué material merece la pena incorporar al cultivo.

Esto no significa que sean resistentes a pesticidas.

De hecho, diferentes extractos vegetales han demostrado ser tóxicos para A. octospinosus. Sustancias obtenidas de plantas como Mammea americana, Nicotiana tabacum o Nerium oleander pueden producir toxicidad por contacto o ingestión en las propias obreras.

La colonia dispone, sin embargo, de diferentes filtros comportamentales.

Las forrajeras inspeccionan el material antes de recolectarlo; posteriormente otras trabajadoras lo lamen, cortan, raspan y mastican antes de incorporarlo al jardín. Las hormigas pueden además aprender a rechazar determinadas sustancias después de una experiencia negativa. En experimentos con A. octospinosus, las obreras aprendieron en pocos días a evitar sustratos relacionados con compuestos producidos por el hongo parásito Escovopsis.

En cautividad esto produce una situación que puede resultar engañosa: ante determinadas plantas contaminadas pueden aparecer obreras afectadas antes de que observemos daños evidentes en el jardín.

Tiene sentido. Son las hormigas las primeras que manipulan, prueban y procesan físicamente la planta antes de incorporarla al hongo.

Esto no significa que el hongo sea inmune al producto. Significa simplemente que las obreras pueden recibir la primera exposición.

En experiencia de Antomas, puede ocurrir precisamente eso: comenzar a observar mortalidad o alteraciones en las trabajadoras mientras el jardín todavía conserva aparentemente un aspecto normal.

Por ello jamás deben utilizarse plantas procedentes de un lugar donde no conozcamos los tratamientos aplicados.

Lavar una hoja tampoco elimina necesariamente el problema. Muchos insecticidas, acaricidas y fungicidas modernos son sistémicos, por lo que permanecen dentro de los tejidos vegetales.

Comunicación

La organización de miles de trabajadoras alrededor de un único cultivo exige un sistema de comunicación muy complejo.

Cuando una forrajera encuentra una fuente vegetal adecuada puede reforzar químicamente el camino de regreso al hormiguero mediante feromonas de pista. Otras obreras detectan la señal y aumentan progresivamente el tráfico hacia el recurso. 

Sin embargo, la colonia no depende exclusivamente de una simple carretera química.

El reconocimiento de compañeras de colonia también se encuentra influido por el entorno. Experimentos realizados con A. octospinosus mostraron que colonias alimentadas con plantas diferentes podían modificar progresivamente su olor colonial y aumentar las interacciones agresivas entre ellas. La dieta forma por tanto parte de la “firma química” de la colonia.

También existe intercambio de alimento líquido mediante trofalaxia. En estudios experimentales, más del 60 % de determinadas forrajeras que regresaban con alimento líquido transfirieron posteriormente parte de ese contenido a otra obrera.

La información y los nutrientes circulan continuamente por toda la sociedad.

Estridulación y vibraciones

Acromyrmex dispone tambiénde un aparato estridulador capaz de producir vibraciones mediante el movimiento relativo de estructuras del postpecíolo y el gáster.

Estas señales no deben imaginarse simplemente como un sonido audible parecido al de un grillo. Para las hormigas es especialmente importante la vibración transmitida por el sustrato.

En las hormigas cortadoras se conocen señales vibratorias relacionadas con diferentes contextos de comunicación, alarma y actividad del forrajeo, aunque la función exacta de cada patrón está mucho mejor estudiada en algunas Atta que específicamente en A. octospinosus.

Por ello no asignamos a cada estridulación un significado fijo que no esté demostrado.

Lo importante es que la comunicación de estas hormigas no se limita a olor y contacto: también existe una dimensión vibratoria del comportamiento colonial.

Reinas de combate

Una de las curiosidades más interesantes de esta especie son las que en el hobby solemos llamar “reinas de combate”.

El fenómeno fue estudiado originalmente bajo el nombre Acromyrmex echinatior, especie que desde la revisión taxonómica de 2025 se considera sinónimo de A. octospinosus.

Algunas gynes vírgenes que no realizan con éxito el vuelo nupcial o pierden las alas antes de reproducirse pueden permanecer dentro de su colonia natal.

En lugar de comportarse durante el resto de su vida como reproductoras inactivas, estas hembras pueden cambiar de función y comenzar a realizar tareas propias de las obreras.

Se ha demostrado experimentalmente que hembras vírgenes sin alas pueden participar en:

cuidado de la prole, mantenimiento del nido y defensa frente a intrusos.

También muestran una respuesta defensiva mucho mayor frente a individuos de otras colonias.

Es de ahí de donde procede nuestro nombre informal de reinas de combate.

No deben confundirse con nuevas reinas fecundadas.

Una hembra grande y dealada que circula por una colonia madura puede ser simplemente una gyne virgen que perdió su oportunidad reproductiva y está contribuyendo al funcionamiento de su colonia natal.

Estructura social

La estructura reproductiva de la especie también presenta variación.

Tras la revisión taxonómica de 2025 ya no es correcto describir a A. octospinosus en toda su distribución como estrictamente monogínica. Las poblaciones anteriormente denominadas A. echinatior incluyen colonias facultativamente poligínicas, y se han documentado nidos con más de una reina.

Las reinas pueden además aparearse con varios machos.

Esto no significa que podamos mezclar libremente reinas de distintas colonias.

Si una colonia de Antomas llega establecida con varias reproductoras, puede mantenerse así. Pero poliginia natural no equivale a aceptación automática de una reina extraña añadida posteriormente.

Fundación

La fundación de A. octospinosus es semiclaustral.

La reina sale del refugio durante las primeras etapas para recolectar pequeños fragmentos vegetales con los que alimentar su jardín inicial.

En estudios realizados en Panamá se observaron fundadoras realizando entre cero y tres salidas diarias para buscar hojas, raíces, hierbas y flores.

La reina comienza la colonia con una pequeña porción del hongo simbionte que transporta desde su colonia natal. Ese pequeño cultivo se convierte en la base de todo el jardín futuro.

Durante la fundación la reina realiza además comportamientos higiénicos muy elaborados. Puede limpiar cuidadosamente las patas antes de tocar el jardín y utilizar secreciones relacionadas con las glándulas metapleurales antes de manipular el hongo.

Las primeras obreras pueden tardar varios meses en aparecer. En estudios de campo se observaron las primeras 3–7 obreras aproximadamente 2,7 meses después de la fundación.

Por ello nunca debemos valorar el éxito de una reina únicamente por la velocidad con la que produce trabajadoras. Lo prioritario durante esta etapa es mantener estable y sano el pequeño jardín. 

TAMAÑO Y MORFOLOGÍA

Acromyrmex octospinosus presenta un polimorfismo obrero muy marcado.

Las menores pueden medir apenas unos pocos milímetros, mientras las grandes forrajeras pueden alcanzar aproximadamente 7–9 mm. La reina suele rondar aproximadamente 10–13 mm, aunque existe variación geográfica considerable y estos valores deben tratarse como orientativos.

La revisión taxonómica moderna ha demostrado precisamente que A. octospinosus presenta una enorme variabilidad morfológica a lo largo de su distribución. 

La coloración suele ir desde marrón rojizo hasta tonos naranja, rojizo oscuro o marrón. 

El cuerpo presenta una escultura muy marcada.

La característica más evidente es la presencia de numerosas espinas en el mesosoma, origen del nombre octospinosus.

Las mandíbulas de las obreras mayores están especialmente desarrolladas para cortar tejidos vegetales.

Las minors, en cambio, tienen unas dimensiones que les permiten introducirse profundamente en el entramado tridimensional del jardín.

No existen soldados gigantes separados como en algunas Atta.

Las pupas son desnudas.

MANTENIMIENTO EN CAUTIVIDAD

Dificultad:3/5– Avanzado

En Antomas clasificamos Acromyrmex octospinosus como 3/5 – Avanzado.

Una vez que la colonia está fundada y dispone de un jardín estable, es en realidad una especie bastante sencilla de mantener.

No necesita cuidados diarios extremadamente complejos ni parámetros imposibles de conseguir. 

La dificultad consiste principalmente en entender que estamos manteniendo un hongo vivo

Una colonia estable con temperatura adecuada, plantas seguras, ventilación suficiente y una zona de residuos separada puede crecer con muy poca intervención.

Temperatura

Mantendría aproximadamente 23–26 °C en la zona del jardín.

La estabilidad suele ser más importante que intentar conseguir una temperatura extremadamente alta. 

No aplicaría calor intenso directamente sobre el recipiente del hongo. 

Temperaturas elevadas aumentan además la evaporación y pueden provocar condensación mucho más rápidamente. 

Humedad: el hongo necesita humedad, pero no agua

Este es uno de los puntos más importantes de toda la ficha. 

El hongo necesita una humedad elevada para crecer correctamente, pero un jardín húmedo no es lo mismo que un jardín mojado.

La propia masa del hongo contiene muchísima agua. 

A medida que la colonia respira y el jardín evapora humedad, el aire del recipiente puede saturarse. Si las paredes o la tapa están algo más frías, el vapor vuelve a condensarse. 

Con suficiente condensación las gotas comienzan a caer hacia la parte inferior y pueden terminar formando charcos dentro del recipiente del hongo.

Ese agua acumulada es peligrosa.

En experiencia de Antomas, un jardín que permanece mojado o parcialmente inundado puede deteriorarse y morir.

Por ello hay que vigilar no solamente la humedad ambiental, sino especialmente la presencia de agua líquida libre.

Si comienza a aparecer un charco debemos actuar.

Puede ser necesario:

drenar físicamente el agua acumulada, retirar líquido con cuidado si el diseño del recipiente lo permite y aumentar la ventilación.

Después debemos comprobar por qué se ha producido la condensación: exceso de cierre, diferencia térmica muy grande, demasiada hidratación externa o simplemente una masa de hongo que ya produce más humedad de la que el recipiente puede evacuar.

Una cámara completamente empañada durante algunos momentos no implica necesariamente un problema. 

Lo preocupante es que la condensación precipite continuamente y termine acumulándose como agua líquida. 

Ventilación

La ventilación es fundamental.

El jardín y miles de hormigas producen CO₂, calor y vapor de agua.

Los estudios sobre arquitectura natural de Acromyrmex muestran precisamente que la forma del nido está estrechamente relacionada con el intercambio gaseoso.

Acromyrmex octospinosus construye nidos relativamente superficiales. Un nido clásico excavado en Trinidad contenía un único gran jardín fúngico en una cámara somera, arquitectura que facilita mucho más el intercambio de gases con el exterior que los gigantescos sistemas profundos de algunas Atta.

Por eso no mantendría el hongo herméticamente cerrado. 

La ventilación debe ser suficiente para evitar acumulación de CO₂ y condensación excesiva, pero sin secar rápidamente la superficie del jardín. 

Ese equilibrio se consigue mucho mejor mediante un montaje diseñado específicamente para cortadoras que intentando improvisar con un recipiente completamente cerrado. 

¿Monocameral o policameral?

En su arquitectura clásica, A. octospinosus está mucho más próxima a una cortadora monocameral o de pocas cámaras que a una gran colonia policameral de Atta.

En Trinidad se documentaron nidos superficiales con un único jardín principal de hongo.

Sin embargo, no afirmaría que toda población de la especie tenga obligatoriamente una única cámara. Después de la revisión taxonómica de 2025 sabemos que A. octospinosus engloba poblaciones muy diferentes y el género puede desarrollar más cámaras conforme aumenta el tamaño colonial.

Y, sobre todo, en cautividad no existe ningún inconveniente en utilizar varios receptáculos de hongo.

Una colonia puede mantener perfectamente dos, tres o más recipientes conectados si necesita espacio adicional.

Las hormigas decidirán cuánto hongo mantienen en cada uno y pueden trasladar material de un módulo a otro.

Por tanto:

En naturaleza: nido normalmente superficial y frecuentemente con un jardín principal.

En cautividad: varios receptáculos de hongo conectados funcionan perfectamente y facilitan la expansión de colonias grandes.

Setup recomendado por Antomas

Para Acromyrmex octospinosus el sistema que recomendamos en Antomas es el FUNGARIUM de Anthouse.

Está especialmente pensado para mantener cortadoras y permite organizar de manera modular las zonas funcionales de la colonia. 

Idealmente debemos separar:

jardín de hongo → zona de forrajeo → basurero

y añadir nuevos recipientes de hongo conforme crezca la colonia.

Esta separación facilita muchísimo el mantenimiento.

El basurero debería permanecer alejado de las cámaras de cultivo. Las propias hormigas tienden a concentrar restos vegetales, fragmentos de hongo muerto, cadáveres y otros residuos en zonas específicas. 

Si eligen espontáneamente un módulo como basurero, es preferible respetar esa distribución en vez de obligarlas continuamente a reorganizarse. 

Alimentación

La alimentación debe basarse en material vegetal fresco, variado y completamente libre de tratamientos químicos.

Pueden utilizarse diferentes plantas según disponibilidad y aceptación de la colonia. 

En estudios de laboratorio se han mantenido colonias de A. octospinosus con plantas de géneros como:

  • Rosa
  • Vitis
  • Prunus
  • Acer

además de otras especies ornamentales y arbustivas.

En cautividad funcionan muy bien también zarza y numerosos pétalos y flores siempre que procedan de plantas seguras. 

En Trinidad se observó incluso que en plantaciones maduras de cacao las colonias recolectaban flores con mayor frecuencia que hojas, llegando a retirar miles de flores por hectárea al día.

Por tanto, no limitaría la dieta a hojas verdes.

Flores, pétalos y brotes tiernos pueden constituir una parte excelente de la alimentación. 

La variedad es muy recomendable.

No ofrecería durante meses únicamente una planta aunque la colonia la acepte muy bien. Es mejor alternar diferentes recursos y permitir que las propias hormigas seleccionen. 

Nunca utilizar:

plantas tratadas con insecticidas, acaricidas, fungicidas o herbicidas; flores comerciales de floristería; plantas ornamentales recién compradas; hojas recogidas junto a cultivos tratados o carreteras; ni material cuya procedencia desconozcamos. 

Una colonia puede rechazar una planta peligrosa, pero no debemos utilizar su capacidad de selección como prueba de seguridad.

Manejo del jardín

El hongo debe tocarse lo mínimo posible.

No conviene desmontar continuamente el jardín para comprobar cómo está por dentro. 

Una colonia sana se encarga de reorganizarlo, limpiar áreas deterioradas y trasladar material a las zonas de crecimiento. 

Si tenemos que realizar una mudanza, debemos intentar desplazar el jardín en bloques lo más completos posible.

Fragmentarlo innecesariamente destruye parte de su microestructura. 

También evitaría mezclar rutinariamente hongo procedente de colonias diferentes. Los cultivares pueden presentar incompatibilidades y cada jardín transporta además su propia comunidad microbiana. 

Un pequeño refuerzo procedente de una colonia compatible puede ser útil en situaciones concretas, pero no debe convertirse en un procedimiento habitual. 

Basurero

La zona de residuos merece un recipiente propio. 

Las cortadoras producen una gran cantidad de restos: material vegetal descartado, fragmentos de jardín envejecido, cadáveres y partículas contaminadas. 

Las obreras encargadas del basurero pueden presentar un repertorio comportamental distinto de las trabajadoras del jardín. 

Mantener los residuos alejados del cultivo reduce el riesgo de microorganismos oportunistas y simplifica muchísimo la limpieza. 

Cuando vaciemos el basurero no es necesario dejarlo completamente esterilizado cada vez. Basta con retirar la mayor parte del material y mantener el recipiente funcional. 

Diapausa

Acromyrmex octospinosus no necesita una Diapausa fría.

La mayor parte de su distribución se encuentra en regiones tropicales o subtropicales donde la variación anual de temperatura es relativamente limitada. 

La estacionalidad natural depende mucho más de lluvia, humedad, disponibilidad vegetal y reproducción que de un invierno frío comparable al de especies europeas.

En cautividad no enfriaría deliberadamente el jardín durante el invierno. 

Mantendría aproximadamente la misma franja térmica durante todo el año.

La colonia puede modificar temporalmente su crecimiento o reducir la cantidad de material recolectado, pero eso no debe confundirse con una Diapausa fría. 

Comportamiento y seguridad

Una colonia establecida es extraordinariamente activa. 

Cuando descubre un recurso adecuado puede formar rápidamente una ruta de obreras que circulan continuamente entre la fuente vegetal y el nido. 

La pista química se refuerza a medida que aumenta el tráfico, por lo que una pequeña ruta puede convertirse en pocos minutos en una auténtica autopista.

Esta capacidad exige prestar mucha atención a conexiones y tapas. 

Una abertura pequeña que una sola obrera consigue atravesar puede ser utilizada posteriormente por muchas más. 

Las obreras grandes pueden morder con fuerza, pero no considero A. octospinosus una especie peligrosa para el cuidador en el mismo sentido que una gran Myrmecia o una Pogonomyrmex maricopa.

El riesgo principal es para la propia colonia y su cultivo.

Un insecticida doméstico, un ambientador agresivo, una planta contaminada, una cámara encharcada o un fallo prolongado de temperatura puede causar mucho más daño que los pequeños errores cotidianos de alimentación. 

Una vez comprendidos estos principios, una colonia bien establecida es sorprendentemente sencilla de criar. 

Dificultad
Intermedio
Sin reseñas

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