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Myrmecia piliventris -Hormiga Bulldog de Cola Dorada
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Myrmecia piliventris – Hormiga Bulldog de Cola Dorada
BIOLOGÍA
Myrmecia piliventris es una bulldog ant australiana descrita por Frederick Smith en 1858 y perteneciente al grupo mandibularis. Su nombre común inglés más utilizado es Golden-tailed Bull Ant, debido a la densa pubescencia amarillo-dorada que recubre buena parte del postpecíolo y del gáster y contrasta fuertemente con el resto del cuerpo, predominantemente oscuro.
Forma parte además del conjunto de Myrmecia conocidas informalmente en Australia como “toothless bull ants”. El nombre puede resultar engañoso: no carece literalmente de dientes. Sus mandíbulas son largas, casi rectas y presentan solo pequeños dientes, concentrados principalmente hacia el extremo, en vez de la marcada dentición presente en otras bulldog ants. La descripción original ya mencionaba esos diminutos dientes dirigidos hacia atrás.
Su distribución es amplia en el sur y este de Australia. Existen ejemplares confirmados de Stanthorpe, Queensland; Uralla y otras localidades de Nueva Gales del Sur; Canberra y ACT; Victoria; Australia Meridional e incluso Kangaroo Island. Los registros recopilados sitúan a la especie aproximadamente entre 24,8 y 37,7° S.
No vive, por tanto, en un único tipo de clima. Algunas poblaciones se encuentran en regiones relativamente templadas, mientras otras soportan inviernos interiores con heladas frecuentes. Esta variación es importante a la hora de diseñar la Diapausa y hace especialmente útil conocer la procedencia de la línea comercial.
Los ejemplares de colecciones científicas muestran una ecología bastante más diversa de lo que suele aparecer en las fichas comerciales. M. piliventris ha sido recogida principalmente en bosque esclerófilo seco, pero también en bosque húmedo esclerófilo, bosque abierto de eucalipto, sabana arbolada y comunidades de brigalow. Hay registros de forrajeras sobre el suelo, entre hojarasca, bajo piedras y rocas y ascendiendo por árboles.
Uno de los registros de Canberra resulta especialmente interesante: una obrera fue observada ascendiendo por el tronco de un eucalipto amarillo o yellow box, Eucalyptus melliodora. Otro ejemplar de colección fue encontrado en cavidades de un antiguo termitero de nasutitermes situado en la base de Eucalyptus marginata, el conocido jarrah australiano.
No significa que M. piliventris sea una hormiga arborícola. Sus nidos son fundamentalmente terrestres, pero estas observaciones muestran que las obreras exploran activamente tanto el suelo como la vegetación y que una arena completamente plana limita parte de su repertorio natural.
Los horarios registrados también apoyan una actividad principalmente diurna. En material de campo aparecen forrajeras recogidas a las 9:00, 10:00 y 16:00, además de numerosos avistamientos diurnos en Canberra. Como ocurre con otras Myrmecia, posee una visión muy desarrollada y utiliza activamente referencias visuales durante el forrajeo.
En cautividad recomiendo por ello un ciclo lumínico claro, con unas 11–13 horas de luz ambiental durante la fase activa. No hace falta iluminar el interior del nido; es la arena la que debe experimentar una alternancia clara entre día y noche.
Alimentación y caza
Es una depredadora oportunista. Las bulldog ants capturan artrópodos enteros que transportan al nido para alimentar principalmente a sus larvas, mientras que las obreras adultas complementan su dieta mediante néctar, jugos vegetales y otros líquidos ricos en carbohidratos. Las fuentes australianas dedicadas específicamente a M. piliventris recomiendan en cautividad pequeñas cucarachas, grillos, drosófilas y fragmentos de tenebrio, junto con agua azucarada o miel en pequeñas cantidades.
No convertiría estos insectos de cría en una lista de “presas naturales” demostradas. La bibliografía específica de M. piliventris no permite todavía elaborar una lista detallada de las especies que captura en campo.
En cautividad sí parece responder especialmente bien a presas pequeñas y móviles. Criadores australianos recomiendan durante la fundación presas suficientemente pequeñas para que la reina pueda dominarlas sin asumir demasiado riesgo: microgrillos, pequeñas cucarachas o drosófilas. La alimentación proteica frecuente resulta particularmente importante mientras hay larvas.
Como curiosidad puramente de hobby, un cuidador australiano con una colonia estable de M. piliventris describía a sus obreras como extremadamente activas y observó una buena aceptación de mango maduro; también señalaba que su reina mantenía una puesta especialmente constante comparada con otras Myrmecia que criaba. Es una observación individual, no un dato biológico de la especie, pero confirma que pequeñas porciones de fruta madura pueden utilizarse ocasionalmente como enriquecimiento y fuente adicional de carbohidratos.
No dejaría fruta durante muchas horas debido al riesgo de fermentación y aparición de ácaros.
Estructura social: una Myrmecia poco convencional
Uno de los aspectos más interesantes de M. piliventris es su estructura social.
En poblaciones estudiadas se han encontrado entre 1 y 4 reinas por colonia, y las reproductoras mostraron además un grado extraordinariamente elevado de poliandria: se estimaron entre 1 y 9 machos diferentes por reina, con valores efectivos que en algunos análisis fueron todavía mayores. La misma población mostraba polidomia y un patrón genético compatible con fundación dependiente, es decir, formación de nuevos nidos mediante división o gemación a corta distancia de la colonia original.
Las reinas de determinados linajes han sido descritas además como subápteras o ergatoides, con alas reducidas y una morfología mucho menos especializada para vuelos largos que la de las grandes reinas aladas de otras Myrmecia.
Hay que interpretar estos datos con prudencia.
M. piliventris presenta una extraordinaria diversidad genética y cromosómica y probablemente oculta una complejidad taxonómica aún no completamente resuelta. No asumiría que todas las poblaciones son obligatoriamente poligínicas ni que cualquier reina pueda introducirse en cualquier colonia.
La regla para cautividad debe ser muy sencilla: si una colonia llega establecida con varias reinas, no separarlas; pero tampoco añadir posteriormente reproductoras procedentes de otro nido.
Una de las hormigas cromosómicamente más extrañas conocidas
La citogenética de M. piliventris merece una pequeña mención porque es realmente excepcional.
En dos colonias recogidas en Black Mountain, Canberra, los investigadores encontraron individuos morfológicamente atribuidos a M. piliventris con cariotipos completamente distintos: una colonia presentaba n = 34, mientras otra tenía tan solo n = 2 / 2n = 4. Los propios autores señalaron que una diferencia tan enorme probablemente escondía más de una especie biológica bajo una morfología muy parecida.
Posteriormente se han recopilado para material identificado como M. piliventris otros números cromosómicos, incluidos 2n = 6, 34 y 64.
No afecta directamente al mantenimiento, pero explica por qué debemos ser cautos al extrapolar comportamiento, estructura colonial o Diapausa entre poblaciones geográficamente alejadas.
Fundación
En el medio natural, la polidomia y la existencia de reinas subápteras indican que algunas poblaciones pueden fundar de forma dependiente mediante gemación.
Sin embargo, en cautividad también se mantienen reproductoras aisladas y las fuentes australianas especializadas tratan la fundación como semiclaustral: la reina necesita acceso a alimento durante el desarrollo de la primera generación.
Necesita una cámara segura conectada a una pequeña zona de forrajeo.
Durante esta fase ofrecería presas pequeñas cada pocos días según consumo y desarrollo de las larvas, además de pequeñas gotas de néctar o agua azucarada. Algunos criadores australianos llegan a ofrecer proteína cada 1–2 días mientras existe prole, aunque no considero necesario convertir esa frecuencia en una regla rígida: hay que ajustar la alimentación al consumo real y retirar los restos.
La fundación puede ser lenta. Los tiempos difundidos entre criadores son muy variables y no existe una serie científica específica suficientemente sólida para dar un número exacto de días de huevo a obrera. No incluiría por tanto un calendario cerrado.
También reduciría las molestias al mínimo. La ventaja de conectarle una pequeña arena es precisamente poder alimentar sin abrir ni manipular directamente la cámara de la reina.
TAMAÑO Y MORFOLOGÍA
Myrmecia piliventris es una bulldog ant de talla media.
La descripción original daba a la obrera una longitud aproximada a 12–13 mm, y los registros modernos verifican con frecuencia animales alrededor de 12–15 mm.
En el hobby australiano se comercializan reinas cercanas a 15–20 mm, aunque existe una variabilidad considerable y prefiero no fijar una talla más estrecha hasta medir directamente la línea de Antomas.
No presenta una casta de soldados diferenciada.
El cuerpo es predominantemente negro o marrón muy oscuro, con patas que suelen mantenerse oscuras o marrón rojizas. Esto ayuda a diferenciarla de Myrmecia fulvipes, cuyas patas presentan normalmente una coloración roja o amarillenta mucho más contrastada.
El rasgo visual más característico es el gáster, cubierto por una densa pubescencia dorada o amarillo pálido que puede ocultar parcialmente la escultura de la cutícula. Ya la descripción original de Smith señalaba que el abdomen estaba recubierto por pubescencia dorada clara.
Las mandíbulas son largas, estrechas y casi rectas, con dentición muy reducida salvo hacia la punta.
Los ojos son grandes y prominentes.
Posee aguijón plenamente funcional.
Las larvas maduras forman capullos, un punto especialmente importante para su mantenimiento porque tanto la humedad como la disponibilidad de sustrato influyen mucho en el éxito de la pupación.
MANTENIMIENTO EN CAUTIVIDAD
Dificultad: 5/5 – Experto
No es especialmente frágil una vez establecida, y su tamaño resulta bastante más manejable que el de Myrmecia gulosa, M. pavida o M. pyriformis. Sin embargo, combina fundación semiclaustral, crecimiento relativamente lento, visión excelente, velocidad, aguijón funcional y una pupación que exige controlar bien temperatura, humedad y sustrato.
Temperatura, humedad y desarrollo de la prole
Durante la fase activa recomiendo aproximadamente 22–26 °C, proporcionando un gradiente y evitando calentar uniformemente todo el hormiguero.
En Antomas aplicamos a esta especie el mismo criterio que utilizamos con otras Myrmecia: evitamos mantener de forma sostenida las larvas maduras por encima de unos 28 °C, porque hemos observado problemas de hilado y formación del capullo a temperaturas superiores.
No atribuiría este problema a un mecanismo fisiológico concreto que no esté demostrado; es una observación práctica de cautividad.
Si queremos acelerar el desarrollo, es mucho más seguro trabajar sobre 24–26 °C que mantener la colonia constantemente a 29–30 °C.
La humedad debe estar claramente distribuida por zonas.
Huevos y larvas jóvenes necesitan una región moderadamente húmeda. En criadores australianos se repite la recomendación de mantener pequeñas zonas del sustrato frescas y ligeramente húmedas, sin llegar a saturarlas.
Las pupas y los capullos necesitan justo lo contrario: una zona considerablemente más seca.
En experiencia de Antomas, un capullo mantenido demasiado húmedo puede saturarse de agua y la pupa terminar muriendo dentro. Por eso nunca aconsejamos que toda la cámara de cría esté continuamente mojada.
La colonia debe poder mover la prole entre una zona húmeda y otra seca según el estadio.
Este gradiente es bastante más importante que intentar conseguir un porcentaje ambiental exacto.
Sustrato para el hilado
Una cámara completamente lisa y desnuda no es la mejor opción para una Myrmecia que forma capullos.
Dentro del nido proporcionaría siempre una mezcla de materiales con granulometrías distintas: arena fina, algo de arena más gruesa, tierra mineral, pequeñas fibras vegetales y partículas de sustrato seco.
No hace falta rellenar la cámara.
La idea es que las obreras puedan transportar el material y colocarlo alrededor de las larvas maduras cuando comienzan a hilar.
Esta recomendación es especialmente importante en montajes acrílicos o impresos en 3D, donde de otro modo la larva dispone de muy pocos puntos de apoyo.
Hormiguero recomendado
Para empezar, nuestra recomendación para Myrmecia piliventris es un Qbik One Wild de Anthouse con galería grande.
Por tamaño resulta especialmente adecuado para una reina, una fundación o una colonia joven: ofrece una cámara suficientemente amplia para la reproductora y las grandes larvas sin sobredimensionar el sistema, permite incorporar sustrato directamente dentro del nido y sigue siendo suficientemente pequeño para controlar bien humedad, alimento y residuos.
Además, el formato Wild permite proporcionar el tipo de mezcla de sustrato que recomendamos para el hilado de los capullos.
No trasladaría una reina o una colonia de cinco obreras directamente a un Nona enorme.
Conforme aumenta la población puede ampliarse de manera modular y, si la colonia llega a ser grande, pasar posteriormente a sistemas Wild de mayor capacidad.
Zona de forrajeo
Aunque el nido pueda empezar siendo pequeño, no haría una arena completamente desnuda.
Los registros naturales incluyen obreras sobre suelo, hojarasca y troncos de eucalipto, por lo que unas pocas ramas bajas, corteza y piedras aumentan mucho las posibilidades de observar comportamiento natural.
No necesitamos construir un terrario completo.
De hecho, una arena excesivamente compleja dificulta retirar presas y comprobar fugas. Basta con proporcionar algunas estructuras estables que puedan utilizar como referencias visuales.
Mantendría esas referencias durante bastante tiempo en el mismo lugar.
Para una hormiga visual, reorganizar toda la decoración semanalmente no aporta ninguna ventaja.
Alimentación
Los adultos necesitan acceso regular a carbohidratos líquidos.
Puede utilizarse néctar para hormigas, agua azucarada o pequeñas cantidades de miel diluida, siempre en recipientes o gotas donde no exista riesgo de ahogamiento.
La proteína debe adaptarse a la cantidad de larvas.
Funcionan especialmente bien drosófilas, moscas, pequeñas cucarachas, microgrillos, polillas y fragmentos de tenebrio. Para una fundación preferiría presas pequeñas o lesionadas, que la reina pueda dominar sin asumir riesgos.
En una colonia establecida sí podemos utilizar algunas presas vivas para observar la caza.
Las guías australianas específicas para M. piliventris recomiendan aumentar considerablemente la proteína mientras hay prole en crecimiento y reducirla cuando la colonia deja de aceptarla.
No utilizaría vitaminas o calcio en polvo: con una dieta variada de insectos no existe una necesidad demostrada de suplementación.
Agua limpia siempre disponible.
¿Salta?
No la vendería como una “jumping ant”.
Existe discusión incluso entre criadores australianos: algunos aficionados afirman haber observado pequeños saltos en las toothless bull ants, mientras otros cuidadores que han mantenido M. piliventris niegan que presente la locomoción saltatoria típica de M. pilosula o M. nigrocincta.
No he encontrado un estudio morfofuncional que demuestre para M. piliventris las adaptaciones de salto documentadas, por ejemplo, en M. nigrocincta.
Por ello la describiría simplemente como rápida y muy visual, sin utilizar “saltadora” como característica de la especie.
Diapausa
La especie necesita una estacionalidad invernal clara, aunque no dispongamos de evidencia suficiente para hablar de una Diapausa fisiológica obligatoria con un umbral térmico universal.
Las localidades reales lo dejan bastante claro.
En Uralla, Nueva Gales del Sur, donde existen registros históricos de M. piliventris, la máxima media de julio es de apenas 11,8 °C.
En Stanthorpe, Queensland, otra localidad confirmada mediante ejemplares de museo, la temperatura media de julio ronda los 8,6 °C, y se producen regularmente noches con heladas.
Canberra contiene asimismo numerosas poblaciones verificadas de la especie y experimenta un invierno frío para los estándares australianos.
Por tanto, no mantendría una línea templada de M. piliventris a 25–27 °C durante doce meses.
En cautividad recomiendo una ralentización de unas 8–12 semanas, aproximadamente entre 12 y 17 °C para líneas procedentes del sureste o regiones interiores, retirando gradualmente el punto caliente.
No realizaría un descenso brusco.
Las guías australianas de cría también recomiendan reducir progresivamente temperatura y alimentación durante el invierno y volver a calentarlas de forma lenta en primavera.
Durante la ralentización debe seguir existiendo agua disponible.
Reduciría claramente la proteína si la colonia deja de consumirla, pero no aplicaría un ayuno absoluto si todavía mantiene larvas activas.
No he encontrado información fiable que determine con qué estadio de prole pasa M. piliventris el invierno. Por tanto, no afirmaría que entra con larvas, huevos, pupas o completamente sin prole.
La localidad de origen de la línea puede cambiar bastante la intensidad necesaria de este periodo.
Seguridad
Es una Myrmecia con aguijón completamente funcional.
Las bulldog ants pueden sujetar la piel con las mandíbulas, curvar el gáster y picar repetidamente. Las fuentes australianas advierten además de la posibilidad de reacciones alérgicas graves en personas sensibilizadas.
No intentaría asignarle una puntuación de dolor concreta obtenida de otra especie.
Lo importante para el cuidador es que la picadura es dolorosa y que nunca debe manipularse directamente con los dedos.
Utilizaría pinzas largas para retirar restos y alimentar cuando sea necesario, una tapa segura y una barrera antifuga fiable.
Las operaciones de mantenimiento deberían hacerse lentamente. Una Myrmecia visual puede detectar inmediatamente el movimiento de la mano y reaccionar antes de que el cuidador espere una respuesta.
- Dificultad
- Avanzado