Imperio de la Sabana Dorada - Camponotus fulvopilosus
Edad: ≈2 añosReina: Vuelos de 2024Población: 100–150 obrerasProle: PresenteTexto:Desde los vuelos de 2024, esta reina ha ido levantando su propio Imperio de la Sabana Dorada. Entre 100 y 150 obreras, con sus gásteres cubiertos por una espesa melena amarilla, forman ya una colonia establecida y acompañada por una nueva generación en desarrollo.Dotadas de una orientación extraordinaria, sus exploradoras recorren el terreno en solitario, cazando insectos y buscando fuentes de melaza antes de regresar al corazón del nido. Un joven imperio africano que continúa creciendo bajo el resplandor dorado de una de las Camponotus más espectaculares del continente.
Dificultad: 2/5 – Fácil
Es una colonia de unos 2 años, con reina de los vuelos de 2024, criada en Antomas y ya adaptada a nuestro ciclo.
Gran Camponotus sudafricana de cuerpo negro y gáster cubierto de una densa pilosidad que va del dorado anaranjado al plateado; en nuestra línea abundan los tonos plateados. Diurna, navegante solitaria y sencilla de mantener.
Camponotus fulvopilosus (De Geer, 1778) es una de las grandes hormigas carpinteras del sur de África y una de las más reconocibles del género: el gáster de las obreras está cubierto por un manto denso de pelos gruesos de color amarillo dorado que contrasta con una cutícula normalmente negra. En Sudáfrica se la conoce en inglés como Karoo balbyter ant o yellow-haired sugar ant, y en afrikáans como balbyter. Es diurna, grande y polimórfica, y se orienta con una precisión que ha interesado a los neurobiólogos. En casa es una especie agradecida y sencilla, y esta colonia ya está adaptada a nuestro calendario.
Biología
Un nombre del siglo XVIII
La describió el naturalista sueco Charles De Geer en 1778 como Formica fulvopilosa, con material del cabo de Buena Esperanza. El epíteto viene del latín fulvus («leonado, amarillo oscuro») y pilosus («peludo»): el nombre ya describe su rasgo más llamativo. En los dos siglos siguientes recibió otros nombres que hoy se consideran sinónimos, como Formica pilosa Olivier, 1792, o Formica rufiventris Fabricius, 1804. Pertenece al subgénero Myrmopiromis (también citado como Myrmepomis) y da nombre a su propio grupo de especies.
Distribución y hábitat
Vive en las regiones áridas y semiáridas del oeste del sur de África y en la sabana abierta, con registros en Sudáfrica, Namibia, Botsuana, Angola y la República Democrática del Congo. Ocupa terrenos rocosos y el Karoo, que le da su nombre inglés, y en el norte de Namibia llega a los mares de arena del Cunene y de la Costa de los Esqueletos. Anida en el suelo: bajo piedras y losas, bajo troncos caídos y en la base de arbustos pequeños.
Son paisajes de veranos calurosos y tormentosos e inviernos secos y frescos. Ese ritmo estacional está invertido respecto al nuestro, pero esta colonia, criada en Antomas, ya sigue nuestro ciclo.
No confundirla con la hormiga de las dunas del Namib
Es fácil mezclarla con la célebre hormiga de las dunas del Namib, pero esa es otra especie: Camponotus detritus, de su mismo grupo. El grupo fulvopilosus tiene cuatro especies: C. fulvopilosus (zonas áridas y sabana abierta), C. brevisetosus (afloramientos graníticos del Drakensberg), C. detritus (mar de dunas del Namib) y C. storeatus (sur del Cabo). Las tres últimas se describieron como variedades de fulvopilosus y hoy son especies propias. Se separan sobre todo por el gáster y el pronoto: en C. detritus las bandas sin pelo de los terguitos son anchas, más de la mitad del terguito, mientras que en C. fulvopilosus faltan o son estrechas.
Una especie, tres formas y zonas de hibridación
La revisión del grupo de Robertson y Zachariades (1997) reconoce dentro de C. fulvopilosus tres formas morfológicas con distribución parapátrica, es decir, que ocupan áreas vecinas sin apenas solaparse, y detecta entre ellas zonas de hibridación con individuos intermedios. No tienen nombre de subespecie; en la literatura reciente se habla, por ejemplo, de la «forma de sabana». También varía el color: en la Costa de los Esqueletos las obreras tienen la cabeza pardo rojiza, y en el resto del área, pardo negruzca. Es una especie con mucha variación geográfica, y por eso en el comercio aparecen líneas de aspecto algo distinto.
Navegante de doble sistema
Un estudio de campo en una sabana del noroeste de Sudáfrica, cerca de Vryburg, siguió a las obreras en su regreso al nido y comprobó que combinan dos estrategias. La primera es la integración de trayecto: mientras se alejan, van sumando la dirección y la distancia recorridas, de modo que en todo momento llevan un «vector» que apunta a casa. La segunda es el reconocimiento de referencias visuales del paisaje que rodea el nido. Lo sorprendente es el orden: incluso a menos de 1,25 m del nido, con la entrada prácticamente al alcance, el regreso empieza guiado por la integración de trayecto, y solo después pasan a orientarse por las referencias del entorno.
Para una hormiga grande, diurna y de buena vista, que vive en un paisaje lleno de piedras y arbustos, disponer de dos sistemas que se respaldan es una ventaja clara. En cautividad se nota en cómo las obreras exploran la zona de forrajeo de forma individual y vuelven al nido sin seguir un camino fijo.
Forrajeo en solitario, sin pistas de feromonas
Las obreras salen a buscar comida solas. En el mismo estudio, los caminos de ida y de vuelta eran distintos en cada individuo, lo que indica que no siguen pistas de feromonas como tantas otras hormigas; solo de vez en cuando reclutan a unas pocas compañeras, hasta cinco. Forrajean las obreras menores y medias, a una distancia media del nido de unos 20 m (entre 8 y 31 m). La actividad es claramente diurna: en febrero, en pleno verano austral, empezaba entre las 6:00 y las 6:30, alcanzaba el máximo hacia las 14:30–15:00 y se apagaba entre las 17:00 y las 19:00. Algunas fuentes divulgativas hablan de pistas químicas, pero el estudio de campo no lo respalda.
Ganadera de melaza
Su nombre inglés de sugar ant está bien puesto. Según Lamb (2018), la dieta de la especie es sobre todo melaza de hemípteros, los insectos chupadores de savia (pulgones, cochinillas y afines) que las hormigas protegen a cambio de sus excrementos azucarados. Las obreras forrajean en el suelo, donde capturan insectos, y suben a árboles y arbustos en busca de melaza; en la naturaleza casi siempre se las ve de camino a sus fuentes de melaza o de vuelta. En el laboratorio aceptan orugas, cucarachas y otros insectos de cuerpo blando. Aún no se ha publicado qué hemípteros concretos atiende ni en qué plantas.
Ácido fórmico: defensa sin aguijón
Como todas las formicinas, no tiene aguijón funcional: el gáster termina en un acidoporo por el que expulsa el ácido fórmico de su glándula de veneno. Cuando el nido se ve amenazado, las obreras atacan al intruso mordiendo, rociando ácido o ambas cosas a la vez, y las mayores, con su cabeza grande y sus mandíbulas potentes, se encargan de la defensa. El ácido fórmico no es exclusivo de esta especie (lo producen todas las formicinas, aunque alguna fuente divulgativa diga lo contrario), pero en una hormiga de este tamaño la defensa es contundente.
Un duelo mortal en el Namib
En 2018 una revista de coleopterología publicó un hallazgo curioso del norte del desierto del Namib: un escarabajo tenebriónido (tribu Adesmiini) con la cabeza de una obrera mayor de C. fulvopilosus todavía aferrada a una antena. La interpretación del autor, que no pudo observar la escena, es que la obrera mordió al escarabajo cerca de un nido dañado y que el escarabajo, al defenderse, la decapitó. Es un recordatorio gráfico de la tenacidad con que muerden las mayores, y gracias a esa cabeza tenemos además una de las pocas medidas científicas publicadas de la especie (ver «Tamaño y morfología»).
Pelo dorado: ¿un escudo contra el sol?
Es inevitable preguntarse para qué sirve ese manto dorado en una hormiga que forrajea a pleno sol en zonas áridas. La respuesta honesta es que no se sabe: ningún estudio ha medido su función en C. fulvopilosus. Lo que existe es una analogía sugerente. En la hormiga plateada del Sáhara (Cataglyphis bombycina), los pelos de sección triangular reflejan la luz visible y el infrarrojo cercano por reflexión total interna y, a la vez, disipan calor en el infrarrojo medio, lo que baja su temperatura corporal. En otros Camponotus, la pilosidad y el tamaño corporal se asocian a la tolerancia al calor. Por analogía, la pilosidad de C. fulvopilosus podría tener también un papel térmico, pero hoy es solo una hipótesis.
La prima de las dunas que camina sobre zancos
Su especie hermana C. detritus sí está bien estudiada en este aspecto y da una idea de los extremos que soporta el grupo: la temperatura crítica máxima de sus obreras es de 53 °C, la temperatura que prefieren obreras y cría ronda los 35 °C y dejan de salir cuando la arena supera unos 55 °C. Con sus patas largas mantienen el cuerpo en una capa de aire que, a 5 mm de la arena, está 10–15 °C más fresca que la superficie. Ojo: estos datos son de C. detritus, no de C. fulvopilosus; sirven como referencia del grupo, no como parámetros de cría.
Organización social y un ciclo del hemisferio sur
Las colonias tienen una sola reina (monoginia) y obreras fuertemente polimórficas, desde menores de cabeza estrecha hasta mayores de cabeza grande. Tras el vuelo nupcial, la reina se desprende de las alas y funda un nido nuevo; según criadores y tiendas, la fundación es claustral, los vuelos tienen lugar en el verano austral, de noviembre a febrero, por la mañana y a menudo tras las lluvias, y las colonias maduras alcanzan unos pocos miles de individuos. Faltan estudios de campo que lo confirmen.
Lo importante para el criador es el calendario. En su tierra la estación activa coincide con nuestro invierno y el reposo cae en junio–agosto, el invierno austral. Las colonias que llegan de Sudáfrica traen ese reloj interno, y las tiendas alemanas que la han vendido describen en cautividad una diapausa endógena de julio a agosto. Esta colonia ya está adaptada: hiberna en nuestro invierno.
Tamaño y morfología
Es una Camponotus grande y robusta, de cutícula normalmente negra (con la cabeza pardo rojiza en las poblaciones de la Costa de los Esqueletos) y con el gáster cubierto de sedas gruesas, densas y llamativas, de color amarillo, leonado o dorado; a veces el manto se interrumpe en tres pequeñas zonas medianas sin pelo. Las tiendas describen la pilosidad como amarillo dorado o amarillo plateado, y hablan de variantes «dorada» y «plateada». En la línea de Antomas el cuerpo es negro y la pilosidad densa del gáster va del dorado anaranjado al plateado: en la colonia predominan las bandas plateadas y pajizas, la reina tiene el gáster gris plateado y alguna obrera mayor muestra la cabeza pardo-rojiza. El polimorfismo es marcado: las obreras menores tienen la cabeza estrecha, y las mayores, la cabeza ancha y mandíbulas grandes, con 8 dientes. En la obrera mayor el húmero del pronoto es obtuso, uno de los caracteres que la separan de C. storeatus, que lo tiene agudo y la cutícula rojiza. Para identificarla sirven el pronoto y el gáster; los caracteres de la cabeza no bastan.
Medidas aproximadas
- Reina: ≈17–18 mm
- Obreras menores: ≈9–10 mm
- Obreras medias: ≈11–14 mm
- Obreras mayores: ≈15–19 mm
- Machos: ≈10–12 mm
Son cifras de fuentes divulgativas (una guía de campo sudafricana, que repiten las tiendas) y no se han confirmado en la bibliografía primaria. La única medida científica publicada procede de una obrera mayor de la forma de sabana: anchura de la cabeza 2,9 mm, longitud de la cabeza 3,1 mm y ojo de 0,94 mm. El mismo trabajo da 6–16 mm de longitud para las especies del subgénero en conjunto, así que los 19 mm deben tomarse como un máximo dudoso.
Mantenimiento en cautividad
Dificultad: 2/5 – Fácil
Es una hormiga sencilla. Come de todo, se adapta a hormigueros de distintos materiales, no es exigente con las barreras antifugas y su tamaño la hace fácil de observar y de atender con pinzas. El ciclo invertido de la especie ya no es un problema: esta colonia está adaptada a nuestro calendario.
Por qué merece la pena. Es una de las Camponotus más vistosas del hobby: obreras mayores imponentes de cuerpo negro, un gáster de pelo denso que brilla con la luz, desde la famosa melena dorada de la especie hasta los tonos plateados que abundan en nuestra línea, y un forrajeo diurno, individual y muy visible. Además, es una especie escasa en el mercado europeo.
Parámetros recomendados
- Temperatura del nido: 24–28 °C en la temporada activa.
- Punto cálido: 30–32 °C en un extremo de la zona de forrajeo (manta o lámpara), para que la colonia elija. Los criadores que la han mantenido hablan de 30–34 °C en la zona más caliente.
- Humedad del nido: seco. Solo al principio (fundación o colonia joven) se humedece el nido o se dejan conectados los módulos y tubos de humedad, que luego se retiran.
- Zona de forrajeo: seca, con sustrato arenoso y buena ventilación.
- Agua: bebedero siempre disponible en la zona de forrajeo.
- Luz: es diurna; un ciclo normal de luz y oscuridad.
- Reposo: en nuestro invierno, unas 8–10 semanas con un descenso moderado de temperatura (orientativamente, 15–18 °C), con agua y algo de azúcar disponibles; la colonia ya está adaptada a nuestro ciclo.
Humedad: nido seco. Como en la mayoría de Camponotus, al principio (en la fundación o al instalar una colonia joven) se suele humedecer el nido, o al menos dejar conectados los módulos y tubos de humedad, pero después siempre se retiran. A las Camponotus les gusta el nido seco, y a esta especie de zonas áridas, que anida bajo piedras, más aún: los criadores con experiencia publicada también la mantienen en nidos secos, y uno de ellos afirma que su colonia, en Ytong completamente seco, «va genial». El agua va solo en los bebederos de la zona de forrajeo. Los líquidos azucarados también las hidratan: la mayor parte de su contenido es agua, así que con ellos y el bebedero les basta. Algunas fichas de tienda indican un 50–60 % de humedad en el nido, pero en Antomas recomendamos el nido seco.
Montaje y hormigueros recomendados
Es una colonia grande: elige galerías amplias y prevé ampliaciones. En Antomas recomendamos el Qbik Wild Duo P 2C y los hormigueros modulares de Anthouse de las gamas Qbik Alpha, con galerías grandes o tipo cueva (siempre estas, nunca las pequeñas), y Qbik Wild. Después se amplía con más módulos conforme la colonia ocupe el espacio.
La zona de forrajeo, amplia y con sustrato arenoso, piedras planas y alguna rama o raíz para trepar (en la naturaleza suben a los arbustos a por melaza). El calor, en un extremo, lejos del bebedero.
Consulta también la ficha de la especie: Camponotus fulvopilosus
Alimentación
Dieta variada, siempre. En la naturaleza vive sobre todo de melaza y completa con insectos, así que los azúcares son la base.
Carbohidratos. Néctar Blue Sugar de Anthouse 4–5 veces por semana, y otro néctar o líquido azucarado 1–2 veces por semana, para variar los azúcares. También se puede añadir proteína al néctar.
Proteínas. Insectos de cría seguros: moscas, grillos, cucarachas pequeñas (Blatta lateralis), tenebrio troceado, orugas de cría y, para colonias pequeñas, Drosophila. Cambia el tipo de insecto de una semana a otra para que no coman siempre lo mismo. A colonias jóvenes, mejor troceados o recién sacrificados; a colonias grandes, también presas pequeñas vivas. Ajusta la cantidad a la cría y retira los restos en 24–48 h.
Agua limpia siempre disponible, aparte del néctar.
Comportamiento en cautividad
Es una hormiga diurna y muy visible: con luz y calor, las obreras menores y medias recorren la zona de forrajeo de una en una, exploran cada rincón y trepan por ramas y piedras. Las mayores suelen quedarse en el nido y aparecen en cuanto hay una perturbación. Defiende el nido con decisión frente a intrusos. Un criador con años de experiencia la describe como de crecimiento rápido, aunque es una opinión aislada.
Fugas y barreras
No es una especie complicada en este punto: en la experiencia de Antomas sirve prácticamente cualquier sistema antifugas (PTFE o Fluon, aceite de parafina, talco), siempre con una tapa bien ajustada.
Manejo y seguridad
No pica, pero las mayores muerden con fuerza y todas pueden rociar ácido fórmico, que escuece en la piel sensible. Usa pinzas y no la manipules con las manos. No la mantengas junto a otras especies de hormigas. Es una especie exótica: en ningún caso debe liberarse.
Qué no hacer
- Mantener el nido húmedo.
- Dejarla sin bebedero en la zona de forrajeo.
- Quedarse corto de calor en la temporada activa.
- Usar galerías Alpha pequeñas: siempre las grandes o las tipo cueva.
- Dar siempre el mismo insecto o el mismo azúcar.
- Juntar reinas o colonias distintas, o mantenerla con otras especies.
- Manipularla con las manos.
Fuentes científicas
Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre la especie y su grupo, y de la experiencia de Antomas y de otros criadores. Referencias principales:
- Robertson, H.G. & Zachariades, C. (1997). Revision of the Camponotus fulvopilosus (De Geer) species-group (Hymenoptera: Formicidae). African Entomology 5(1): 1–18.
- Yilmaz, A., Gagnon, Y., Byrne, M.J., Foster, J.J., Baird, E. & Dacke, M. (2022). The balbyter ant Camponotus fulvopilosus combines several navigational strategies to support homing when foraging in the close vicinity of its nest. Frontiers in Integrative Neuroscience 16: 914246. doi:10.3389/fnint.2022.914246
- Lamb, T. (2018). A fatal agonistic interaction between ant and darkling beetle (Coleoptera: Tenebrionidae: Pimeliinae: Adesmiini) in the northern Namib Desert. The Coleopterists Bulletin 72(2): 314–316. doi:10.1649/0010-065X-72.2.314
- Marsh, A.C. (1986). Checklist, biological notes and distribution of ants in the central Namib Desert. Madoqua 14: 333–344. doi:10.5281/zenodo.25901
- Curtis, B.A. (1985). Activity of the Namib Desert dune ant, Camponotus detritus. South African Journal of Zoology 20(2): 41–48. doi:10.1080/02541858.1985.11447912
- Curtis, B.A. (1985). Nests of the Namib Desert dune ant Camponotus detritus Emery. Insectes Sociaux 32(3): 313–320. doi:10.1007/BF02224920
- Curtis, B.A. (1983). Behavioural and physiological ecology of the Namib Desert dune ant, Camponotus detritus Emery. Tesis de máster, University of Cape Town. open.uct.ac.za
- Shi, N.N., Tsai, C.-C., Camino, F., Bernard, G.D., Yu, N. & Wehner, R. (2015). Keeping cool: enhanced optical reflection and radiative heat dissipation in Saharan silver ants. Science 349(6245): 298–301. doi:10.1126/science.aab3564
- Willot, Q., Simonis, P., Vigneron, J.-P. & Aron, S. (2016). Total internal reflection accounts for the bright color of the Saharan silver ant. PLoS ONE 11(4): e0152325. doi:10.1371/journal.pone.0152325
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