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Myrmecocistus mimicus- Hormiga Mielera Bicolor
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Myrmecocystus mimicus – Hormiga Mielera Bicolor

Biología

Myrmecocystus mimicus es una hormiga mielera norteamericana ampliamente distribuida por las regiones áridas y semiáridas del oeste y centro de Estados Unidos, desde California hasta Kansas y Texas, extendiéndose también por el norte de México.

Habita desiertos, pastizales secos, matorrales de mezquite y acacia y otras formaciones abiertas donde el suelo recibe una fuerte insolación. Sus colonias excavan hormigueros subterráneos que proporcionan a la reina, la prole y los repletes unas condiciones mucho más estables que las existentes en la superficie.

A diferencia de especies principalmente nocturnas como Myrmecocystus mexicanus, M. mimicus desarrolla buena parte de su actividad durante el día. Las obreras pueden forrajear intensamente durante las horas centrales, aunque ajustan sus salidas a la temperatura y evitan permanecer activas cuando el suelo alcanza valores extremos.

Su dieta combina líquidos azucarados con una fuerte dependencia de los artrópodos. Recoge néctar floral, secreciones vegetales, mielatos producidos por hemípteros y jugos de frutos, pero también actúa como depredadora y carroñera.

Las observaciones realizadas en Arizona y Nuevo México revelaron una marcada especialización sobre las termitas. Durante los muestreos, estas representaron con diferencia la presa sólida transportada con mayor frecuencia al hormiguero. Cuando una exploradora localiza una concentración abundante, puede regresar al nido y movilizar rápidamente a decenas de compañeras mediante un rastro químico.

Torneos territoriales

Uno de los comportamientos más extraordinarios de M. mimicus son sus torneos ritualizados entre colonias vecinas.

Cuando dos sociedades explotan una misma fuente de alimento, cientos de obreras pueden concentrarse en la frontera territorial. Sin embargo, estos encuentros rara vez comienzan como una lucha a muerte. Las participantes elevan el cuerpo sobre las patas, levantan la cabeza y el gáster y ejecutan demostraciones estereotipadas frente a sus rivales.

Las obreras mayores suelen asumir el protagonismo. Su tamaño funciona como una señal de la fuerza y madurez de la colonia, de forma similar a dos ejércitos que muestran sus efectivos antes de iniciar un combate real. Estas exhibiciones permiten evaluar al rival sin sufrir inmediatamente grandes pérdidas.

Cuando ambas colonias presentan fuerzas parecidas, el torneo puede prolongarse durante días. Si una de ellas demuestra una superioridad clara, la confrontación puede terminar con el retroceso de la colonia más débil.

Asaltos y adopción de la colonia rival

Cuando la diferencia de fuerza es muy grande, la colonia dominante puede invadir el hormiguero rival. Durante estos ataques, la reina residente puede ser expulsada o eliminada y las invasoras transportan hasta su propio nido larvas, pupas, obreras recién nacidas e incluso repletes.

Buena parte de la prole capturada completa posteriormente su desarrollo dentro de la colonia vencedora y pasa a formar parte de su fuerza de trabajo. Se trata de una forma de esclavismo intraespecífico facultativo: las obreras secuestradas pertenecen a la misma especie, pero nacieron en una sociedad diferente.

Los repletes robados también pueden ser incorporados. En otras palabras, la colonia vencedora no solo conquista trabajadoras futuras, sino también las despensas vivientes de su rival.

Estos asaltos se dirigen con frecuencia contra colonias jóvenes. Una reina que funda demasiado cerca de una sociedad madura corre un riesgo elevado de ser descubierta antes de que disponga de suficientes obreras para defenderse.

Fundación cooperativa y número de reinas

La fundación de M. mimicus es especialmente interesante. Las reinas recién fecundadas pueden iniciar el nido de forma individual, pero en la naturaleza es frecuente que varias se agrupen en asociaciones de dos a nueve fundadoras.

Esta estrategia recibe el nombre de pleometrosis. Al colaborar, las reinas consiguen producir una primera generación más numerosa y aumentan las probabilidades de resistir o atacar a otras colonias incipientes.

Sin embargo, esta cooperación no suele mantenerse de forma pacífica indefinidamente. Tras la aparición de las primeras obreras, estas pueden eliminar progresivamente a las reinas hasta dejar una sola reproductora.

Estudios genéticos posteriores han encontrado también colonias maduras facultativamente poligínicas, por lo que la organización social no parece ser idéntica en todas las poblaciones. Aun así, en cautividad no se recomienda unir reinas adquiridas por separado.

La opción más segura es mantener una reina por colonia, salvo que se adquiera una asociación pleometrótica ya formada y establecida. Incluso en ese caso debe asumirse que algunas reinas pueden ser eliminadas cuando nazcan las primeras obreras.

La fundación es claustral. Las reinas permanecen encerradas y utilizan sus reservas corporales para producir la primera generación, sin necesidad de salir a buscar alimento.

Los repletes

Como otras hormigas mieleras, M. mimicus produce obreras especializadas llamadas repletes. Estas almacenan grandes cantidades de líquido en el buche social hasta que las membranas del gáster se expanden y separan ampliamente las placas del exoesqueleto.

Un replete completamente desarrollado puede alcanzar un volumen similar al de un guisante. Permanece suspendido del techo o de las paredes del hormiguero y suministra alimento al resto de la colonia mediante trofalaxia cuando disminuyen los recursos exteriores.

El contenido almacenado está formado principalmente por azúcares como fructosa y glucosa, aunque su composición y color pueden variar según el alimento recibido. Por ello, dentro de una misma colonia pueden observarse repletes transparentes, amarillos, ámbar o marrones.

Las colonias maduras pueden albergar centenares de repletes y varios miles de obreras. Su crecimiento inicial no suele ser explosivo, pero una colonia bien establecida, caliente y correctamente alimentada puede desarrollar una población muy importante.

Tamaño y morfología

Myrmecocystus mimicus presenta una coloración bicolor característica, aunque existe variación geográfica entre poblaciones.

La cabeza y el mesosoma suelen mostrar tonos amarillentos, anaranjados, rojizos o castaños. El gáster es generalmente mucho más oscuro, desde marrón profundo hasta prácticamente negro.

Este contraste crea la impresión de que la hormiga está formada por dos mitades distintas: una parte anterior cálida y cobriza seguida de un gáster oscuro y brillante.

Las patas son muy largas y elevan el cuerpo sobre el suelo caliente. Esta morfología facilita un desplazamiento rápido y reduce el contacto directo con la superficie, funcionando de manera similar a unos pequeños zancos.

Las obreras presentan un polimorfismo gradual. No existe una casta de soldados separada, pero las colonias maduras producen trabajadoras considerablemente mayores que las primeras naníticas.

Las obreras grandes tienen más presencia en los torneos territoriales y también son buenas candidatas para convertirse en repletes. Las más pequeñas realizan buena parte del cuidado de la prole y las tareas internas.

Medidas aproximadas

  • Obreras: aproximadamente 4–10 mm
  • Reina: alrededor de 8–10 mm
  • Repletes: cuerpo equivalente al de una obrera media o grande, con el gáster enormemente distendido

El tamaño de la reina puede parecer reducido en comparación con algunas especies gigantes del género. Su mesosoma es robusto y el gáster oscuro, pero no alcanza las dimensiones de una reina de M. placodops.

Como integrante de la subfamilia Formicinae, carece de aguijón. Puede utilizar las mandíbulas y liberar ácido fórmico desde el acidoporo cuando queda atrapada o se siente amenazada.

MANTENIMIENTO EN CAUTIVIDAD

Myrmecocystus mimicus debe considerarse una especie solo para criadores expertos.

La fundación puede llegar a ser complicada, y solo se estabilizan pasados los dos años cuando la colonia alcanza un número superior a los 100 individuos. Los repletes son extremadamente delicados y una mudanza mal ejecutada puede provocar caídas o lesiones irreversibles.

Parámetros recomendados

  • Temperatura durante el crecimiento: 25–29 °C
  • Humedad de la zona de cría: moderada y localizada
  • Cámaras de repletes: secas o ligeramente húmedas
  • Zona de forrajeo: seca y bien ventilada
  • Tipo de nido: cámaras horizontales o semihorizontales con techo suficientemente alto
  • Superficies interiores: rugosas y con buen agarre.

Aunque procede de ambientes desérticos, los huevos y las larvas no deben permanecer completamente secos. Los hormigueros naturales ofrecen humedad subterránea y una temperatura más estable que la superficie.

Debe existir un gradiente de humedad, con una zona hidratada para la prole y otras cámaras más secas para los repletes. Nunca debe generarse condensación sobre los individuos distendidos, ya que las superficies mojadas dificultan el agarre y aumentan el riesgo de caída.

Fundación y control del néctar

Una reina solitaria debe mantenerse en un tubo de ensayo tranquilo, oscuro y con una reserva de agua segura. Al realizar una fundación claustral, no necesita alimentación continua antes del nacimiento de las primeras obreras.

Aunque la especie pueda fundar mediante pleometrosis, no se recomienda juntar reinas desconocidas. Las asociaciones naturales se forman inmediatamente después del vuelo y pueden terminar con la eliminación de varias fundadoras.

Tras aparecer las primeras obreras, los carbohidratos deben administrarse mediante microgotas controladas. No debe instalarse inmediatamente un bebedero grande o de suministro continuo.

En fundaciones y minicolonias, una entrada excesiva de néctar puede provocar que la propia reina acumule grandes reservas y distienda su gáster, asumiendo temporalmente una función similar a la de un replete. Cuando esto sucede, puede reducir o pausar la ovoposición.

Debe esperarse normalmente hasta la segunda o tercera generación de obreras antes de instalar bebederos continuos. En ese momento comienzan a aparecer trabajadoras de mayor tamaño capaces de transformarse en los primeros repletes sin cargar esa función sobre la reina.

El objetivo inicial debe ser mantener la colonia nutrida, no conseguir repletes lo antes posible.

HORMIGUEROS RECOMENDADOS

Los hormigueros verticales de Anthouse se reservan para colonias grandes y establecidas. En una fundación o minicolonia ofrecen demasiado espacio y dificultan el control del alimento, la humedad y la reina.

Durante las primeras fases se recomienda:

Los Wild One poseen suficiente altura para que los primeros repletes puedan colgarse del techo o de las paredes. Al mismo tiempo, mantienen una superficie horizontal proporcionada para la reina, la prole y las obreras normales.

No es necesario trasladar prematuramente una colonia pequeña a un sistema vertical. La altura del Wild One permite que los primeros repletes se desarrollen correctamente mientras la colonia conserva una organización compacta y fácil de supervisar.

Para colonias maduras puede recomendarse:

El Nona Wild sin cámaras prediseñadas permite que las propias obreras excaven una red adaptada a sus necesidades. Salvando la enorme diferencia de profundidad, reproduce mejor que un hormiguero prefabricado la lógica de sus nidos naturales: una masa de suelo dentro de la cual pueden crear cámaras bajas, techos rugosos y diferentes niveles.

Debe emplearse un sustrato compacto y estable que no se derrumbe sobre los repletes. La hidratación tiene que aplicarse de forma localizada y nunca saturar todo el volumen.

Este montaje solo resulta apropiado para colonias grandes. En una minicolonia dificultaría excesivamente la observación, la alimentación y el control sanitario.

Alimentación

Carbohidratos

  • Néctar específico para hormigas
  • Agua azucarada
  • Miel diluida

Las cantidades deben adaptarse estrictamente al tamaño de la colonia. Durante las primeras generaciones se ofrecerán microgotas que puedan consumir en poco tiempo.

Cuando aparezcan los primeros repletes, el volumen puede aumentarse gradualmente. Los bebederos deben ser seguros y no permitir que una obrera quede atrapada en el líquido.

El néctar no sustituye al acceso permanente a agua limpia.

Proteínas

  • Termitas de cría segura, cuando estén disponibles
  • Drosófilas
  • Moscas
  • Microgrillos
  • Cucarachas pequeñas o troceadas
  • Polillas
  • Tenebrio seccionado

Su marcada relación natural con las termitas demuestra que no es una especie exclusivamente nectarívora. La proteína es imprescindible para producir nuevas obreras y mantener un crecimiento estable.

Las colonias pequeñas deben recibir presas sacrificadas o abiertas previamente. Las colonias maduras pueden capturar pequeños insectos vivos y reclutar numerosas obreras hacia fuentes abundantes.

El consumo aumenta cuando existen larvas grandes. Durante la diapausa o en ausencia de desarrollo larvario puede reducirse considerablemente.

Diapausa

La intensidad de la diapausa debe adaptarse a la procedencia de la colonia. M. mimicus presenta una distribución muy amplia, desde regiones desérticas cálidas hasta zonas interiores con inviernos fríos.

Como pauta general puede proporcionarse una diapausa moderada de aproximadamente 8–12 semanas entre 12 y 17 °C, realizando el descenso y la recuperación de forma progresiva.

Las poblaciones de Kansas, Colorado, Nuevo México o zonas elevadas pueden requerir temperaturas próximas a la parte baja del rango. Las procedentes de áreas cálidas de Arizona, California o México pueden mantenerse en la parte alta.

Durante este periodo disminuyen la puesta, el desarrollo de la prole y el forrajeo. Los repletes permiten que la colonia dependa parcialmente de las reservas acumuladas durante la temporada activa.

En cautividad debe observarse cada colonia: si conserva únicamente larvas cuyo crecimiento se ha detenido, pueden mantenerse con ella durante la diapausa; si continúa produciendo huevos y pupas, probablemente todavía no ha entrado en una parada completa.

Debe mantenerse acceso al agua. Los carbohidratos se ofrecerán solo en pequeñas cantidades si existen obreras activas y no debe rellenarse continuamente a los repletes. La proteína puede reducirse cuando no haya larvas en desarrollo.

Comportamiento en cautividad

Es una especie activa, rápida y principalmente diurna. Una colonia desarrollada puede movilizar muchas obreras hacia una presa o una fuente abundante de alimento.

Las mayores trabajadoras pueden realizar posturas ritualizadas cuando detectan individuos extraños o se encuentran ante una perturbación. En cautividad no deberían enfrentarse colonias diferentes, ya que los torneos pueden terminar escalando hasta una invasión.

Los repletes completamente distendidos apenas pueden caminar y dependen de permanecer suspendidos. Nunca deben retirarse con pinzas ni despegarse manualmente.

Las mudanzas deben evitarse siempre que sea posible. Cuando resulten imprescindibles, ambos nidos deben conectarse y permitir una migración voluntaria y lenta.

Manejo y seguridad

Myrmecocystus mimicus no posee aguijón.

Las obreras pueden morder y emplear ácido fórmico si quedan atrapadas. No deben manipularse directamente con las manos.

El principal riesgo durante el mantenimiento es provocar fugas o dañar a los repletes mediante golpes, condensación o cambios bruscos de posición.

Todas las intervenciones deben prepararse previamente y realizarse mediante tubos, recipientes auxiliares y herramientas entomológicas.

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