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Camponotus angusticollis sanguinolentus

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Roja como la sangre y esbelta como una sombra al anochecer. Camponotus angusticollis sanguinolentus es la forma «color sangre» de una de las grandes hormigas carpinteras de Asia: patas largas, obreras menores de cuello estrecho y obreras mayores de cabeza imponente, que salen a forrajear cuando cae la noche. Rara en Europa y casi desconocida para la ciencia, pide un criador con oficio: dificultad 4/5, avanzado. Nido fresco a 22–26 °C, hibernación fría de 2–3 meses a unos 15 °C, una humedad que nunca se agote, néctar en bebedero, mucha proteína variada y galerías grandes. Reina con obreras y prole. Envío a toda Europa, llegada viva garantizada.

Colonia

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Dificultad: 4/5 – Avanzado

Una de las grandes Camponotus del sur y el sudeste de Asia, esbelta, de patas largas y con obreras menores de cabeza alargada en un «cuello». C. angusticollis sanguinolentus es su subespecie «color sangre»: rojo ferruginoso mate, con el gáster pardo negruzco. Reina con obreras y prole. Nocturna y tranquila, pero muerde con ganas cuando defiende el nido. Nido a 22–26 °C en la época activa, con un lateral algo más cálido, humedad en gradiente que nunca se seque del todo, Qbik Wild para empezar y Qbik Alpha con galerías grandes cuando crezca. Néctar en bebedero, mucha proteína variada, mudanza por volcado y barrera de aceite mineral. Hibernación fría: 2–3 meses a unos 15 °C.

Camponotus angusticollis (Jerdon, 1851) es una de las grandes hormigas carpinteras del sur y el sudeste de Asia: una Camponotus esbelta y de patas largas, con obreras mayores de cabeza ancha y obreras menores cuya cabeza se estrecha por detrás en un auténtico cuello, el rasgo que le da nombre. La que tenemos en Antomas es la subespecie C. angusticollis sanguinolentus Forel, 1895, la forma roja: donde la forma típica es negra y mate, esta luce un rojo sangre ferruginoso.

Es una hormiga muy poco estudiada. En la bibliografía científica, de la subespecie apenas hay algo más que su descripción, y de la especie, un puñado de datos de campo. La experiencia de cría es otra cosa: prácticamente todo lo que se vende como C. angusticollis es sanguinolentus, así que lo que cuentan tiendas y criadores es de esta subespecie. En esta ficha decimos siempre de dónde sale cada dato: de sanguinolentus, de C. angusticollis en sentido amplio, de sus parientes, de otros criadores o de la experiencia de Antomas.

Biología

«Rojo sangre»: la subespecie sanguinolentus

El mirmecólogo suizo Auguste Forel la describió en 1895 como una variedad, Camponotus angusticollis var. sanguinolentus, a partir de obreras recogidas en Assam, en el noreste de la India. Su descripción empieza por lo más evidente: un color «rojo sangre, ferruginoso y mate». El nombre no necesita más explicación: sanguinolentus es un adjetivo latino derivado de sanguis, «sangre», que se traduce por «ensangrentado» o «color sangre».

Forel la dio por idéntica a la forma típica salvo en el color, en una pubescencia amarillenta más abundante y larga y en unos pelos algo más numerosos. En 1903, el naturalista británico Charles Bingham resumió así la relación entre ambas: en Assam y Birmania, la forma negra «es sustituida» por la variedad sanguinolentus. Hoy, el catálogo mundial de hormigas, AntCat, la mantiene como subespecie válida, la única reconocida dentro de la especie además de la forma típica. Y en 2023, Dhadwal y Bharti añadieron un rasgo de forma en su clave de las Camponotus de la India: en sanguinolentus, la cabeza de la obrera es claramente más larga que ancha y de lados paralelos; en la forma típica, tan larga como ancha y con los lados que convergen hacia delante.

«Cuello estrecho»: el nombre de la especie

La especie la describió el naturalista británico Thomas C. Jerdon en 1851, con el nombre de Formica angusticollis, en su catálogo de las hormigas del sur de la India. Angusticollis une el latín angustus, «estrecho», y collum, «cuello», y Jerdon lo explicó en su descripción: la cabeza de la obrera es alargada y termina por detrás en un cuello estrecho. Es lo que hace inconfundibles a sus obreras menores, con la nuca estirada en una especie de collarín. Las obreras mayores, a las que Jerdon llamó «guerreras», tienen en cambio la cabeza muy grande y escotada por detrás.

Jerdon dejó también una de las pocas observaciones de campo que existen: solo la encontró en los bosques de Malabar, en la costa suroeste de la India, «y siempre sola». Hoy se la coloca en el subgénero Tanaemyrmex, aunque los subgéneros de Camponotus se consideran provisionales: la revisión de las formicinas de Ward, Blaimer y Fisher (2016) reconoce que muchos son agrupaciones artificiales a la espera de una revisión del género.

La confundieron con la hormiga gigante de Borneo

Durante buena parte del siglo XIX, esta hormiga vivió a la sombra de otra. Frederick Smith, en 1858, y Gustav Mayr, en 1863 y 1872, la trataron como sinónimo de Camponotus gigas, la enorme hormiga gigante de los bosques de Malasia y Borneo, y a principios del siglo XX todavía se la colocó en el subgénero Dinomyrmex, el de gigas. Forel la trató como especie propia en 1892 y le reunió varios nombres que se habían descrito por separado: Formica impetuosa, Camponotus prismaticus y Formica ardens, que resultó ser su reina.

La confusión tiene su lógica: las dos son carpinteras grandes, de patas largas y de la misma región. Hoy están más lejos de lo que parecía: en 2016, Ward y sus colaboradores sacaron a Dinomyrmex de Camponotus y lo elevaron a género propio. Aun así, Dinomyrmex gigas es la gran carpintera indomalaya mejor estudiada, y da una idea del estilo de vida de estas gigantes: en Borneo, Pfeiffer y Linsenmair (2000) vieron que sus colonias salen a forrajear al anochecer y que la mayor parte de lo que llevan al nido es melaza.

Del Himalaya oriental a Borneo

C. angusticollis en sentido amplio vive en la India, Sri Lanka, Nepal, Bangladés, Birmania, Tailandia, Malasia e Indonesia, incluida Borneo. Bingham la daba del oeste y el centro de la India, de Assam y de las mesetas de Birmania, a unos 900 m de altitud. La subespecie sanguinolentus se conoce de Assam, su localidad tipo, y de Birmania, y las listas regionales la citan también de Borneo, Malasia e Indonesia. Las observaciones de naturalistas, identificadas por foto, la sitúan además en las estribaciones del Himalaya oriental; son pistas útiles, aunque no sustituyen a ejemplares revisados por un especialista.

El área de origen de sanguinolentus es el cinturón monzónico al pie del Himalaya oriental: Assam, donde se describió, el norte de Birmania y Yunnan, en el suroeste de China. Allí el verano es cálido y muy húmedo, con medias de 25–28 °C y una humedad relativa del 75–85 %, y el invierno, de diciembre a febrero, es fresco y seco, con medias de 14–19 °C y noches de 8–13 °C, pero sin heladas de importancia. Las citas de Borneo, de clima ecuatorial, entran en la distribución de la especie en sentido amplio y no son el clima de referencia para criarla. Bajo el dosel, el suelo y la madera muerta amortiguan todavía más los extremos. Ese invierno fresco y seco es el que hay que reproducir en casa con una hibernación fría (ver «Invierno: hibernación fría»).

Pastora de pulgones, del suelo a los árboles

Los pocos estudios de campo la sitúan a dos alturas. En los Ghats Occidentales, la cordillera del suroeste de la India, Sabu y sus colaboradores (2008) la encontraron en la hojarasca del bosque, tanto en bosque caducifolio a unos 300 m como en bosque siempreverde a unos 800 m. Y en plantaciones de anacardo del sur de la India, Vanitha y sus colaboradores (2017) la vieron forrajear por los troncos y las hojas, atendiendo pulgones y alimentándose de su melaza. Ojo: ambos datos son de C. angusticollis en sentido amplio, no de la subespecie.

Esa melaza es mucho más que un dulce. Todas las Camponotus llevan dentro una bacteria, Blochmannia, que vive en células especiales de su intestino y fabrica aminoácidos esenciales que la hormiga no puede producir. Según Wernegreen y sus colaboradores (2009), los antepasados de estas hormigas la adquirieron precisamente al atender insectos chupadores de savia, como los pulgones y las cochinillas. Es una alianza de millones de años que verás en marcha en cuanto le pongas un bebedero.

Hongos que toman el mando

En 2021, Baiswar y Firake publicaron el primer registro en la India de Pandora formicae infectando a C. angusticollis en arrozales. Es un hongo que se conocía sobre todo de las hormigas rojas de los bosques europeos, del género Formica, y que tiene una estrategia macabra: la obrera infectada sube a la vegetación, clava las mandíbulas en una brizna o una ramita y muere allí agarrada, en una posición desde la que el hongo dispersa mejor sus esporas (Małagocka y colaboradores, 2017).

No es el único hongo que «pilota» carpinteras en Asia. En los bosques de Tailandia, las obreras de Camponotus leonardi infectadas por el célebre hongo «zombi» Ophiocordyceps muerden el nervio principal de una hoja, todas hacia mediodía, y mueren allí colgadas (Hughes y colaboradores, 2011). En C. angusticollis no se ha citado, pero ilustra hasta qué punto estas hormigas grandes de la selva son un bocado codiciado.

Una gran desconocida de la noche

Lo que no se sabe de esta hormiga es casi tanto como lo que se sabe. No hay ningún estudio sobre dónde anida, cuántas obreras tienen sus colonias, cuándo vuelan las reinas ni cuánto tarda en desarrollarse la cría, y el macho ni siquiera se ha descrito. Las cifras que circulan sobre todo eso, como colonias de cientos o miles de obreras o reinas que viven décadas, salen de tiendas, no de estudios.

En lo que sí coinciden tiendas y criadores es en que es una hormiga de noche: las obreras salen a forrajear cuando oscurece. No hay estudios que lo confirmen en la naturaleza, pero encaja con lo que hacen otras grandes carpinteras de la región, como D. gigas. En casa significa que el espectáculo empieza al atardecer (ver «Comportamiento y observación»).

Tamaño y morfología

Una Camponotus grande, esbelta y muy polimórfica, de patas largas y sin aguijón, con obreras menores y obreras mayores que se distinguen a simple vista.

  • Coloración de sanguinolentus. Según Forel (1895), rojo sangre, ferruginoso y mate, con el gáster, las patas (salvo tarsos y articulaciones) y los escapos de las antenas de color pardo negruzco, y el pecíolo, la parte delantera de la cabeza y las mandíbulas más o menos parduscos. Según Bingham (1903), su color va del rojo amarillento claro al rojo granate oscuro, y algunas obreras mayores tienen la cabeza y las patas negras.
  • La forma típica, en cambio, es negra y opaca, con las antenas y las patas de pardas a rojizas (Jerdon, 1851; Bingham, 1903).
  • Obrera menor. Cabeza alargada, que se estrecha por detrás en un cuello o collarín, y pronoto también estrechado por delante: el «cuello estrecho» del nombre.
  • Obrera mayor. Cabeza muy grande, subtriangular y escotada por detrás, con mandíbulas fuertes de seis dientes, tórax alargado y estrecho y un gáster masivo.
  • Forma de la cabeza. En sanguinolentus, claramente más larga que ancha y de lados paralelos; en la forma típica, tan larga como ancha y con los lados que convergen hacia delante (Dhadwal y Bharti, 2023).
  • Patas. Largas, con las tibias prismáticas y acanaladas y una fila de espinas oblicuas en el borde interno (Forel, 1892).
  • Reina. Parecida a una obrera mayor, con el tórax muy abultado, donde estaban los músculos del vuelo, y el gáster masivo. Forel destacó como muy característicos los tonos ahumados de sus alas, pardos sobre todo junto a las venas.
  • Gáster. Termina en el acidoporo, la boquilla por la que las formicinas expulsan ácido fórmico. No tiene aguijón.
  • Macho. No se ha descrito.

Medidas aproximadas

  • Obrera mayor-media de sanguinolentus: 15 mm (Forel, 1895, en la descripción original)
  • Obreras mayores de la especie: 17–21 mm (Bingham, 1903)
  • Obreras menores de la especie: 12–15 mm (Bingham, 1903); 13–14 mm (Forel, 1892)
  • Reina de la especie: unos 20 mm (Forel, 1892)
  • Macho: sin medidas publicadas

Son medidas de hace más de un siglo, tomadas sobre pocos ejemplares, y, salvo la primera, se refieren a la especie en sentido amplio, sobre todo a la forma típica. No hemos encontrado medidas modernas. Las cifras más grandes que dan muchas tiendas, con reinas de 23–30 mm y obreras mayores de hasta 25 mm, no proceden de mediciones publicadas, así que preferimos no darlas.

Mantenimiento en cautividad

Dificultad: 4/5 – Avanzado

Come de todo, no tiene aguijón y en el día a día es tranquila. Aun así, en Antomas la situamos en el nivel avanzado, por cinco motivos:

  • Temperatura y ciclo anual. Nido a 22–26 °C en la época activa, con termostato, y una hibernación fría de 2–3 meses a unos 15 °C, sin bajar de 10 °C: hay que llevar bien las dos fases.
  • Humedad. Es una hormiga de bosque húmedo: el nido no puede secarse del todo, pero el exceso de agua trae moho. Hay que encontrar el punto.
  • Paciencia. La mayoría de tiendas y criadores la describen de crecimiento lento o moderado, y las obreras mayores tardan en llegar.
  • Hábitos nocturnos. De día se deja ver poco, y hay que aprender a observarla al atardecer.
  • Poca experiencia publicada. Hay pocos diarios de cría publicados, y prácticamente todos son de sanguinolentus, que es la forma que se vende: toca observar y ajustar.

Y merece la pena. Es una de las grandes Camponotus de Asia, esbelta, de patas largas y, en esta subespecie, de un rojo sangre muy llamativo, y en Europa se ve poco. Si todavía no has criado ninguna Camponotus tropical, empieza por Camponotus nicobarensis, también asiática, mucho más sencilla y de crecimiento rápido, o por la gigante africana Camponotus maculatus.

Parámetros recomendados

  • Temperatura del nido: 22–26 °C en la época activa, de primavera a otoño, con un lateral algo más cálido y siempre con termostato, para que la colonia elija. No necesita más calor.
  • Por qué así: es una hormiga de temperaturas frescas, no de calor constante: en verano el aire de su área ronda los 25–28 °C, pero el suelo del bosque, donde anida, se mantiene más fresco y estable.
  • Zona de forrajeo: a temperatura de casa, sin calor añadido.
  • Por la noche puede bajar unos grados sin problema, como en la naturaleza.
  • Humedad: sistemas de humedad llenos al principio y, después, un gradiente con una zona húmeda que no se seque nunca; forrajeo seco y ventilado (ver «Humedad: nunca seca del todo»).
  • Agua: siempre, en un tubo de ensayo con agua y algodón en la zona de forrajeo.
  • Luz: nido a oscuras y forrajeo con luz, con un ciclo normal de día y noche y sin sol directo.
  • Invierno: hibernación de 2–3 meses a unos 15 °C, sin bajar de 10 °C (ver «Invierno: hibernación fría»).

Humedad: nunca seca del todo

En buena parte de su área llueven más de 2.500 mm al año, y en la estación de lluvias la humedad del aire ronda el 75–85 %. En casa no hace falta reproducir una selva, pero sí evitar que la colonia se deshidrate, que en una especie de bosque húmedo es un error grave:

  • Al principio, los sistemas de humedad del hormiguero, bien llenos de agua: la reina y la cría pequeña la necesitan.
  • Con la colonia crecida, en Antomas recomendamos un gradiente: una parte del nido siempre húmeda, donde suelen llevar la cría más pequeña, y el resto más seco, donde se acumulan los capullos. La colonia elige.
  • Nunca empapado: la condensación en las paredes, el moho o los ácaros indican que sobra agua o que hay restos olvidados.

Hormigueros recomendados

Para empezar, en Antomas recomendamos un hormiguero de la gama Qbik Wild de Anthouse, de yeso, que guarda bien la humedad. Para una colonia como la que vendemos, con su reina y sus primeras obreras, el Qbik Wild One P 1C:

Cuando la colonia crezca, el paso natural es la gama Qbik Alpha, modular y más ligera, que se amplía con la colonia. Con esta hormiga, siempre con galerías grandes: las obreras mayores y la reina son largas y necesitan sitio para moverse y para mover la cría. Primero, un QBIK ONE con galerías grandes:

Para seguir ampliando, el QBIK DUO, también con galerías grandes. El nido, siempre proporcionado a la colonia: en uno demasiado grande, las cámaras que sobran se convierten en basurero, con moho y ácaros, y es uno de los errores contra los que más avisan las tiendas con esta especie. Amplía cuando veas muchas obreras paradas en el forrajeo porque dentro no caben. Completa el montaje así:

  • Zona de forrajeo amplia, con algo de sustrato y alguna corteza o rama para trepar, sin nada que llegue hasta la barrera: con esas patas largas, recorren mucho.
  • Agua en tubo de ensayo con algodón y un bebedero para el azúcar, nunca en algodón.
  • Calor en un lateral del nido, con termostato, lejos del bebedero.
  • Barrera de aceite mineral y tapa bien ajustada (ver «Fugas y barreras»).

Llegada y mudanza por volcado

En Antomas la vendemos como reina con obreras y prole: una colonia pequeña, con una sola reina, que ya ha pasado la fundación. Al recibirla:

  • Primeros días. Mantenla unos días tal como llega, en un sitio oscuro y sin vibraciones, a 22–24 °C. Obsérvala a menudo para comprobar que tiene agua y que la reina y la cría están bien atendidas.
  • Comida suave. Ofrécele una gota de néctar sobre un trocito de papel de aluminio y una presa pequeña y abierta. Retira lo que sobre al día siguiente.
  • Mírala a menudo, con cuidado. Observa cada día cómo están la reina, la cría y el agua, pero sin abrir el recipiente ni moverla más de lo necesario. Un criador perdió varias reinas de esta especie que, estresadas en un nido que no les convenía, se comieron o dejaron pudrir sus huevos.

Con las obreras con las que llega ya puede ir a su primer hormiguero. En Antomas lo hacemos por volcado:

  • Monta antes el hormiguero, con la humedad cargada, la barrera puesta y el agua en su sitio.
  • Trabaja sobre una bandeja, con un pincel suave o unas pinzas blandas, nunca con las manos.
  • Abre el tubo o el recipiente en el que llega en la zona de forrajeo, junto a la entrada del nido, y vuelca con suavidad a la reina, las obreras y la prole, ayudando a las rezagadas con el pincel.
  • Cierra la tapa y deja el nido a oscuras. En unas horas habrán llevado la cría dentro.

Para pasar después a un módulo mayor, el mismo método.

Crecimiento y obreras mayores

No hay datos científicos del desarrollo de esta hormiga, y lo que cuentan tiendas y criadores no coincide: entre unas 4 y unas 12 semanas de huevo a obrera, según la fuente y la temperatura. La mayoría la describe de crecimiento lento o moderado. El único diario de cría que hemos encontrado describe una colonia que pasó de 16 a unas 24 obreras en tres meses, todavía sin ninguna obrera mayor.

Las obreras mayores, con su cabeza grande, llegan cuando la colonia ya tiene fuerza, y antes cuanta más proteína reciba en la época activa. Una colonia, una reina: en Antomas no juntamos reinas ni colonias.

Alimentación

Azúcar en bebedero, siempre disponible. En la naturaleza, buena parte de su energía sale de la melaza de los pulgones. En Antomas recomendamos variar: el Néctar Blue Sugar de Anthouse 4–5 veces por semana y otro néctar o líquido azucarado 1–2 veces por semana. También puedes añadir algo de proteína al néctar. Ofrécelo siempre en un bebedero, donde la gota quede tendida y accesible, y nunca en algodón, que se enmohece y estropea el líquido enseguida.

Proteína: cuanta más, mejor. Es el motor del crecimiento, y un criador la describe como muy voraz. En la experiencia de Antomas, si haces mantenimiento a menudo y retiras los restos, es mejor pasarse que quedarse corto: la colonia entiende que tiene recursos y crece más deprisa y en mayor número. Si no vas a poder limpiar con frecuencia, mejor no sobrealimentar. Cambia el tipo de insecto de una semana a otra, para que no coman siempre lo mismo:

Al atardecer y abiertas. Como es nocturna, pon la proteína al caer la tarde y retira los restos a la mañana siguiente. Mientras la colonia sea pequeña, ofrécele las presas abiertas o troceadas. Compra los insectos a un proveedor fiable: los tratados con insecticidas pueden matar a la colonia.

Agua: siempre, en el tubo de ensayo con algodón de la zona de forrajeo, separada del azúcar.

Invierno: hibernación fría

Es una hormiga de clima fresco y necesita hibernar. En su área, el invierno, de diciembre a febrero, es fresco y seco, con noches de 8–13 °C. En Antomas recomendamos una hibernación de 2–3 meses a unos 15 °C, aproximadamente de diciembre a febrero, sin bajar de 10 °C: forma parte de su ciclo anual y la colonia la necesita para seguir sana.

  • Entrada poco a poco: en otoño, cuando baje la actividad y la puesta, ve bajando la temperatura unos grados cada semana hasta unos 15 °C.
  • Durante la hibernación: agua siempre disponible y algo de néctar; proteína, poca o ninguna. Revísala a menudo para ver que la reina está bien y que no aparece moho.
  • Salida poco a poco: al final del invierno, sube la temperatura de forma gradual hasta los 22–26 °C y vuelve a ofrecer proteína cuando se reactive.
  • Nada de calor todo el año: no la mantengas caliente en invierno; necesita su descanso frío.

Comportamiento y observación

Una hormiga del atardecer. De día verás una colonia tranquila y poco movimiento en el forrajeo; al caer la tarde salen las forrajeras, largas y rápidas, a recorrer la arena. Si quieres verlas en plena faena, obsérvalas al anochecer.

Tranquila, pero con carácter. Tiendas y criadores la describen como calmada con quien la cuida, pero muerde con fuerza cuando defiende el nido.

Observar sin miedo. En Antomas pensamos que las hormigas están para disfrutarlas, observarlas y aprender de ellas, no para tenerlas escondidas. Basta con dejarles el nido a oscuras y el forrajeo con luz, y observarlas con delicadeza, interviniendo y estresándolas lo menos posible. Se acostumbran a tu presencia.

Señales de alarma:

  • La colonia no crece en plena temporada: casi siempre falta proteína o la temperatura no es la adecuada.
  • Larvas que no avanzan o una reina que deja de poner: comprueba que el nido está a 22–26 °C en la época activa y que la colonia ha hecho su hibernación.
  • Obreras amontonadas en la zona húmeda y el resto del nido vacío: puede que esté demasiado seco.
  • Condensación, moho o ácaros: sobra humedad o hay restos olvidados.
  • Muchas obreras paradas en el forrajeo: toca ampliar.

Fugas y barreras

Como casi todas las Camponotus, trepa bien, y con esas patas largas una fuga no pasa desapercibida. En Antomas usamos con ellas aceite mineral:

  • Una franja fina y continua de aceite mineral en la parte alta de las paredes de la zona de forrajeo. Renuévala cuando acumule polvo o restos.
  • Tapa bien ajustada, como segunda línea.
  • Sin rendijas en conexiones, tapones y tubos.
  • Nada que sirva de puente hasta la barrera: ni ramas ni cortezas apoyadas cerca.

Manejo y seguridad

No pica: no tiene aguijón. Pero muerde, y una obrera mayor de este tamaño se hace notar; además puede rociar ácido fórmico, que escuece sobre la piel sensible o en un pequeño corte. Nada grave si trabajas con calma:

  • Siempre con herramientas: un pincel suave, unas pinzas blandas y, para los traslados, tubos y adaptadores. Nunca con las manos.
  • Abre el hormiguero lo justo, trabaja despacio sobre una bandeja y ciérralo al terminar.
  • No juntes reinas ni colonias distintas, ni la mantengas con otras especies.
  • Con niños pequeños en casa, que la disfruten mirando, con el hormiguero cerrado, pero que nunca la manipulen.

Es una especie exótica: en ningún caso debe liberarse.

Qué no hacer

  • Mantenerla con calor todo el año, sin hibernación.
  • Pasarse de calor: con 22–26 °C y un lateral algo más cálido le basta; el calor, siempre con termostato.
  • Dejar que el nido se seque del todo, o empaparlo entero.
  • Meter una colonia pequeña en un hormiguero enorme, o usar galerías pequeñas cuando lleguen las obreras mayores.
  • Abrir o mover a cada rato una colonia recién llegada: obsérvala a menudo, pero sin abrir el recipiente más de lo necesario.
  • Poner el azúcar en algodón o dejar que se acabe.
  • Darle siempre el mismo insecto o dejar restos más de un día.
  • Juntar reinas o colonias.
  • Manipularla con las manos o descuidar la barrera.

Fuentes científicas

Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre Camponotus angusticollis y su subespecie sanguinolentus, que es muy escasa, de los catálogos AntCat y AntWiki, de datos climáticos de su área de distribución y de la experiencia de Antomas y de otros criadores. Referencias principales:

  1. Jerdon, T. C. (1851). A catalogue of the species of ants found in Southern India. Madras Journal of Literature and Science 17: 103–127. doi:10.5281/zenodo.6297922
  2. Forel, A. (1892). Les Formicides de l’Empire des Indes et de Ceylan. Part I. Journal of the Bombay Natural History Society 7: 219–245. Texto en Internet Archive (acceso abierto)
  3. Forel, A. (1895). Les Formicides de l’Empire des Indes et de Ceylan. Part V. Adjonction aux Camponotinae. Journal of the Bombay Natural History Society 9: 453–472. doi:10.5281/zenodo.14352
  4. Bingham, C. T. (1903). The Fauna of British India, including Ceylon and Burma. Hymenoptera, Vol. II. Ants and Cuckoo-wasps. Taylor and Francis, Londres. Texto en Internet Archive (acceso abierto)
  5. Pfeiffer, M. & Linsenmair, K. E. (2000). Contributions to the life history of the Malaysian giant ant Camponotus gigas (Hymenoptera, Formicidae). Insectes Sociaux 47: 123–132. doi:10.1007/PL00001690
  6. Sabu, T. K., Vineesh, P. J. & Vinod, K. V. (2008). Diversity of forest litter-inhabiting ants along elevations in the Wayanad region of the Western Ghats. Journal of Insect Science 8: 69. doi:10.1673/031.008.6901
  7. Wernegreen, J. J., Kauppinen, S. N., Brady, S. G. & Ward, P. S. (2009). One nutritional symbiosis begat another: phylogenetic evidence that the ant tribe Camponotini acquired Blochmannia by tending sap-feeding insects. BMC Evolutionary Biology 9: 292. doi:10.1186/1471-2148-9-292
  8. Hughes, D. P., Andersen, S. B., Hywel-Jones, N. L., Himaman, W., Billen, J. & Boomsma, J. J. (2011). Behavioral mechanisms and morphological symptoms of zombie ants dying from fungal infection. BMC Ecology 11: 13. doi:10.1186/1472-6785-11-13
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  11. Małagocka, J., Jensen, A. B. & Eilenberg, J. (2017). Pandora formicae, a specialist ant pathogenic fungus: new insights into biology and taxonomy. Journal of Invertebrate Pathology 143: 108–114. doi:10.1016/j.jip.2016.12.007
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  14. Dhadwal, T. & Bharti, H. (2023). Two new species of the genus Camponotus Mayr, 1861 (Hymenoptera: Formicidae) with five new records from India. European Journal of Taxonomy 901: 1–51. doi:10.5852/ejt.2023.901.2317
Dificultad
Experimentado
Sin reseñas

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