Imperio Cortahojas - Atta mexicana
Edad: Menos de 1 añoReina: Noviembre de 2025Población: +10.000 obrerasTexto:Desde noviembre de 2025, esta reina ha transformado un pequeño cultivo de hongo en una metrópolis viviente. Más de 10.000 obreras avanzan en columnas, recortando vegetación, transportando fragmentos y alimentando el jardín fúngico que sostiene a todo el Imperio Cortahojas.En menos de un año, la colonia ha desplegado una extraordinaria fuerza dividida en castas: desde diminutas jardineras hasta grandes soldados, todas entregadas a una misma misión: cultivar, defender y expandir sin descanso los dominios de Atta mexicana.
Dificultad: 4/5 – Avanzado
Es un Imperio Cortahojas: una colonia de más de 10.000 obreras (7.500–15.000) con su reina, de noviembre de 2025, y menos de 1 año de edad.
La gran cortadora de hojas de México y Arizona, ya en plena expansión: un huerto de hongo grande, castas completas, de las minims a los soldados, y autopistas de hojas desde el primer día. Monogínica: una sola reina. Varios módulos del Kit Fungarium de Anthouse, hongo a 23–26 °C, humedad alta sin charcos, hojas frescas sin pesticidas cada día y basurero aparte. Nunca por encima de 30 °C de forma continuada: la reina puede quedar infértil. Trepan: barrera de aceite mineral. Majors: nunca con los dedos.
Atta mexicana (Smith, 1858) es una de las grandes hormigas cortadoras de hojas de Norteamérica y Mesoamérica, y la única Atta que llega al desierto de Sonora, en Arizona. No se come las hojas que corta: con ellas cultiva un hongo que alimenta a toda la colonia. En la naturaleza, sus nidos ocupan cientos de metros cuadrados, sus colonias reúnen probablemente millones de obreras y pueden vivir más de veinte años. Este Imperio Cortahojas se salta la parte más lenta y delicada de la cría: la fundación. Llega con miles de obreras de todas las tallas y su propio huerto, listo para crecer desde el primer día.
Biología
La cortadora que llegó al desierto
Las cortadoras del género Atta son, sobre todo, hormigas del trópico americano. A. mexicana es una de las que más se alejan de él: se reparte por buena parte de México, llega por el sur a Guatemala, El Salvador y Honduras y, por el norte, alcanza el sur de Arizona, en pleno desierto de Sonora. Habita desde regiones áridas y matorrales espinosos hasta bosques tropicales secos, zonas riparias y ambientes montañosos. Un estudio de 2023 encontró que sus condiciones más favorables están en los pinares y encinares de la Sierra Madre Occidental y en los bosques secos del Bajío: climas con lluvias de verano, de los que se protege bajo tierra.
Su pariente más cercana es A. texana, la cortadora de Texas y Luisiana; las dos forman el grupo Archeatta y son las únicas Atta de Estados Unidos. A. mexicana se reconoce por no tener pelos erectos en la parte trasera de la cabeza ni en el primer segmento del gáster, y por sus espinas del pronoto relativamente cortas.
Ciudades bajo el desierto
En el Organ Pipe Cactus National Monument, en Arizona, se han censado sus colonias durante tres décadas. Las grandes pueden ocupar un área central próxima a 20 × 20 m, llegan a explotar más de 2 hectáreas y usan túneles de hasta unos 130 m para alcanzar sus zonas de forrajeo. Una colonia establecida puede introducir unos 200 kg de materia vegetal seca al año en su sistema de cultivo.
A diferencia de Acromyrmex octospinosus, A. mexicana desarrolla nidos claramente policamerales: numerosos jardines de hongo repartidos en cámaras subterráneas y comunicados por túneles. Y esos nidos respiran: en los de otra cortadora, A. vollenweideri, se demostró que es el viento el que renueva el aire, que sale por los túneles centrales y entra por los periféricos. En cautividad, esta organización se reproduce con varios módulos de hongo conectados, y con una colonia como esta lo vas a necesitar pronto.
Un huerto que se renueva cada mes
Las obreras cortan hojas, flores y otros tejidos, los limpian, los trocean, los mastican y los incorporan al jardín, donde cultivan su hongo simbionte, Leucoagaricus gongylophorus. El hongo produce unas hifas engrosadas y nutritivas, los gongilidios, que alimentan sobre todo a las larvas; en la práctica, es la comida de toda la colonia. Y no es eterno: el sustrato de cada porción de hongo se agota en un mes aproximadamente, y las obreras lo retiran.
Aquí A. mexicana se sale de lo habitual. La mayoría de las Atta guardan su basura en cámaras subterráneas, pero ella, como A. colombica, la saca fuera del nido y la amontona en superficie. Con miles de obreras, ese hongo gastado sale en cantidad: por eso en un Imperio Cortahojas el basurero es parte central del montaje (ver «Basurero»).
Antibióticos de glándula, no de bacteria
El huerto tiene una plaga especializada, Escovopsis, un hongo parásito que solo vive en los jardines de las hormigas cultivadoras. Muchas cultivadoras, como Acromyrmex, se defienden con una capa blanquecina de bacterias productoras de antibióticos sobre la cutícula, Pseudonocardia. Atta ha perdido esa capa visible, o la ha reducido mucho, y confía en la secreción de su glándula metapleural, rica en ácido fenilacético, y en el «desherbado»: arrancan los trozos de hongo enfermos y los llevan al basurero. Los autores relacionan esta defensa química con el enorme tamaño de sus colonias. Por eso, en A. mexicana, una obrera limpia y brillante es lo normal.
Catadoras de hojas, y un hongo que avisa
Es polífaga, pero no corta cualquier cosa. En un estudio de 2020, las obreras prefirieron el rosal y rechazaron el café, el guayabo y el mandarino, este último más por las características físicas de la hoja que por su química. En otro de 2026 eligieron con claridad las hojas blandas, sin pelos y jugosas de la flor de mayo (Palicourea padifolia), cuyo extracto favorecía al hongo, y llegaron a retirar los pelos de las hojas del níspero japonés antes de cortarlas.
Y el hongo tiene la última palabra. Las obreras pueden aceptar una planta que lo perjudica, por ejemplo con fungicidas; horas después, unas 10 en un estudio con otra cortadora, empiezan a rechazarla, y esa «memoria» puede durar semanas: hasta 18 en Atta colombica. Dos lecciones: que la corten no significa que sea segura, y si dejan de cortar de golpe una planta que aceptaban, retírala y no insistas.
De minims a soldados: cada talla, un oficio
Es uno de los grandes atractivos de un Imperio Cortahojas: las castas completas. En Arizona, las obreras van de unos 2 mm a unos 12 mm, y cada talla tiene su oficio:
- Las minims, diminutas, trabajan dentro del jardín: manipulan y limpian el hongo y atienden los huevos y las larvas.
- Las obreras medias cortan y transportan la mayor parte del material vegetal.
- Las grandes majors o soldados se ocupan de la defensa y de las tareas que exigen mucha fuerza mandibular.
- Las basureras trabajan en el vertedero y se mantienen apartadas del huerto, para no llevarle los microbios de los residuos.
En una colonia de este tamaño verás todas a la vez, cada una a lo suyo.
Un miligramo para dar la vuelta al mundo
Se comunican con feromonas de rastro, señales de contacto y el olor de la colonia: cuando unas pocas exploradoras encuentran una planta adecuada, la ruta se convierte en poco tiempo en una corriente continua de obreras cargadas. Estas feromonas son de una potencia asombrosa. La primera feromona de rastro de una hormiga que se identificó fue la de su pariente A. texana, en 1971, y los autores calcularon que 0,33 mg bastarían, en teoría, para trazar un rastro alrededor de la Tierra. Es un cálculo teórico y un dato de A. texana: la de A. mexicana no se ha estudiado. Además, las cortadoras «escuchan»: producen vibraciones, la estridulación, que viajan por el suelo y las hojas.
Una sola reina, varios padres
En Arizona, las reinas aladas salen en la oscuridad previa al amanecer tras las tormentas de verano, con el hongo de su colonia natal guardado en una bolsita bajo la boca. La fundación es lo más difícil de su vida: en un estudio de 2023 murieron en laboratorio el 98–100 % de las reinas de Atta recogidas tras el vuelo. Un Imperio Cortahojas ya ha dejado esa etapa muy atrás.
En experiencia de Antomas, A. mexicana es monogínica: una sola reina por colonia. Las reinas no se toleran entre ellas y, si se juntan, se matan. Su pariente A. texana, en cambio, es poligínica en nuestra experiencia, y sus reinas pueden convivir. Eso sí, la reina se aparea solo durante el vuelo nupcial, pero normalmente con varios machos: en A. colombica, las colonias tenían de media 2,6 padres. El esperma que almacena esa noche tiene que durarle toda la vida, y por eso cuidamos tanto la temperatura (ver «Temperatura»).
Millones de obreras y veinte años de vida
En los censos de Organ Pipe, las colonias de A. mexicana vivieron normalmente 10–20 años; varias pasaron de los 20, pero ninguna aguantó los 30 años que duró el seguimiento. Las colonias maduras reúnen probablemente millones de individuos. Un Imperio Cortahojas de más de 10.000 obreras y menos de un año tiene, por tanto, todo el recorrido por delante.
Una colonia de cortadoras Atta creciendo en Antomas (canal de Antomas).
De plaga del campo a manjar
En México, a las Atta se las llama hormigas arrieras, y son una plaga agrícola importante: en los cultivos de amaranto del sur de Puebla, la arriera es la principal plaga. Pero sus reinas aladas, las chicatanas, son también un manjar prehispánico que se tuesta en el comal y se muele en salsas, en Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero o Puebla. Las de A. mexicana tostadas tienen un 43,7 % de proteína.
Tamaño y morfología
Atta mexicana presenta uno de los polimorfismos más espectaculares de las hormigas norteamericanas, y en un Imperio Cortahojas se ve en toda su extensión.
- Minims. Cuerpos muy pequeños y delicados, para trabajar en los estrechos espacios del jardín.
- Obreras medias. Mandíbulas adaptadas al corte y al transporte de vegetación.
- Majors. Una cabeza enorme y una musculatura mandibular extraordinariamente potente: auténticos soldados. En experiencia de Antomas, las mayores pueden hacer cortes que atraviesan la piel y hacen sangrar, aunque la especie no tenga aguijón.
- Reina. Enorme, con el gáster muy voluminoso; según Mintzer, la mayor hormiga conocida de Norteamérica.
- Color. Del marrón rojizo a tonos rojos oscuros o granates.
- Pupas. Desnudas, sin capullo.
Medidas aproximadas
- Minims: unos 2 mm
- Obreras medias: todas las tallas intermedias
- Majors (soldados): hasta unos 12 mm
- Reina: 20–22 mm y alrededor de medio gramo (unos 500 mg)
Son medidas de las poblaciones de Arizona. Las cifras más altas que circulan en algunas tiendas no tienen respaldo en las medidas publicadas.
Mantenimiento en cautividad
Dificultad: 4/5 – Avanzado
En Antomas la consideramos una especie de nivel avanzado, pero no es una especie solo para expertos. Con un Imperio Cortahojas te ahorras la fase más delicada, la fundación, y empiezas con una colonia estable y un huerto ya en marcha. A cambio, desde el primer día pide constancia con tres cosas:
- El hongo. La colonia depende por completo de él. Necesita humedad alta, sin charcos, y temperatura estable, nunca por encima de 30 °C de forma continuada, y no tolera las plantas tratadas.
- Las hojas. Hoja fresca, variada y libre de pesticidas cada día, todo el año, también en invierno.
- El espacio. Con más de 10.000 obreras, el crecimiento ya es rápido: hay que ir añadiendo módulos.
Si tienes acceso a hojas sin tratar y espacio para crecer, es perfectamente manejable. Y merece la pena como pocas: es asomarse a una de las sociedades más complejas del reino animal, una civilización de insectos que cultiva su propia comida.
Qué supone tener una colonia ya grande
- Espacio. No basta con un módulo: cuenta desde el principio con varios módulos del Kit Fungarium conectados, al menos una cámara de cultivo, una zona de forrajeo y un módulo aparte para el basurero, y con sitio para ampliar (ver «Montaje recomendado»).
- Hojas cada día. No hay cifras publicadas del consumo de una colonia en cautividad, así que no te daremos un número inventado. Como referencia, una colonia madura del desierto mete unos 200 kg de materia vegetal seca al año en su huerto, con probablemente millones de obreras. La tuya empieza con más de 10.000, y su consumo crecerá con ella: cuenta con ofrecer hoja fresca a diario y con ajustar la cantidad a lo que cortan.
- Un basurero mucho mayor. Cada porción de hongo se agota en un mes aproximadamente, y con miles de obreras sale hongo gastado, restos de hojas y cadáveres a diario. El basurero se llena rápido y hay que vaciarlo con regularidad (ver «Basurero»).
- Actividad constante. Las cortadoras estridulan, pero esas vibraciones viajan sobre todo por el suelo y las hojas y apenas se oyen. Lo que sí notarás es el movimiento: hay tráfico de hojas casi a todas horas, y en verano, más de noche que de día. Es un espectáculo, y conviene tenerla donde puedas atenderla a diario.
- Castas completas. De las minims a los soldados. Las majors grandes muerden con fuerza y pueden hacer sangrar: trabaja siempre con pinzas y sin meter las manos entre las obreras (ver «Manejo y seguridad»).
Parámetros recomendados
- Temperatura del hongo: 23–26 °C, lo más estable posible.
- Nunca por encima de 30 °C de forma continuada: en experiencia de Antomas, la reina puede quedar infértil (ver «Temperatura»).
- Zona de forrajeo: a temperatura ambiente.
- Humedad: elevada en la cámara del hongo, pero sin agua libre ni charcos; la zona de forrajeo, más seca, y el basurero, seco.
- Ventilación: constante, sin llegar a resecar el exterior del jardín.
- Agua: la bandeja de humedad de la cámara de cultivo. Un bebedero en el forrajeo es opcional: sacan bastante agua del propio hongo y de la humedad del montaje.
- Luz: un ciclo normal de día y noche. Evita el sol directo sobre la cámara del hongo, porque la calienta.
- Diapausa: no necesita.
Temperatura
Para el cultivo recomendamos 23–26 °C, con estabilidad. Es el rango habitual para mantener cortadoras en cautividad, y encaja con la especie: incluso en el desierto de Sonora, las cámaras del hongo mantienen condiciones relativamente constantes.
Mucho cuidado con el calor. En nuestra experiencia con las Atta, las reinas pueden quedar infértiles si están por encima de 30 °C de forma continuada, y el propio hongo también se deteriora. No conocemos ningún experimento que haya medido ese umbral en A. mexicana: es un límite de manejo basado en la experiencia, y tiene toda la lógica, porque la reina no vuelve a aparearse nunca. En una colonia como esta, la reina es todo el futuro del imperio. Si necesitas calor extra en invierno, mejor una fuente suave con termostato en un lateral de la cámara, y en verano, vigila que la habitación no se dispare.
Humedad, ventilación y drenaje
El hongo necesita humedad ambiental elevada, pero no debe permanecer mojado, y dejar que se seque es un error grave. Con una colonia grande, la masa de hongo también lo es: contiene mucha agua y, con la respiración de miles de hormigas, el recipiente alcanza enseguida una humedad muy alta. Si las paredes o la tapa están algo más frías, esa humedad se condensa, gotea sobre el jardín y puede acabar formando charcos en la parte inferior.
En experiencia de Antomas, el agua libre acumulada alrededor del hongo debe drenarse, sin esperar días a que se evapore. Cuando aparece, drena o extrae el agua, aumenta un poco la ventilación y comprueba si hay demasiado aporte de humedad o demasiada diferencia de temperatura entre el interior y las paredes. En el Fungarium, el hongo descansa sobre una rejilla elevada, por encima de una bandeja de agua, y eso ayuda mucho.
humedad elevada + ventilación constante + ausencia de encharcamiento
El equilibrio correcto se reconoce fácilmente: hongo húmedo y activo, sin costras secas, pero sin gotas cayendo continuamente ni charcos. Nunca pulverices agua directamente sobre el hongo.
Montaje recomendado
Para esta especie recomendamos el Kit Fungarium de Anthouse, un sistema modular diseñado específicamente para hormigas cortadoras de hojas, con módulos de 19,5 × 19,5 × 26 cm. Para un Imperio Cortahojas, cuenta con varios módulos conectados desde el principio:
- Cámara de cultivo con humedad pasiva: el hongo descansa sobre una rejilla elevada, por encima de una bandeja de agua, sin tocarla nunca.
- Capuchones reductores para ajustar el volumen al tamaño del hongo; con una colonia grande, seguramente los retirarás pronto.
- Higrómetro y termómetro integrados.
- Caja de forrajeo y mantenimiento, conectada con tubos anchos, por los que las obreras pasan cargadas de hojas.
- Puertas giratorias de cierre total, opcionales, para aislar cada módulo al limpiar o ampliar. Con miles de obreras, muy recomendables.
Separa como mínimo cámara de hongo → zona de forrajeo → basurero, con el basurero en un módulo propio desde el principio. Conforme crezca el hongo, conecta nuevas cámaras de cultivo: es una especie naturalmente policameral y no conviene concentrar todo el cultivo en una sola caja. En el forrajeo, coloca las hojas frescas y, si quieres, un bebedero, que es opcional. Como trepan por superficies lisas, protégelo con una franja de aceite mineral en la parte alta de las paredes y mantenlo bien cerrado.
Consulta también la ficha de la colonia normal: Atta mexicana – Hormiga Cortadora de Hojas Gigante
Llegada e instalación
Un Imperio Cortahojas llega siempre con su hongo, en un recipiente con la reina y sus obreras. Muchas veces incluimos además un tubo de ensayo con hongo de refuerzo, por si el jardín principal llegase algo tocado por el viaje.
Muy importante: las hormigas del tubo de refuerzo hay que quitarlas. No pueden mezclarse nunca con las obreras del recipiente de la reina. Antes de usar ese hongo, retira todas las hormigas que lleve con unas pinzas blandas o un pincel, y revísalo bien, porque las minims se esconden dentro del jardín. Esas hormigas no se juntan con tu colonia en ningún momento.
- Antes de abrir nada: varios módulos montados y conectados, con la bandeja con agua y la rejilla, la zona de forrajeo con hojas tiernas y la franja de aceite mineral, el basurero preparado y las tapas comprobadas.
- Primero, el tubo de refuerzo: si viene, quítale todas las hormigas y déjalo aparte, cerrado, a la misma temperatura.
- El hongo principal, en bloques grandes: pásalo a la cámara de cultivo con las obreras que lleve encima, sin desmenuzarlo. Con una colonia de este tamaño, puede que tengas que repartirlo en varios bloques, siempre grandes y completos.
- El refuerzo, solo si hace falta: si el jardín principal ha llegado medio mal, coloca a su lado el hongo del tubo, ya sin ninguna hormiga.
- Las rezagadas de la colonia, por volcado: las obreras que queden en el recipiente de la reina se vuelcan con suavidad en la zona de forrajeo y volverán solas al hongo. Nunca vuelques ahí las del tubo de refuerzo.
- Calma: déjalas uno o dos días tranquilas, con hojas tiernas a su alcance, mientras reorganizan el jardín.
Para las ampliaciones no hace falta trasladar nada: basta con conectar el nuevo módulo, y son las propias hormigas las que deciden cuánto hongo llevan a cada uno.
Manejo del hongo
Un jardín sano debe manipularse lo mínimo posible: se observa perfectamente a través de las paredes de la cámara. No mezcles hongo de diferentes colonias de forma rutinaria; el refuerzo que a veces enviamos es la excepción, y siempre sin sus hormigas. Ten en cuenta que el jardín crece hacia arriba y, en una colonia en plena expansión, muy deprisa: si el hongo ya ocupa casi toda la cámara, retira un capuchón o conecta un módulo nuevo.
Basurero
En un Imperio Cortahojas, el basurero merece un apartado propio. En la naturaleza, A. mexicana saca su basura fuera del nido, y en cautividad conviene reproducirlo con un módulo externo, separado físicamente de las cámaras de hongo y más bien seco.
- Volumen: con miles de obreras, el hongo gastado, los restos de hojas y los cadáveres salen a diario, y el basurero se llena deprisa. Vacíalo con regularidad.
- Sin tocar el hongo: el recipiente debe poder desconectarse y limpiarse sin abrir las cámaras de cultivo. Las puertas giratorias ayudan mucho.
- Deja que elijan el vertedero, y una vez establecido, no lo cambies continuamente de sitio.
- Hongo gris o pardo en el basurero: normal. Cada porción de hongo se agota en un mes aproximadamente; no es una enfermedad.
Alimentación
Las cortadoras alimentan su huerto con hojas, y la dieta debe ser amplia, variada y siempre libre de tratamientos. Cuanta más hoja fresca, más hongo y más colonia: si haces mantenimiento a diario y retiras lo que no usan, es mejor ofrecer de sobra. Retira las hojas marchitas que no hayan cortado antes de que se enmohezcan.
- Rosal (hojas y pétalos), también con respaldo científico: fue una de las preferidas en el laboratorio.
- Hibisco (hojas y, según la colonia, flores), de plantas que sepamos que no han sido tratadas.
- Naranjo y otros cítricos: en nuestra experiencia funcionan bien las hojas jóvenes, más tiernas, y la naranja como fruta se la comen bastante bien. Como matiz, en el estudio de 2020 rechazaron las hojas de mandarino, por eso preferimos la hoja joven a la madura.
- Almendro (hoja y flor en temporada), morera (hojas tiernas) y zarza.
En invierno. Cuando el almendro y la morera pierden la hoja, apóyate en las de hoja perenne, como la zarza, los cítricos o el hibisco, y en estos recursos, que en Antomas usamos mucho en esa época:
- Pétalos de rosa secos, que se venden ya preparados, aptos para el consumo y sin tratamientos.
- Fruta del supermercado: manzana, plátano y naranja, que se comen bastante bien.
- Verduras: lechuga, coliflor y brócoli, que aceptan bien.
- Copos de avena, sobre todo cuando hay mucha humedad en el montaje: son un recurso seco, que no añade agua.
La fruta y la verdura son un complemento: en cantidades pequeñas y retirando los restos antes de que fermenten.
Evita el café y el guayabo, que rechazaron en el laboratorio, y cualquier planta tratada: flores de floristería, plantas de vivero u ornamentales recién compradas y plantas de jardines o campos que se fumigan. Lavar una hoja no garantiza su seguridad, porque muchos fitosanitarios son sistémicos. Introduce lo nuevo poco a poco y observa el hongo los días siguientes.
Sin insectos. Las cortadoras no necesitan proteína animal: su comida es el hongo.
Néctar, solo de vez en cuando. No es necesario. Si quieres, ofrece un poco de néctar o de líquido azucarado de forma muy ocasional, como suplemento, más o menos cada 15 días, siempre en un bebedero y nunca en algodón, y retira lo que sobre. No lo conviertas en una rutina.
Agua, opcional. Puedes poner un bebedero en el forrajeo, pero no hace falta: en nuestra experiencia, sacan bastante agua del propio hongo y de la humedad que se evapora en el montaje. Lo que sí es un error grave es dejar que el hongo se deshidrate.
Diapausa
Atta mexicana no necesita una diapausa fría. Incluso en Arizona mantiene el hongo en cámaras profundas, de temperatura muy amortiguada, y sigue forrajeando de día en pleno invierno. Mantén aproximadamente las mismas condiciones todo el año.
Comportamiento en cautividad
Autopistas de hojas. Una planta nueva se convierte en pocas horas en una corriente continua de obreras cargadas con trozos de hoja, a menudo más grandes que ellas. En verano, no te extrañe ver más actividad de noche que de día.
Observar sin miedo. En Antomas pensamos que las hormigas están para disfrutarlas, observarlas y aprender de ellas. Basta con observarlas con delicadeza, interviniendo lo menos posible: el huerto se ve a través de las paredes, sin abrirlo.
Señales de que todo va bien: hongo húmedo, esponjoso y en crecimiento, obreras cortando y acarreando hojas, y hongo viejo saliendo al basurero de forma regular.
Señales de alarma:
- El hongo encoge, se seca o forma costras: falta humedad.
- Gotas continuas o charcos en la parte inferior: sobra agua o falta ventilación.
- Dejan de cortar de golpe una planta que aceptaban: retírala.
- Las obreras se amontonan fuera del hongo, sin sitio dentro: toca ampliar.
Fugas y barreras
Una colonia de este tamaño tiene miles de exploradoras, las majors son muy fuertes, las minims pasan por rendijas diminutas y, en nuestra experiencia, trepan por las superficies lisas. Recomendamos una franja de aceite mineral en la parte alta de las paredes del forrajeo, que en nuestra experiencia funciona bastante bien; tapas bien ajustadas en todos los módulos; respiraderos con malla fina; nada que sirva de puente cerca de la barrera, y revisar tubos y uniones después de cada ampliación.
Manejo y seguridad
Las grandes majors merecen una advertencia específica: sus mandíbulas están impulsadas por una musculatura enorme y, en experiencia de Antomas, pueden hacer cortes que atraviesan la piel y hacen sangrar. No las agarres con los dedos. Usa pinzas y un montaje que permita alimentar, limpiar y ampliar sin meter las manos entre las obreras. No juntes reinas ni colonias distintas. Es una especie exótica y, en su área natural, una plaga agrícola: en ningún caso debe liberarse.
Qué no hacer
- Pulverizar agua sobre el hongo, dejar charcos o dejar que se seque.
- Dar hojas de floristería, de vivero o de cualquier planta tratada.
- Basar la dieta en una sola planta, o convertir el néctar en una rutina.
- Tener a la reina o el hongo por encima de 30 °C de forma continuada: la reina puede quedar infértil.
- Mezclar las hormigas del tubo de refuerzo con las de la colonia.
- Juntar reinas, que se matan entre ellas, o colonias distintas.
- Abrir o fragmentar el jardín para ver su interior.
- Quedarse sin espacio o dejar que el basurero se desborde.
- Descuidar la barrera de aceite: trepan por superficies lisas.
- Hacerle una diapausa fría.
- Agarrar a las majors con los dedos.
Fuentes científicas
Esta ficha se ha elaborado a partir de la bibliografía científica sobre Atta mexicana y las hormigas cortadoras de hojas, en especial de los censos de campo de A. C. Mintzer en el Organ Pipe Cactus National Monument (Arizona), publicados en Park Science en 2018 (acceso abierto), y de la experiencia de Antomas y de otros criadores. Referencias principales:
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- Infante-Rodríguez, D. A. et al. (2020). Phytochemical characteristics of leaves determine foraging rate of the leaf-cutting ant Atta mexicana (Smith) (Hymenoptera: Formicidae). Chemoecology 30: 147–159. doi:10.1007/s00049-020-00306-4
- Mintzer, A. (1979). Foraging activity of the Mexican leafcutting ant Atta mexicana (F. Smith), in a Sonoran Desert habitat (Hymenoptera, Formicidae). Insectes Sociaux 26: 364–372. doi:10.1007/BF02223555
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- Dificultad
- Experimentado
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