Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Para dar su consentimiento sobre su uso pulse el botón Acepto.
Preferencias de cookies
| Cookie | Proveedor | Propósito | Caducidad |
|---|---|---|---|
| PHP_SESSID | antomas.es | La cookie PHPSESSID es nativa de PHP y permite a los sitios web almacenar datos de estado serializados. En el sitio web se utiliza para establecer una sesión de usuario y para pasar los datos de estado a través de una cookie temporal, que se conoce comúnmente como una cookie de sesión. Estas Cookies solo permanecerán en su equipo hasta que cierre el navegador. | Sesión |
| PrestaShop-# | antomas.es | Se trata de una cookie que usa Prestashop para guardar información y mantener abierta la sesión del usuario. Permite guardar información como la divisa, el idioma, identificador del cliente, entre otros datos necesarios para el correcto funcionamiento de la tienda. | 480 horas |
Myrmecia chyrsogaster - Hormiga Bulldog dorada
Paga en 3 plazos, sin intereses. 0%TAE.
Myrmecia chrysogaster – Hormiga bulldog dorada
Biología
Myrmecia chrysogaster es una especie del género Myrmecia originaria de Australia, caracterizada por su tamaño medio dentro del grupo, su comportamiento depredador y su elevada reactividad ante estímulos externos. Destaca visualmente por la tonalidad dorada del gáster y por la presencia de tonos rojizos en varias estructuras corporales.
Al igual que el resto del género, basa su estrategia de supervivencia en la caza individual, sin dependencia de reclutamientos masivos. Las obreras localizan, persiguen y capturan presas de forma solitaria, utilizando sus mandíbulas y su aguijón para inmovilizarlas con rapidez y precisión.
Posee un sistema visual desarrollado que le permite orientarse con eficacia y detectar presas o amenazas en su entorno inmediato, lo que se traduce en una conducta vigilante y reactiva.
Presenta una actividad marcadamente diurna, desarrollando el forrajeo durante las horas de luz.
Se trata de una especie territorial y defensiva, con respuestas rápidas ante perturbaciones. Las obreras reaccionan de forma inmediata ante vibraciones o intrusiones, utilizando su aguijón si es necesario.
Las colonias son reducidas, generalmente compuestas por unos pocos cientos de individuos, coherentes con su estrategia de vida basada en la caza individual.
Tamaño y morfología
Myrmecia chrysogaster presenta una morfología compacta y robusta. Su rasgo más distintivo es la combinación de coloraciones: el gáster presenta tonos dorados característicos, mientras que las patas, mandíbulas, y peciolo muestran tonalidades rojizas. En algunos casos, estas tonalidades rojas pueden extenderse parcialmente al tórax, generando una coloración aún más contrastada.
Pese a sus cortas patas, tiene una gran agilidad y velocidad de movimiento. Los ojos compuestos están muy desarrollados y son prominentes, reflejando su dependencia de la visión en la orientación y la caza.
Las mandíbulas son fuertes y dentadas, diseñadas para sujetar presas vivas con eficacia.
Medidas aproximadas
- Obreras: 0,8-2,4 cm
- Reina: 2,2-3 cm
Mantenimiento en cautividad
Myrmecia chrysogaster es una especie exigente, recomendada para criadores con experiencia, aunque dentro del género no se considera especialmente difícil, situándose en un nivel intermedio en comparación con otras Myrmecia.
Requiere temperaturas moderadas y estables:
- Temperatura: 24–27 °C
- Humedad: 50–70 %
- Nidos: uso de materiales naturales, con mezcla de sustratos adecuada (fibra de coco, arena fina, arcilla, etc..) y cámaras amplias que permitan un correcto hilado y la creación de gradientes de humedad
Puede realizar una invernación suave entre los meses de junio y agosto, con temperaturas comprendidas entre 10 y 20 °C, durante la cual el desarrollo larvario se ralentiza notablemente. No obstante, en Europa es habitual que se adapte al ciclo climático del hemisferio norte, realizando esta diapausa blanda entre los meses de diciembre y febrero, manteniendo cierta actividad y presencia de larvas en el nido.
La alimentación en cautividad debe basarse en dos pilares:
- Carbohidratos: líquidos azucarados o néctares, que pueden ofrecerse de forma continua (ad libitum)
- Proteínas: presas pequeñas, adecuadas a su tamaño reducido dentro del género, como lepismas, termitas, grillos pequeños y cucarachas de pequeño tamaño.
No presenta buena capacidad de trepa sobre superficies lisas, lo que reduce significativamente el riesgo de escape en este tipo de instalaciones.
Su manipulación directa no está recomendada bajo ningún concepto y debe realizarse exclusivamente mediante herramientas entomológicas.